La situación contractual de Aixa Vigil atraviesa un escenario complejo. Pese a haber firmado únicamente por una temporada con la Universidad San Martín, la atacante enfrenta dificultades para cambiar de club debido al reglamento de afiliaciones de la Federación Peruana de Vóley (FPV), el cual establece que las jugadoras inscritas deben permanecer dos años antes de poder fichar por otra institución.
En medio de esta situación, Leonardo Feitosa, representante de la voleibolista, se pronunció en conversación con ‘La Cátedra Deportes’ y cuestionó el sistema actual del vóley peruano. El agente explicó que el principal problema radica en la diferencia entre el contrato laboral firmado con la USMP y la afiliación federativa registrada ante la FPV.
“Cuando yo llegué a Perú para trabajar, hace ocho años atrás, las cosas no eran tan profesionales como ahora son. Los clubes, los técnicos y las jugadoras se están profesionalizando cada vez más. ¿Qué pasa? Que tienes algunos temas de un trato de trabajo. Cuando tienes una afiliación de federación, te puede salir mal, porque si la chica tiene un contrato de un año con el club, pero tiene un contrato de dos años de la afiliación federativa, esto no quiere decir que la chica tiene que quedarse con el club por dos años, porque el contrato de trabajo de ella es solo por un año”, señaló.
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El agente también reveló que el club de Santa Anita busca mantener a la jugadora para la próxima temporada, aunque dejó claro que la decisión de Vigil es no continuar. “Nosotros estamos teniendo un poco de dificultad de hablar sobre este tema de Aixa, porque San Martín quiere sí o sí que se quede, pero ella no quiere quedarse. Es una opción de ella no quedarse. Si ella no quiere quedarse, el club no tiene que exigirle que se quede un año más. Esto no pasa en ningún lugar del mundo”, comentó.
Además, remarcó que el vínculo laboral de la punta nacional finalizó oficialmente el pasado 30 de abril. “Pero si la chica dijo que no quiere quedarse, ¿qué tienes que hacer? La chica puede hablar con el club y decirle entonces que en el segundo año de contrato quiere un millón de soles, pero el club no quiere pagarle. ¿Tiene que conseguir el dinero para pagarle? No. Tienes que dejar a la chica ir y seguir su vida deportiva”, agregó.
Cuestionamientos al sistema de contratación en el vóley peruano
Feitosa también criticó la ausencia de reglas claras respecto a posibles pagos o multas para liberar jugadoras, asegurando que ese escenario no figura en ninguna base oficial ni en el contrato de Vigil. “¿En qué bases dice que la jugadora, su representante o el club que está contratando tiene que pagar alguna multa? En ningún lugar. No hay nada de eso en la federación y nada en el contrato de Aixa”, sostuvo.
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Asimismo, cuestionó la posibilidad de exigir montos económicos para permitir una transferencia. “No se debe pedir pelotas ni cincuenta mil dólares. Esto es malo. A no ser que la chica tenga un contrato de dos años y ella no quiera quedarse para el segundo año”, indicó.
San Martín aún no facilita su salida
Finalmente, el agente explicó que, pese a que la jugadora sí puede ser transferida —con Universitario de Deportes como principal destino posible—, el proceso depende de una carta de liberación emitida por el club de origen, documento que, según aseguró, todavía no ha sido facilitado por San Martín.
“La chica sí puede ser transferida y ella no tiene que pagar nada, pero el club en el que ella estaba tiene que emitir una carta liberándola. Si en las bases dijera que el club actual puede pedir alguna plata para salir, se respeta, pero eso no está escrito en ningún lugar. San Martín no nos ha dado ninguna facilidad”, concluyó.
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Al ser consultado sobre Vigil, Fabricio Acerbi, jefe polideportivo de Universitario, comentó a radio Ovación: “Mientras que ella tenga vínculo con algún club, es imposible. Creo que en algún momento posiblemente llegue a la U. Ella ha dicho que quiere estar, y que sea más pronto que tarde”.