La Puerta 2 de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos volvió a operar desde el 30 de junio, tras casi un año y medio de trabajos, y reordenó uno de los accesos más utilizados a la ciudad universitaria. El nuevo ingreso, ubicado en la transitada avenida Universitaria, a escasos metros de la avenida Venezuela, quedó habilitado por ahora solo para el paso peatonal, aunque también permite el ingreso de quienes llegan en bicicleta, scooter o motos eléctricas.
La reapertura respondió a una demanda sostenida de estudiantes que, hasta ahora, debían caminar tramos más largos para entrar a la “Decana de América”. Con el nuevo trazado, la puerta funciona como un punto de entrada más directo para alumnos, docentes y personal administrativo que se movilizan por este sector de Lima, especialmente quienes provienen de la zona sur y de distritos céntricos de la capital.
Un ingreso que cambió de ubicación con el paso del tiempo
La Puerta 2 no solo se renovó: también consolidó un cambio que se arrastra desde hace décadas. Antes de 2008, este acceso se ubicaba en la avenida Venezuela, a unos 200 metros de la avenida Universitaria. En ese entonces, la entrada permitía un ingreso más directo hacia la facultad de Ingeniería Industrial, lo que la convertía en una de las rutas más prácticas para una parte importante de la comunidad sanmarquina.
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Esa configuración comenzó a modificarse en 2008, cuando se intentó construir una oreja vehicular como parte de un by-pass que ingresaba a terrenos de la ciudad universitaria. Con la construcción de parte esa infraestructura, la puerta fue clausurada y se habilitó un ingreso “provisional” en la avenida Universitaria, a unos 40 metros de la avenida Venezuela.
Ese acceso provisional es el mismo que hoy fue remodelado y ampliado, y que desde fines de junio canaliza nuevamente el flujo cotidiano de estudiantes y trabajadores universitarios.
La obra: de un acceso provisional a una puerta remodelada
Según la nota de prensa de San Marcos, la moderna Puerta Nro. 2 comenzó a construirse en enero del año pasado y, tras casi un año y medio de labores, quedó finalmente habilitada para su uso. En el día a día, su operación incluye control de ingreso y verificación de documentos, con personal encargado de ordenar el acceso.
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Jarson Llaque y Dayron Lostanau supervisan el ingreso. “Carné universitario en mano por favor”, indican a viva voz para mantener un flujo ordenado de estudiantes, quienes también pueden ingresar con carné de biblioteca o DNI.
El impacto del nuevo acceso se percibe con fuerza en las facultades cercanas. Los alumnos de Ciencias Económicas, Ciencias Contables, Derecho y Ciencia Política, Ingeniería Industrial y Ciencias Físicas figuran entre los más beneficiados por la cercanía de sus locales a la nueva puerta. En la zona, se escucharon comentarios de estudiantes como: “Buena iniciativa”, “Al fin, menos trajín”, “Ya era hora”.
Más movimiento y comercio en los alrededores
La reapertura también impulsó el movimiento comercial en el entorno inmediato. El mayor flujo de personas ya se tradujo en más ventas para quienes trabajan en la zona. Joselyn, vendedora de jugo de naranja con un puesto frente al ingreso, lo describió así: “Me ha ido muy bien, me iré más temprano que cualquier día en este año”.
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En esa misma zona de la ciudad universitaria, el acceso de la Puerta 2 también arrastra una memoria reciente: cerca de la antigua puerta de la avenida Venezuela, se ubicaban puestos ambulantes de comida que atendían a quienes pasaron por las aulas sanmarquinas en la década del noventa y los primeros años del nuevo milenio. Hoy, con el ingreso remodelado en la avenida Universitaria, la Puerta 2 vuelve a ser un punto de paso central en la rutina universitaria, con una infraestructura actualizada y un entorno que se reactiva a su alrededor.