Hace veinte años, Eva y Ariel Bracamonte perdieron a su madre en las mismas circunstancias y desde el mismo dolor. Lo que vino después los convirtió en antagonistas públicos: él la señaló ante los tribunales y la prensa como responsable del crimen; ella lo describió como un desconocido, alguien que “no tenía nada que ver con el hermano que conocí hace años”.
Hoy, a casi dos décadas del asesinato de Myriam Fefer, los dos han construido vidas en continentes distintos y sin contacto conocido entre ellos.
El caso Fefer conmocionó al Perú en 2006, cuando la empresaria Myriam Fefer fue hallada muerta en su residencia del distrito de San Isidro, en Lima. El crimen no dejó señales de robo ni de forzamiento, lo que orientó la investigación hacia el entorno familiar desde el inicio.
PUBLICIDAD
Tres años después, en 2009, la detención en Argentina del sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina, apodado ‘Payaso’, cambió el curso del proceso: su ADN coincidió con rastros hallados en las uñas de la víctima y confesó ser el autor material del homicidio.
Trujillo Ospina fue condenado a 35 años de prisión, la única condena que la justicia peruana ratificó hasta hoy. La pregunta sobre quién lo contrató nunca tuvo respuesta judicial.
El juicio que los puso en lados opuestos
La Fiscalía apuntó a Eva Bracamonte como presunta autora intelectual del crimen, con la hipótesis de que habría contratado al sicario para acceder a la herencia de su madre. Ariel asumió entonces un rol activo como acusador público de su hermana, una posición que él mismo reconoció con ambigüedad años después.
PUBLICIDAD
“Mi hermana puede pensar que ella está presa por lo que yo he hecho. Tal vez en parte es cierto. Yo siempre he dicho: ‘Yo no soy el culpable de que mi hermana esté presa’. Pero sí, en parte he colaborado a que la corrupción no la libere”, declaró en aquel entonces.
Eva, por su parte, fue enfática al describir la ruptura: “Desde que me empecé a dar cuenta de que todo esto había sido armado, también en parte por él... sentí que era alguien desconocido y capaz de todo, que no tenía nada que ver con el hermano que yo conocí hace años. Ni con el que crecí”, señaló en declaraciones de aquella época.
La defensa de Bracamonte también alegó durante el proceso que Ariel habría construido la identidad de una supuesta suegra colombiana para orientar la investigación en contra de su hermana, una acusación que sumó otra capa de tensión al conflicto familiar.
PUBLICIDAD
En octubre de 2012, el Poder Judicial condenó a Eva a 30 años de prisión por parricidio. La condena duró poco más de un año: en noviembre de 2013, la Corte Suprema anuló el fallo por irregularidades procesales y ordenó un nuevo juicio.
Eva recuperó la libertad condicional y, en diciembre de 2015, fue absuelta en primera instancia. La absolución quedó firme en 2016 y el expediente se archivó definitivamente en mayo de 2017, sin que la justicia identificara jamás a un autor intelectual.
Dos vidas reconstruidas, dos formas de procesar el mismo dolor
Tras su salida de prisión, Eva Bracamonte eligió el silencio mediático y la reconstrucción personal. Se volcó al trabajo voluntario en cárceles, y en 2019 publicó el libro ‘Más allá del muro’, donde narró su experiencia en prisión.
PUBLICIDAD
Poco después emigró a Barcelona, donde hoy vive con su esposo Jann Torrese, su novia Desiré Martín y su hija Franca, en una convivencia poliamorosa que ella misma describe con naturalidad en sus redes sociales. “Vivimos juntos en un pueblo bonito frente al mar”, escribió en una de sus publicaciones más vistas, donde presentó a cada integrante de su familia.
Su presencia en redes es esporádica —cuenta con algo más de 58 mil seguidores en Instagram— y sus publicaciones mezclan reflexiones sobre coaching, meditación y vida cotidiana. En agosto de 2025, compartió uno de sus textos más personales, en el que reveló haber recibido un diagnóstico de neurodivergencia.
“Hace tres días he descubierto que soy neurodivergente. El papel dice ‘superdotada’. Yo no me siento así”, escribió, describiendo la experiencia como una mezcla de calma y desesperanza.
PUBLICIDAD
En ese mismo texto, Eva reflexionó sobre su historia vital con una frase que resume el camino que ha recorrido: “Lo mismo ha pasado con cada descubrimiento heavy que he hecho sobre mí misma: negación - trabajo arduo de aceptación - integración - celebración y orgullo”.
Ariel Bracamonte, en cambio, se trasladó a Estados Unidos, donde formó una familia y se mantuvo alejado de los medios durante años. Su regreso al ruedo público llegó en julio de 2026, cuando anunció a través de sus redes sociales que volvía al Perú para lanzar el pódcast ‘¿Quién mató a mi madre?: El caso Fefer’, con el que planea revisar expedientes, reencontrarse con testigos y reconstruir una historia que, a su juicio, aún no tiene respuesta.
“A veces las ganas de entender qué es lo que realmente pasó son mucho más fuertes que las ganas de voltear la página”, expresó en el video de anuncio.
PUBLICIDAD
Su regreso coincide con el aniversario número 20 del asesinato de Myriam Fefer, que se cumple el 15 de agosto de 2026. El lanzamiento del tráiler del pódcast está previsto para el 21 de julio.
Como parte de su retorno mediático, Ariel concedió una entrevista al programa ‘Sin Rodeos’ de Panamericana Televisión, conducido por la periodista Milagros Leiva, donde prometió revelar detalles inéditos sobre el caso. No hay registro público de que Eva y Ariel hayan retomado el contacto, ni de que alguno de los dos se haya pronunciado recientemente sobre el otro.