“Está tranquila y agotada”, dijo uno de sus voceros a Infobae mientras una concurrida guardia periodística la esperaba en el Colegio Parroquial Don Bosco de Castelar, lugar al que llegó pasadas las 10:15 para emitir su voto. A diferencia de las PASO, María Eugenia Vidal acudió a la escuela sola, sin sus hijos y con dos docenas de facturas que le entregó a las autoridades de mesa.
El plan dominical de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires se complementó con la decisión de descansar y desconectarse de la campaña electoral desde el jueves por la tarde, momento en el que encabezó su acto de cierre en el estadio de Platense en Vicente López. “Fue muy duro porque tuvo que recorrer la Provincia y a la vez gestionarla. Arrancaba todos los días a las 8 y terminaba muy tarde. Necesitaba descansar estos días”, indicó uno de sus colaboradores más cercanos.
Vidal pasó el sábado por la tarde junto a sus hijos y no planificó ninguna salida. Sí lo había hecho el 10 de agosto, previo a las PASO, cuando concurrió junto a ellos a ver la película El Rey León en el cine. “Prefirió quedarse en su casa y a la noche recibir a algunos amigos. Comieron unas pizzas y no se durmió tan tarde”, agregaron.
La compañía en el desayuno también fue diferente respecto a la de la mañana de las Primarias. Aquel 11 de agosto la gobernadora recibió a Daniel Salvador, vicegobernador, y a varios funcionarios de su gabinete y candidatos provinciales; entre ellos, Federico Salvay, Cristian Ritondo y hasta su ex marido y padre de sus hijas, Ramiro Tagliaferro, quien competirá por seguir siendo intendente de Morón durante los próximos cuatro años. En esta ocasión escogió nuevamente a su familia: tomó mates junto a ellos y cerca de las 9 comenzó a prepararse para concurrir a emitir su voto.
La candidata de Juntos por el Cambio dejó atrás una cábala a la cual se había aferrado en 2015 y 2017: su clásica campera negra, la cual vistió durante la mañana del 11 de agosto y la que decidió cambiar debido al mal resultado que obtuvo aquel día. A pesar de la humedad y el calor que se sintió esta mañana, Vidal lució una ruana con los colores celeste y blanco, remera, jean y zapatillas.
Cuando llegó a la escuela, fue recibida por decenas de vecinos que gritaron su nombre, corearon el clásico “¡ahora, ahora, Vidal gobernadora!” y también el “¡sí, se puede!" con el que Mauricio Macri recorrió el país en busca -también- de dar vuelta la elección y forzar el balotaje frente a Alberto Fernández. En las PASO, Axel Kicillof, rival directo de Vidal en la puja por la gobernación, obtuvo 4.970.252 votos frente a los 2.907.050 que logró la gobernadora. Al no haber balotaje, deberá descontar la diferencia y ganar, así sea por un voto.
Pasadas las 10:30, Vidal se retiró de la escuela entre selfies, abrazos y besos de vecinos y vecinas bonaerenses que la despidieron con aplausos. “Está garantizada la transparencia con fiscales de todos los partidos. La gente votando en paz como en cada elección. Esperemos que todos lo celebremos. Ahora vuelvo a mi casa a ordenar un poco que dejé todo desordenado”, expresó antes de retirarse de la institución.
Vidal, que tenía previsto volver a su casa y acompañar a Camila y Maria José -sus hijas- a votar, canceló esa parada y fue directamente al Instituto William Morris, ubicado a pocas cuadras del Don Bosco, en donde también emitió su voto Tagliaferro, quien se retiró en un auto particular y no en la camioneta junto a su ex mujer e hijas.
Tras regresar a su casa, su día continuó en Haedo, junto a sus padres -José Luis y Norma- y Nicolás, su hermano. Allí disfrutó de un asado hecho por su papá y pasó algunas horas antes de regresar a su casa para dormir la siesta y prepararse para acudir por la noche a la sede de Juntos por el Cambio en Costa Salguero, sitio en el que esperará los resultados nacionales, provinciales y municipales.
“Ella enfrentó la campaña con una doble tarea que la enaltece: recuperar el ánimo y subir la autoestima de su equipo de trabajo, qué lógicamente también quedó golpeado. Fue duro recorrer el proceso hasta las elecciones generales pero a medida que pasaron las semanas la situación se fue modificando. Al no haber balotaje la situación se vuelve cuesta arriba. Pero ella está fuerte y esperanzada”, expresó uno de los voceros de Vidal.
Dentro de su grupo de trabajo también advirtieron que, en caso de concretarse la derrota en la Provincia, Vidal continuará con el mismo entusiasmo hasta el 10 de diciembre. “No sabemos qué hará luego en caso de no ser reelecta pero sí afirmamos que seguirá ligada a la provincia de Buenos Aires. Con quién y cómo es una incógnita”, completaron desde su entorno.
Fotos: Gustavo Gavotti
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