(Nicolás Stulberg)
(Nicolás Stulberg)

En medio del debate por el financiamiento de las campañas políticas, y del envión que el Gobierno procura darle a los proyectos para modificar la normativa vigente, el oficialismo presentó en la Justicia electoral los informes finales de rendición de cuentas de las elecciones del año pasado. Gastó, según dichos documentos, $88.619.941 en las campañas de la ciudad y la provincia de Buenos Aires para apuntalar las listas encabezadas por Elisa Carrió, Esteban Bullrich y Graciela Ocaña. Apenas algunos millones menos que lo desembolsado en total por los principales partidos de la oposición en ambos distritos.

En la provincia de Buenos Aires, el distrito más relevante de todo el país, los gastos de Cambiemos en las generales de octubre fueron de $71.390.935,47. El rubro que más dinero demandó fue el de "gastos de publicidad electoral", con algo más de $41 millones. Lo llamativo es que en el ítem de "honorarios profesionales de asesores de campaña" el oficialismo informó que no tuvo egresos. Es decir que, según los documentos presentados en la Justicia, el consultor Jaime Durán Barba no habría embolsado dinero durante la campaña bonaerense como había blanqueado el PRO en vísperas de las legislativas. En la campaña porteña, en la que trabajó Santiago Nieto, socio del ecuatoriano, Vamos Juntos sí informó gastos en honorarios de asesores por $40.000.

Otro de los datos que llama la atención es que el frente que postuló al ex ministro Florencio Randazzo, y que terminó muy por debajo del resto de los partidos de la oposición, declaró gastos por casi $38 millones, según los informes presentados, más que lo informado por Cristina Kirchner y el ex diputado Sergio Massa. La ex Presidenta desembolsó $25.175.984 -uno de los mayores egresos se fue en la contratación y la producción del multitudinario acto en el estadio de Racing Club, más de $1,5 millones-, una cifra similar a la del ex intendente de Tigre: $25.868.076.

Los proyectos de financiamiento político que impulsa por estos días la Casa Rosada, y que buscar dotar de transparencia las campañas electorales, promueven las donaciones de empresas -hoy prohibidas durante los procesos de elecciones- y la bancarización total de los aportes. Es paradójico: según los informes finales, más del 80% de las donaciones fueron en efectivo. Lo que ahora el oficialismo llama "contabilidad creativa". En el listado de contribuyentes a las listas encabezadas por Bullrich y Ocaña figuran además decenas de directores y asesores provinciales cuyos desembolsos generan todo tipo de suspicacias. Uno de los grandes dilemas de las campañas no pasa por dónde sale el dinero sino quién se hace cargo, lo que en la jerga se llama "simulación de aportes".

La mayor donación de la campaña bonaerense de Cambiemos fue de los Miguens, una familia de peso en el negocio de la generación eléctrica, entre otros rubros.

En el caso de la campaña porteña, los gastos fueron, según la rendición final presentada en la Justicia electoral, de $17.229.005. En su mayoría, como en territorio bonaerense, en efectivo. Solo un puñado de ellos fueron a través de transferencias bancarias, como los de los diputados Paula Oliveto o Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, que tomaron préstamos para solventar sus donaciones. Toda una novedad en el universo PRO.