Apretar los dientes durante el día, rechinarlos mientras se duerme o despertar con dolor en la mandíbula pueden parecer molestias pasajeras, pero también son señales de bruxismo, un trastorno caracterizado por la actividad involuntaria y repetitiva de los músculos de la mandíbula que puede deteriorar la salud bucal y afectar el descanso.
El doctor Antonio Zamora, de COE Dental, señala que el estrés puede contribuir a generarlo, aunque no constituye su única causa. “El bruxismo es multifactorial. El estrés puede favorecer que una persona apriete o rechine los dientes, pero también intervienen otros factores y hábitos. Por eso no basta con tratar solamente el desgaste dental”, explica.
Distintas investigaciones realizadas en Lima han encontrado una relación entre ambos, aunque sin establecer que este sea su única causa. Un estudio detectó signos compatibles con el trastorno en el 34,9 % de 109 pacientes de un centro odontológico de San Martín de Porres. Otro, aplicado a 143 estudiantes de odontología de la Universidad Norbert Wiener, identificó bruxismo en el 48 % y halló una asociación significativa con el estrés académico.
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Una tercera investigación, realizada en pacientes de un centro odontológico limeño en 2022, también encontró una relación entre el nivel de estrés y el grado de bruxismo. En conjunto, estos trabajos apuntan a una posible asociación, pero no permiten atribuir el trastorno exclusivamente a factores emocionales.
El bruxismo puede presentarse durante la vigilia o mientras la persona duerme. La presión repetida sobre los dientes puede provocar desgaste del esmalte, sensibilidad, fisuras e incluso fracturas. La sobrecarga también puede afectar los músculos de la mandíbula y la articulación temporomandibular.
Algunas señales aparecen al despertar y pueden pasar inadvertidas durante meses. “Una señal frecuente es levantarse con cansancio o dolor en la mandíbula, dolor de cabeza o sensibilidad dental sin una causa aparente. Si además alguien cercano escucha que la persona rechina los dientes durante la noche, conviene realizar una evaluación odontológica”, explica Zamora.
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El problema tampoco se limita a la boca. La tensión muscular asociada al apretamiento puede provocar molestias en la zona mandibular, cefaleas y dolor cervical. Estudios realizados en estudiantes de odontología de Lima también han encontrado una asociación entre el bruxismo y una peor calidad del sueño.
Por ello, la evaluación debe considerar más que el desgaste de las piezas dentales. El especialista debe valorar los hábitos de apretamiento, la calidad del descanso, las molestias musculares y mandibulares y los factores que podrían estar relacionados con el trastorno.
“El objetivo no es solamente proteger los dientes, sino identificar por qué está ocurriendo el apretamiento y reducir sus consecuencias. La atención temprana puede evitar que un hábito silencioso termine convirtiéndose en un problema más complejo”, concluye Zamora.
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El tratamiento depende de cada caso y puede incluir medidas para proteger las piezas dentales, controlar los síntomas musculares y abordar los factores asociados. La recomendación es consultar con un especialista cuando las molestias sean persistentes, especialmente si existe desgaste dental, dolor mandibular, sensibilidad o evidencia de rechinamiento durante el sueño. Esperar a que aparezcan fracturas o un deterioro avanzado puede complicar el manejo del problema.
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