Las hijas de la histórica voleibolista peruana Gaby Pérez del Solar empiezan a proyectarse en el mundo del vóley con la ilusión de seguir el legado de su madre en la selección nacional. Ailani y Sabrina León ya se perfilan como talentos en formación, aunque con realidades y decisiones distintas respecto a su futuro deportivo.
Ambas jóvenes se presentaron recientemente en una entrevista con ‘La Cátedra Deportes’, donde compartieron detalles sobre su presente y su vínculo con el deporte que marcó la carrera de su madre. “Soy Ailani, tengo trece años y juego de central como mi mamá”, expresó la hija mayor, dejando entrever su identificación con el rol que desempeñó Gaby en la ‘blanquirroja’.
Ailani León es quien muestra mayor convicción respecto a la posibilidad de representar al Perú en el futuro. La adolescente no solo se desempeña como central, sino que también ha manifestado su deseo de vestir la camiseta nacional y seguir los pasos de su madre en el alto nivel competitivo.
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Su ilusión no es nueva, ya que en distintas declaraciones previas se ha evidenciado su interés por defender al país. Sin embargo, su desarrollo deportivo también está condicionado por su vida académica en Estados Unidos, donde actualmente reside junto a su familia, lo que complica una eventual incorporación inmediata a la selección peruana en las categorías formativas.
Sabrina y una postura más abierta sobre su futuro
En el caso de Sabrina León, la menor de las hermanas, su postura es más cauta. Si bien reconoce el vínculo con el vóley y el interés por seguir compitiendo, no tiene una decisión clara sobre qué selección representará en el futuro.
“Yo soy Sabrina, tengo doce años y juego en todas las posiciones”, señaló durante la entrevista. Ante la consulta sobre su futuro internacional, su respuesta fue más reservada: “No sé, depende del coach”, dejando abierta la posibilidad entre Perú y Estados Unidos, país donde también ha desarrollado su formación deportiva.
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Un punto clave en el futuro de ambas es la posibilidad de representar tanto a Perú como a Estados Unidos, debido a su residencia actual. Este factor abre un escenario de incertidumbre, pero también de expectativa para el vóley peruano, que podría sumar nuevos talentos con formación internacional.
Según el propio entorno familiar, las decisiones finales no están tomadas y dependerán del desarrollo personal y deportivo de ambas. Incluso la propia Gaby Pérez del Solar ha sido clara en señalar que serán sus hijas quienes definan su camino.
Gaby Pérez del Solar y una postura prudente
La exseleccionada nacional ha preferido manejar el tema con cautela, evitando generar presión sobre sus hijas. En distintas declaraciones ha dejado en claro que serán ellas quienes decidan si continúan en el vóley o toman otros rumbos en el futuro.
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“Van a decidir si siguen con el vóley o se dedican a otras cosas”, ha señalado la histórica central, quien fue figura de la generación dorada del vóley peruano y medallista olímpica en Seúl 1988.
Aunque todavía son adolescentes, Ailani y Sabrina ya forman parte del radar del vóley nacional. Su formación en Estados Unidos y el legado de su madre generan expectativa sobre un posible regreso del apellido Pérez del Solar a la selección peruana.
Por ahora, el tiempo y su desarrollo deportivo serán determinantes. Mientras tanto, ambas continúan su formación con la posibilidad abierta de escribir su propia historia en el vóley internacional, ya sea defendiendo los colores de Perú o de Estados Unidos.
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Gaby Pérez del Solar, la mejor bloqueadora peruana de todos los tiempos
Gaby Pérez del Solar es una de las deportistas más importantes de la historia del Perú. Nacida el 10 de julio de 1968, la exvoleibolista de 1,94 metros de estatura se convirtió en una de las mejores bloqueadoras centrales del mundo durante la década de 1980 y principios de los 90, antes de incursionar en la política como diputada del Partido Cristiano Popular. En 2010 fue incorporada al Salón de la Fama Internacional del Voleibol.
Pérez del Solar comenzó a jugar voleibol a los 14 años y con apenas 16 ya representaba al Perú en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, donde el equipo terminó en cuarto lugar. Un año después, con 17 años, fue elegida mejor bloqueadora de la Copa Mundial FIVB 1985 en Japón, donde Perú finalizó quinto.
Su palmarés incluye algunos de los logros más destacados del voleibol peruano:
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- Medalla de bronce en el Campeonato Mundial FIVB 1986 (Checoslovaquia)
- Medalla de plata en los Juegos Panamericanos 1987 (Indianápolis)
- Medalla de plata olímpica en Seúl 1988, donde además fue elegida mejor receptora del torneo
- Tres campeonatos sudamericanos: 1985, 1987 y 1989
- Tres Copas de Italia con clubes italianos (1990, 1991 y 1993)
Se retiró de la selección peruana tras conquistar el Campeonato Sudamericano de 1993 en Cusco. Durante su etapa en Italia rechazó una invitación para integrar la selección italiana, decisión que reflejó su lealtad al voleibol peruano.
A lo largo de su carrera recibió cinco premios individuales en torneos internacionales, incluyendo el de mejor bloqueadora en los mundiales de 1986 y 1991, consolidándose como una referente global en su posición.