Más de 1,4 millones de jóvenes peruanos de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, según la última información disponible del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), correspondiente a 2024. La cifra representa el 17,4% de este grupo de edad y muestra una realidad que, aunque ha retrocedido después de la pandemia, todavía supera los niveles registrados antes de la emergencia sanitaria.
La proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan alcanzó su punto más alto durante la pandemia: pasó de 16,8% en 2019 a 26,6% en 2020. Desde entonces ha venido disminuyendo y en 2024 se ubicó en 17,4%, aunque todavía no retorna de manera sostenida a los niveles previos a la emergencia sanitaria.
La denominada categoría “NiNi” comprende tanto a jóvenes desempleados como a quienes se encuentran económicamente inactivos y tampoco estudian. Entre estos últimos pueden figurar, por ejemplo, personas dedicadas a labores domésticas o de cuidado no remuneradas.
PUBLICIDAD
Mujeres jóvenes enfrentan una brecha mucho mayor
Las diferencias por sexo son marcadas. En 2024, el 23,3% de las mujeres de 15 a 29 años no estudiaba ni trabajaba, frente al 11,6% de los hombres. Es decir, la incidencia entre ellas prácticamente duplica la registrada en la población masculina.
Ceplan señala que detrás de esta brecha aparecen barreras relacionadas con las responsabilidades de cuidado, la continuidad educativa y las posibilidades de acceder a empleos de calidad. En el ámbito urbano, por ejemplo, la proporción llegó al 23,8% entre las mujeres y al 12,3% entre los hombres durante 2024.
Para Justo Zaragoza, director de Grupo Educación al Futuro (GEF), permanecer durante periodos prolongados sin estudiar ni trabajar puede reducir las oportunidades de acumular experiencia y desarrollar habilidades necesarias para ingresar posteriormente al mercado laboral.
PUBLICIDAD
“El riesgo aumenta cuando el alejamiento del estudio y el trabajo se prolonga. Cada año sin formación ni experiencia laboral significa menos posibilidades de desarrollar habilidades, acumular experiencia y mejorar los ingresos”, señala.
La orientación vocacional ante la incertidumbre sobre qué estudiar
La falta de una ruta definida después de terminar el colegio puede ser uno de los factores que dificultan la continuidad educativa. Zaragoza sostiene que contar con información sobre carreras universitarias, formación técnica, becas y oportunidades laborales puede ayudar a jóvenes que todavía no saben hacia dónde dirigir su formación.
“Muchas veces el problema no es la falta de interés, sino no saber qué estudiar, qué habilidades desarrollar o qué alternativas existen. Contar con información y orientación puede ayudar a reducir esa incertidumbre y abrir nuevas posibilidades”, explica.
PUBLICIDAD
La orientación vocacional no resuelve por sí sola las diferentes causas que explican que un joven permanezca fuera de los estudios y del mercado de trabajo, pero puede aportar herramientas para quienes se encuentran precisamente en el proceso de decidir qué estudiar o cómo retomar una trayectoria educativa.
Feria de orientación reunirá a más de 120 instituciones en Lima Norte
En ese contexto, ExpoUniversidad realizará una nueva edición del 17 al 19 de septiembre en el Polideportivo del Club Metropolitano Lloque Yupanqui, en Los Olivos. La organización señala que participarán más de 120 instituciones educativas.
Durante los tres días habrá test vocacionales, talleres y charlas, además de información sobre carreras universitarias y técnicas, modalidades de estudio, becas y alternativas de formación. El ingreso será gratuito, aunque los asistentes deberán registrarse previamente.
PUBLICIDAD
Para Zaragoza, estos espacios están dirigidos especialmente a jóvenes que todavía no encuentran una opción educativa que responda a sus intereses. “Explorar alternativas, descubrir intereses y conocer las posibilidades de formación puede ayudar a transformar un periodo de incertidumbre en una oportunidad para retomar un proyecto personal y profesional”, sostiene.
PUBLICIDAD