Entre el 20% y 30% de los pacientes sometidos a una cirugía bariátrica pueden volver a ganar peso con el paso del tiempo, según especialistas en el tratamiento de la obesidad. La reganancia de kilos, sin embargo, no implica de manera automática que sea necesaria una segunda operación.
Cada caso debe evaluarse de forma individual antes de considerar una nueva intervención. El seguimiento posquirúrgico no debe limitarse al control del peso: también corresponde revisar el estado nutricional y psicológico del paciente, además de monitorear enfermedades asociadas a la obesidad como la diabetes, las alteraciones del colesterol o los problemas cardiovasculares.
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Seguimiento debe ser de por vida
“La cirugía es solo el comienzo de un tratamiento. Los pacientes que pasan por una cirugía bariátrica deberían ser seguidos idealmente de por vida por un equipo especializado en obesidad”, explicó el doctor Luciano Poggi, especialista en tratamiento de la obesidad y cirugía robótica de la Clínica Anglo Americana.
Cuando una nueva intervención resulta necesaria, el procedimiento adquiere un grado mayor de dificultad técnica. Una zona ya operada suele presentar cicatrices internas o tejidos unidos entre sí, lo que obliga al cirujano a trabajar sobre una anatomía previamente modificada. Esta complejidad se acentúa en pacientes con obesidad severa, debido al exceso de grasa alrededor de los órganos y al menor espacio disponible para operar.
Reintervenciones son más complejas
“En nuestra experiencia hemos tenido la posibilidad de reoperar pacientes que habían tenido cirugías previas en otras instituciones. Es justamente en estos espacios donde pueden existir adherencias y el trabajo se vuelve más difícil”, señaló Poggi.
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Para enfrentar este tipo de casos, la cirugía robótica ofrece herramientas adicionales. El sistema Da Vinci proporciona al cirujano una visión tridimensional y ampliada de la zona intervenida, junto con instrumentos articulados que permiten movimientos precisos en espacios de difícil acceso. A esto se suma la tecnología Firefly, que mediante el uso de verde de indocianina permite observar el flujo sanguíneo de los tejidos durante la operación, lo que aporta información adicional al especialista mientras trabaja.
Evaluación antes de una segunda cirugía
Antes de decidir una nueva intervención, el equipo médico debe realizar una evaluación integral que contemple el estado nutricional del paciente, su condición psicológica, la presencia de diabetes u otros problemas metabólicos, las alteraciones del colesterol, la condición cardiovascular y la distribución de la grasa corporal. En personas con obesidad severa, este análisis cobra mayor relevancia para determinar si el paciente está en condiciones de tolerar una nueva cirugía y una anestesia general.
Los procedimientos bariátricos mínimamente invasivos suelen durar entre 30 y 90 minutos, según su complejidad. Cuando la evolución es favorable y se cumplen los criterios médicos de seguridad, la hospitalización puede ser menor a 24 horas, mientras que las incisiones pequeñas facilitan la movilización posterior y contribuyen a reducir el dolor y algunas complicaciones.
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