La Ley 32249 fue promulgada en enero de 2025 con la promesa de transformar el sistema eléctrico, promover la competencia y facilitar el ingreso de energías renovables como la solar y la eólica.
Sin embargo, más de un año después de su aprobación, el reglamento que debe ponerla en marcha sigue pendiente, lo que ha generado una creciente preocupación en la industria y entre los usuarios.
Desde su concepción, la ley enfrentó resistencias dentro del propio sector eléctrico. Generadores, distribuidoras y empresas vinculadas expresaron dudas y críticas sobre la manera en que se diseñaron los cambios y sobre los posibles efectos en la estructura del mercado.
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Tras su aprobación, las diferencias entre los actores se trasladaron al proceso de reglamentación: el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) aún no logra consensuar un texto definitivo, y el nuevo cambio de gobierno apremia.
Ley 32249, entre el llimbo regulatorio y el rol del OSINERGMIN
Durante el evento Expo Energía Perú 2026, Javier Muro, gerente comercial de Pluz Energía, explicó que el reglamento propuesto va más allá de lo que estipula la ley, otorgando a OSINERGMIN funciones de planificación que originalmente no le correspondían.
Esta situación, según manifestó para Infobae Perú, genera objeciones legales y prácticas, ya que el regulador no debería asumir tareas de planificación del sistema eléctrico.
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Muro detalló que, mientras el reglamento no se apruebe, las empresas han debido recurrir a los contratos bilaterales para cubrir emergencias y mantener el suministro.
Los contratos bilaterales son acuerdos directos entre una empresa generadora y un distribuidor o gran consumidor. En estos acuerdos, ambas partes pactan las condiciones de compra y venta de electricidad, como el precio, la cantidad y la duración, lo que permite estabilidad y previsibilidad para ambos lados.
Límites, cuotas y reglas poco claras para el abastecimiento eléctrico
Estos contratos han sido la herramienta clave para asegurar que no falte energía en situaciones donde no se pueden realizar licitaciones públicas. De acuerdo con Muro, la ley buscaba que los contratos bilaterales sirvieran como complemento, dentro de límites definidos, no como mecanismo principal de abastecimiento.
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El reglamento, sin embargo, ha relegado estos contratos a un papel aún más secundario, lo que limita la flexibilidad de las empresas para responder a situaciones de emergencia o fluctuaciones en la demanda.
La ley exige que la mayor parte de la compra de energía se realice mediante licitaciones, y solo una parte bajo contratos bilaterales, con cuotas claras. Esto debería garantizar competencia y precios justos, pero la falta de reglamento ha generado distorsiones.
Sistemas aislados, autogeneración y los retos no resueltos
Otro asunto señalado por Muro es la falta de claridad sobre cómo convivirán los contratos antiguos con los nuevos, ya que los anteriores pueden incluir cláusulas específicas de precio y condiciones de suministro que no están alineadas con el nuevo marco legal.
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Además, criticó que el reglamento proponga competencia en sistemas eléctricos aislados, donde solo hay un proveedor posible, y que no defina adecuadamente la aplicación de cargos de transmisión para la generación distribuida o la autogeneración industrial.
Muro también subrayó que la constante rotación de autoridades en el MINEM dificulta la continuidad de las discusiones y el avance en la reglamentación. Cada nuevo funcionario debe revisar desde cero los temas pendientes, lo que retrasa la aprobación definitiva.
“Lo que se necesita es que la ley y el reglamento faciliten y no compliquen el trabajo de los distribuidores, que son quienes dan la cara al usuario final y deben garantizar inversiones y calidad de servicio”, dijo.
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En consecuencia, explica Muro, mientras el reglamento permanezca en suspenso, el sistema eléctrico peruano seguirá sin poder avanzar hacia un “modelo más competitivo, eficiente y abierto a la innovación”.
Pluz presenta avances en sostenibilidad, inclusión y eficiencia operativa
Pluz Energía, distribuidora eléctrica de Lima, Callao y el Norte Chico, presentó su Reporte de Sostenibilidad 2025, en el que destaca un modelo de gestión centrado en la creación de valor compartido y el impacto social, ambiental y económico.
La empresa impulsó iniciativas para fortalecer la educación, la inclusión y la infraestructura comunitaria, como la entrega de 60 becas integrales para jóvenes y mujeres en situación de vulnerabilidad, la iluminación de más de 130 losas deportivas y la participación de 2.700 trabajadores en programas de bienestar.
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Además, obtuvo la certificación internacional “Zero Waste” al reaprovechar más del 90% de sus residuos, e implementó proyectos de economía circular como “EcoMuretes”.
En el ámbito operativo, Pluz Energía invirtió S/ 891,6 millones en 2025 para modernizar la red eléctrica y mejorar la calidad del servicio a más de 1,6 millones de clientes. Renovó más de 150.000 medidores, instaló 900 nodos de telecontrol y sumó 16.000 luminarias LED en alianza con municipalidades.
La empresa también incorporó una flota eléctrica para operaciones de campo y registró un crecimiento financiero sostenido, consolidando su compromiso con un desarrollo sostenible y la excelencia operativa en beneficio de las comunidades a las que sirve.
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