En el Día de los Granos Andinos, la quinua peruana se mantiene en lo más alto del comercio agrícola mundial, pero enfrenta una paradoja: su prestigio internacional no cuenta con una denominación de origen que respalde y proteja legalmente su identidad.
Esta situación deja el grano andino vulnerable a la apropiación indebida en los mercados globales, a pesar de sus extraordinarias cifras de exportación y su reconocimiento como superalimento.
Un liderazgo indiscutible en el mundo
Durante la última década, Perú desplazó a Bolivia y se consolidó como el principal exportador de quinua a nivel global. En 2025, el país alcanzó envíos por US$ 151,19 millones y 54.637 toneladas, de acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI).
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El dinamismo continuó en 2026, con 13.858 toneladas exportadas solo en el primer trimestre, lo que representó ingresos por US$ 40,1 millones y un alza del 16 % en valor respecto al mismo periodo del año anterior. El precio promedio del grano subió a US$ 2,89 por kilo, reflejando la firmeza de la demanda internacional.
El principal destino sigue siendo Estados Unidos, que absorbe casi la mitad de las exportaciones peruanas (40%), seguido por Canadá, Italia, Reino Unido, España y Alemania.
La quinua blanca representa la mayor parte del valor exportado, aunque las variedades roja y tricolor también ganan espacio en los mercados internacionales.
Sin denominación de origen: una puerta abierta a los riesgos
A pesar de este éxito exportador y de la calidad reconocida de la quinua peruana, el grano no cuenta con una denominación de origen que respalde su autenticidad en el extranjero.
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Bolivia sí ha conseguido ese estatus para su variedad “Quinua Real”, mientras que en Perú existen iniciativas regionales en Puno y Ayacucho para obtener una certificación, pero el proceso aún no se ha concretado ante INDECOPI.
En consecuencia, esta carencia impide que Perú ejerza un control efectivo sobre el uso del nombre “quinua peruana” fuera de sus fronteras.
En mercados internacionales pueden encontrarse productos etiquetados como peruanos sin cumplir con los estándares de calidad o procedencia, generando confusión en los consumidores y dificultando la defensa comercial frente a imitaciones o mezclas.
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Marca Perú y los retos de proteger la identidad del grano
Ante la falta de una denominación de origen, la estrategia de promoción internacional se ha centrado en el uso de la Marca Perú para posicionar el producto como símbolo de calidad y tradición andina.
Sin embargo, este sello no proporciona un blindaje legal comparable al de una denominación de origen, lo que limita las herramientas del país para combatir la piratería y la apropiación indebida en los mercados globales.
El reto para el sector es avanzar en el reconocimiento y certificación de las variedades nativas, fortaleciendo la trazabilidad y la protección del valor agregado que distingue a la quinua peruana.
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Mientras tanto, el producto sigue siendo uno de los motores económicos de las regiones altoandinas y sustento para más de 120 mil familias.
Un superalimento con futuro, pero con desafíos pendientes
La expansión de la quinua peruana en los mercados internacionales evidencia su potencial como superalimento global, pero también subraya la urgencia de sumar mecanismos de protección que garanticen su autenticidad y prestigio.
En el Día de los Granos Andinos, la ausencia de una denominación mantiene a la quinua peruana a merced de la piratería internacional, marcando un desafío central para el futuro uno de los principales productos agrícolas de exportación.
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