Cuatro días después de que Artidoro Salas Gaytán, Alejandro Manuel Ugarte Jordán y Freddy Saúl Mendoza Lizana perdieran contacto durante una expedición al nevado Huascarán —la montaña más alta del Perú, con 6.768 metros sobre el nivel del mar—, sus familias siguen a la espera de noticias. Fue Lauro Salas, hermano de Artidoro, quien entregó la información más concreta hasta ahora: los tres andinistas estarían en las inmediaciones de la cima, y su suerte dependería de una sola variable. “Podrían estar con vida si se han refugiado, pero si se han accidentado, posiblemente sea todo lo contrario”, dijo.
En declaraciones al programa La hora es la hora de Willax, Lauro precisó que los equipos de rescate lograron estimar con entre un 80 y un 90% de certeza la zona donde se encontrarían los tres montañistas, a más de 6.500 metros de altitud, tras detectar huellas en la nieve mediante drones. Aclaró que esa referencia no provino de ningún dispositivo tecnológico de los andinistas, sino del rastreo físico en altura. Los tres habrían coronado la cima del Huascarán, pero perdieron la ruta de descenso tras una fuerte tormenta.
Lauro también corrigió un dato que circuló en estos días: Artidoro no participó de la expedición como guía, sino como invitado personal de Mendoza Lizana. “Él fue como un invitado porque era muy amigo de Saúl”, precisó, y pidió que esa aclaración quedara registrada.
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Sin sleeping bag cerca de la cumbre
La tarde del lunes 13 de julio, Alejandro Ugarte envió un mensaje a su enamorada alrededor de las 6:00 p.m. Fue la última señal directa de su parte. Al día siguiente, Ugarte Jordán escribió por WhatsApp para informar que el grupo se había perdido y solicitó el envío de drones y helicópteros. Desde ese momento no hubo más contacto.
Lauro advirtió que los tres andinistas probablemente ascendieron el tramo final sin sleeping bag. “Seguramente no hayan contado con sleeping bag debido a que en el Campo 1 dejaron su campamento”, señaló en La hora es la hora. Para no cargar demasiado peso hacia la cumbre, habrían subido únicamente con abrigos, cuerdas y arneses.
Los rescatistas confirmaron ese extremo al encontrar el campamento intacto en el Campo 1. La ausencia de ese equipo de abrigo, en una zona donde las temperaturas nocturnas pueden caer hasta los -30°C, convierte el factor tiempo en determinante para cualquier posibilidad de rescate con vida.
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Lauro también cuestionó los alcances reales del apoyo aéreo. Durante la misma transmisión, el coronel Fabrizio Tessei, comandante del Grupo Aéreo N°3 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), afirmó que las aeronaves tienen capacidad para operar hasta los 7.000 metros de altitud. Lauro replicó que otros medios habían informado un límite de 5.000 metros. La discrepancia quedó sin resolver en el intercambio.
Familias piden fondos para contratar guías especializados
Ante las limitaciones del operativo, la familia tomó la decisión de contratar guías de alta montaña con experiencia específica en rescate, al considerar que los voluntarios que llegaron hasta el refugio no ejecutaron tareas de ataque directo. “Hemos tomado otras medidas de poder contratar guías muy profesionales, guías bastante experimentados en rescate”, afirmó Lauro a Willax, y lanzó un llamado público a instituciones públicas y privadas para reunir los fondos necesarios.
Tessei confirmó que la FAP ejecutó cinco vuelos el jueves 16 de julio desde las 6:30 de la mañana para establecer un punto de aterrizaje base y trasladar a ocho comandos especializados con víveres y equipamiento. El coronel precisó que, si los rescatistas en tierra logran establecer coordenadas precisas, la institución podría intentar un rescate aéreo según las condiciones del terreno y el clima. Para las primeras horas del viernes 17 de julio, los equipos planificaron conformar un grupo de avanzada con los guías más experimentados disponibles, con la meta de superar los 6.000 metros y alcanzar el Campo 2, el último punto conocido de los tres desaparecidos.
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