Felipe Solá junto a María Fernanda Silva (@felipe_sola)
Felipe Solá junto a María Fernanda Silva (@felipe_sola)

El Gobierno de la Nación oficializó este viernes a María Fernanda Silva como embajadora en el Vaticano. La Santa Sede le había concedido el plácet de estilo en febrero, luego de un encuentro entre el Papa Francisco y Alberto Fernández.

La designación fue comunicada hoy a través del Boletín Oficial. En el Decreto 246/2020, que lleva las firmas del Presidente, del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y del Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, se notificó: “Desígnase Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de la República ante la Santa Sede a la señora Ministra Plenipotenciaria de Primera Clase María Fernanda Silva”. Al tratarse se una diplomática de carrera, su designación no requirió del acuerdo del Senado.

Cuando a fines de enero, Fernández confirmó que enviaría el pliego a Roma para su aprobación, el Gobierno justificó su elección por su férrea defensa de las minorías y refugiados, cuestiones que el Papa Francisco suele abordar en sus homilías.

Hija de padre argentino y madre nacida en Cabo Verde, Silva tiene una historia particular que involucró al propio Sumo Pontífice. Se casó y tuvo una hija. Sin embargo, su matrimonio obtuvo una nulidad canónica por parte de la Iglesia debido a que su esposo se dedicó al sacerdocio, proceso del que participó Jorge Bergoglio cuando era obispo de Buenos Aires. Es decir, según el derecho canónico, Silva es soltera.

Con la oficialización, Silva ya está en condiciones de iniciar su misión en Roma en reemplazo del ex embajador del macrismo Rogelio Pfirter. De esta forma se convirtió en la primera mujer en ocupar la jefatura de la embajada argentina ante la Santa Sede, donde ya había sido la número dos hasta 2015.

Silva es licenciada en Ciencias Políticas con especialización en Relaciones Internacionales en la Pontificia Universidad Católica Argentina. Integra el Servicio Permanente Activo de Cancillería desde el 1° de enero de 1993 y se desempeñó en la Oficina del Arbitraje Internacional Argentina/Chile Laguna del Desierto; en la Dirección de América del Sur y en la secretaría de la embajada argentina en Santiago de Chile. También representó al país ante la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), luego se desempeñó como primera secretaria en la Dirección de Europa Occidental y fue consejera en el gabinete del Rafael Bielsa, cuando este fue canciller en el gobierno de Néstor Kirchner.

En 2007, fue trasladada a la embajada argentina en Venezuela con el rango de consejera y también fue negociadora en el Grupo de Río, la CALC y la CELAC. En septiembre de 2012 asumió en la Secretaría General de la UNASUR con sede en Quito, como representante de la Argentina.

La primera mujer afrodescendiente en el servicio exterior nacional, en febrero de 2014 prestó funciones en la Subsecretaría de Política Latinoamericana y en mayo de ese año se desplazó a Paramaribo, Surinam, para desempeñarse como asesora diplomática especial en la Cancillería de ese país y la presidencia pro tempore Surinamesa de UNASUR.

El 30 de diciembre de 2014, el Gobierno firmó la resolución ministerial que la trasladó a la embajada en la Santa Sede y al año siguiente asumió funciones en la delegación diplomática ante el Estado Pontificio, con lo que se convirtió en la primera mujer jefa de Cancillería en esa misión.

En marzo de 2016, Silva asumió la representación argentina ante los tres organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma: la FAO, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA). Fue la primera diplomática argentina en ser votada para integrar la Mesa de la junta ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

En diciembre, cuando el nombre que barajaba Casa Rosada era el de Luis Bellando -que finalmente fue rechazado por la Santa Sede-, en declaraciones radiales Silva consideró “presos políticos” a Milagro Sala y a Luis D´Elía. “Los dos pagan con prisión su lealtad y su color de piel también, porque el el racismo es estructural en el Estado argentino”, sostuvo. "Además, son los dos, sobre todo Luis, al que los propios compañeros dicen libertad a fulano o a mengano y no hablan de Luis D’Elía. Así que un enorme abrazo, Negro querido, que ojalá te hagan llegar a vos y a todos los compañeros y compañeras presos políticos y presas políticas”, agregó Silva.

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