Agregar Infobae enGoogle

Desaprender también puede ser bueno

Las empresas no siempre cambian cuando aprenden. Cambian cuando se atreven a soltar aquello que ya no necesitan

En una oficina contemporánea, un facilitador dirige una sesión de formación grupal para varios trabajadores sentados en mesas redondas, con una pizarra mostrando un logo de engranaje azul marino. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Siempre se ha asociado el crecimiento empresarial con una idea aparentemente incuestionable: aprender más. Más conocimientos, más metodologías, más tecnología, más formación. Como si la evolución de una organización dependiera únicamente de incorporar nuevas herramientas y nuevas respuestas.

Pero la experiencia ya nos ha mostrado algo diferente. Aquellas empresas que suelen quedarse atrás, lo hacen no porque les falte conocimiento; se quedan atrás porque siguen aferradas a aquello que alguna vez las hizo exitosas.

PUBLICIDAD

Desaprender es una palabra incómoda, pero es un concepto que irónicamente puede ser una fuente de aprendizaje. Supone aceptar que una decisión acertada hace diez años puede convertirse hoy en un obstáculo. Que un procedimiento que permitió crecer puede terminar ralentizando la organización. Que un estilo de liderazgo admirado durante años puede dejar de conectar con las nuevas generaciones. En definitiva, implica reconocer que el éxito del pasado no garantiza la competitividad del futuro.

No es fácil cuestionar aquello que nos ha dado resultados. Al contrario, tendemos a protegerlo. Cuanto mayor ha sido el éxito, mayor suele ser la resistencia al cambio. Es una reacción profundamente humana. Si algo funcionó, ¿por qué habría que abandonarlo? Porque el entorno ya no es el mismo.

Entornos cambiantes exigen empresas cambiantes

Las organizaciones evolucionan en mercados que cambian constantemente. Cambian los clientes, la tecnología, las formas de trabajar y las expectativas de las personas. Sin embargo, muchas empresas siguen tomando decisiones apoyándose en reglas diseñadas para un contexto que ya no existe.

PUBLICIDAD

Es frecuente encontrar reuniones que continúan celebrándose “porque siempre se hicieron así”, procesos de aprobación que agregan semanas sin aportar valor, indicadores que nadie utiliza para decidir y estructuras organizativas creadas para resolver problemas que desaparecieron hace años.

Una frase de Peter Drucker, uno de los líderes estratégicos más destacados de los últimos tiempos, que describe este tipo de situaciones, nos dice que “el peligro más grande en tiempos de turbulencia (cambio) no es la turbulencia en sí misma, sino actuar frente a ella con la lógica de ayer”. Consecuentemente, desaprender exige humildad, porque implica aceptar que aquello que nos hizo exitosos ayer puede limitar nuestro éxito mañana.

Un líder no progresa únicamente por lo que aprende, sino por aquello que deja de hacer

Las organizaciones más adaptables no son las que más innovan, sino las que revisan continuamente sus propias certezas. Desaprender no consiste en borrar el pasado ni en despreciar la experiencia. Todo lo contrario. La experiencia sigue siendo uno de los activos más valiosos de cualquier organización. Lo que cambia es la forma de utilizarla. La verdadera experiencia no consiste en repetir lo que funcionó ayer, sino en desarrollar el criterio suficiente para distinguir qué merece permanecer y qué necesita evolucionar.

Las empresas más adaptables no son necesariamente las que más invierten en innovación. Son aquellas que revisan periódicamente sus propias certezas. Las que tienen la capacidad de preguntarse, con honestidad, si siguen haciendo determinadas cosas porque generan valor o simplemente porque siempre se hicieron así. Ese ejercicio requiere valentía. Porque implica aceptar que algunas de nuestras mayores fortalezas pueden convertirse, con el paso del tiempo, en nuestras principales limitaciones.

Quizá por eso las transformaciones más profundas no comienzan incorporando nuevas herramientas, sino eliminando viejas inercias. Cada proceso simplificado, cada reunión innecesaria que desaparece, cada decisión que deja de recorrer cinco niveles jerárquicos representa un espacio para crear más valor.

En un entorno donde el cambio es permanente, aprender seguirá siendo importante. Pero desaprender será, probablemente, una ventaja competitiva aún mayor. Porque evolucionar no siempre consiste en añadir más. A veces consiste, simplemente, en tener la lucidez y la humildad de soltar aquello que ya cumplió su propósito.

La evolución en una organización llega muchas veces cuando dejamos de defender nuestras respuestas y volvemos a hacernos preguntas.

PUBLICIDAD

Más Noticias

Asesinan en el Callao a Romario Cartagena, animador y bailarín de Guajiro y su Sello de Primera

El bailarín y profesor, reconocido en la escena tropical chalaca, murió tras un ataque ocurrido el domingo 25 de octubre en el jirón Loreto, mientras las autoridades no han precisado el móvil ni responsables

Exasesor de Catherin Palomino la acusa de presuntos cobros a trabajadores y pagos por obras públicas: “Ese es el negocio”

El extrabajador afirmó que la diputada lo hizo cubrir gastos personales y entregar dinero a representantes de comunidades

Chosica teme nuevos huaicos por el fenómeno El Niño: vecinos se organizan en brigadas para alertar y evacuar ante una emergencia

Las primeras precipitaciones reavivan el temor de quienes viven cerca de quebradas. Una vecina de 75 años advierte que los sacos que protegen su casa están deteriorados y solicita apoyo para afrontar una posible emergencia

Exoperador de Vladimiro Montesinos y un expolicía son señalados por el asesinato del excongresista Óscar Medelius

La investigación policial vincula el doble crimen con una presunta red dedicada a la usurpación y comercialización de terrenos, que buscaba controlar una concesión minera de 580 hectáreas en Carabayllo

Jorge Luna defiende el fichaje de Jean Deza en el Domingo Dianderas: "Cada decisión que tomo tiene un solo propósito, salir campeones"

El comediante y presidente del club de Chincha Alta publicó un comunicado en sus historias de Instagram para responder a las críticas generadas por la contratación del delantero conocido como el 'Ratón'