El conductor de Translima, Freddy Jaime Espinoza Tena, murió en el hospital de Collique luego de recibir siete impactos de bala durante un ataque extorsivo, según confirmaron familiares. El hecho ocurrió tras una jornada laboral en la ruta 18 de la empresa de transporte público, donde la víctima había cumplido con el pago diario de 24 soles exigido como cupo.
Espinoza Tena, de 56 años, tenía más de una década trabajando en el sector. Su familia detalló que deja cinco hijos, uno de ellos menor de edad. Según sus allegados, había manifestado temor ante las amenazas y pagos reiterados que enfrentan los conductores de la zona.
El ataque se produjo cuando el conductor finalizaba una de sus vueltas habituales. Testigos y familiares informaron que, pese a haber realizado el pago del cupo a la empresa Translima, fue interceptado por sujetos armados. Los agresores dejaron un manuscrito en el lugar, firmado con el nombre de Primer Comando de Lima, una denominación que, según fuentes policiales, aparece por primera vez en este tipo de ataques.
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Choferes paralizan labores
El crimen generó conmoción entre los trabajadores del transporte en la zona. Varios choferes de la ruta 18 decidieron no salir a laborar el día siguiente, según testimonios recogidos por el medio, por temor a nuevos episodios de violencia.
La investigación policial analiza ahora si la organización identificada en el manuscrito pertenece a una nueva banda o si se trata de los mismos delincuentes que venían exigiendo cupos a los transportistas.
Hace menos de una semana, los extorsionadores elevaron sus exigencias y reclamaron que se les exige pagos adicionales en fechas como julio y diciembre, bajo el concepto de gratificación, además de los montos diarios habituales. Los transportistas afirman que ya no solo entregan entre 15 y 20 soles diarios por unidad, sino que en los últimos meses se les ha exigido gratificaciones especiales que en algunos casos llegan a los 250 soles por vehículo.
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Las amenazas se transmiten a través de grupos de chat controlados por los propios delincuentes, quienes mantienen vigilancia sobre los conductores y los obligan a seguir trabajando pese al temor. Los mensajes incluyen órdenes y advertencias directas, como la exigencia de retomar el trabajo tras varios días de paro y la advertencia de represalias si no cumplen con los pagos.
El contexto de violencia quedó evidenciado tras el asesinato de Marcial Oré, un conductor de 61 años cuyo teléfono móvil fue utilizado por los extorsionadores para coordinar los cobros y mantener el control sobre los trabajadores. Los afectados relatan que, a pesar de la presencia de la policía en los patios de maniobras, la protección resulta insuficiente, ya que los agentes solo acompañan a los vehículos durante una parte del recorrido.
El general Jorge Castillo reconoció que al menos cuatro bandas, entre ellas Los Centauros y Tren de Aragua, imponen sus reglas en el sector, obligando a los conductores a pagar múltiples cupos. Frente a esta situación, varios transportistas han abandonado el trabajo y otros continúan bajo presión. Esta vez, Fredy se suma a la lista de las víctimas de la extorsión.
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