El emporio comercial de Mesa Redonda constituye uno de los puntos de mayor vulnerabilidad de Lima ante un eventual terremoto de gran magnitud debido a la alta concentración de personas, la ocupación de vías públicas, la presencia de edificaciones antiguas y la acumulación de mercadería en establecimientos.
La advertencia fue difundida por TVPerú durante un recorrido por el cruce de los jirones Cusco y Andahuaylas, donde se constató la presencia de comerciantes y peatones en zonas consideradas estratégicas para una eventual evacuación.
De acuerdo con la información difundida por el medio estatal, la costa central mantiene un silencio sísmico de aproximadamente 280 años desde el terremoto de 1746, considerado uno de los movimientos telúricos más destructivos registrados en la capital. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha advertido sobre la posibilidad de un evento de entre 8,5 y 8,8 de magnitud, escenario que podría generar graves consecuencias debido a las características urbanas de diversos sectores limeños.
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La situación adquiere especial relevancia en Mesa Redonda por la cantidad de ciudadanos que transitan diariamente por sus calles. Según lo señalado en el informe, durante jornadas de intensa actividad pueden concentrarse más de un millón de personas entre compradores, comerciantes, ambulantes y estibadores. Esta elevada afluencia incrementa las dificultades para desplazarse hacia lugares seguros en caso de una emergencia.
Durante el recorrido realizado por TVPerú, también se identificaron obstáculos en algunas rutas destinadas a facilitar la salida de la población. La ocupación de calzadas por vendedores, además de la existencia de almacenes y espacios utilizados para guardar productos, podría dificultar una evacuación rápida. Esta situación resulta especialmente preocupante ante un movimiento telúrico que provoque daños en construcciones o genere la caída de objetos.
Otro factor de riesgo está relacionado con las características de las edificaciones ubicadas en el sector. En determinadas zonas conviven antiguas casonas construidas con quincha y adobe junto con galerías comerciales de varios niveles. Algunas estructuras habrían sido levantadas o remodeladas sin una supervisión técnica adecuada, condición que podría incrementar la posibilidad de daños estructurales frente a un fuerte movimiento del suelo.
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A ello se suma el riesgo de incendios, una amenaza recurrente en este concurrido sector comercial. La presencia de grandes cantidades de plástico y otros productos inflamables puede favorecer la propagación de las llamas. Un terremoto podría ocasionar cortocircuitos, daños en instalaciones eléctricas y otros incidentes capaces de desencadenar siniestros mientras cientos de personas intentan abandonar los establecimientos.
Frente a este panorama, la Municipalidad Metropolitana de Lima, en coordinación con el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), ha implementado medidas orientadas a mejorar la respuesta ante emergencias. Entre ellas figura la colocación de aproximadamente 300 señales que indican las rutas de evacuación, además de círculos de seguridad que funcionan como puntos de encuentro para quienes logren salir de las zonas de peligro.
Asimismo, comerciantes y representantes de galerías integran redes de brigadistas preparados en primeros auxilios y evacuación primaria. Estos grupos tienen la función de brindar atención inicial mientras llega el apoyo de las instituciones especializadas.
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Las autoridades recuerdan que la preparación resulta fundamental ante la posibilidad de un terremoto de gran magnitud. En ese contexto, el segundo Simulacro Nacional Multipeligro fue programado para este viernes a las 3 de la tarde, jornada en la que se busca reforzar la cultura de prevención y evaluar la capacidad de respuesta de la ciudadanía.