La pastelera Sandra Plevisani reveló en una reciente entrevista con Magaly Medina cómo la repostería se convirtió en su sostén emocional tras la muerte de su hija mayor. El episodio, publicado el 25 de junio, ofreció un retrato íntimo de la empresaria, quien compartió detalles inéditos de la batalla que enfrentó su familia y la forma en que su vocación la ayudó a superar uno de los momentos más difíciles de su vida.
Casada con el empresario gastronómico y exanimador de televisión Ugo Renzo Ángel Plevisani Magnífico, Plevisani recordó el episodio que marcó un antes y un después en su historia personal. La enfermedad de su hija Camila comenzó de manera inesperada, con un simple dolor de cabeza cuando la niña tenía apenas siete años.
“Camila se enfermó cuando tenía 7 años. Me dijo: ‘Mami, me duele la cabeza’. Yo me estaba yendo a Italia con Ugo, con un montón de amigos... La llevé a un doctor y salió que tenía una lesión. Casi me muero, el mundo se me vino el mundo encima”, relató en el pódcast.
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La chef describió cómo, hasta ese momento, no tenía ningún conocimiento sobre tratamientos oncológicos y que el proceso fue desconocido y doloroso. Durante tres años, la familia enfrentó la enfermedad mientras intentaba mantener la esperanza. “Yo nunca había visto una quimioterapia, nunca había visto tanto, pero la vida te toca y fueron tres años. Camila falleció”, expresó Sandra Plevisani.
La repostería se convirtió en su refugio
El fallecimiento de Camila dejó a la familia frente a nuevas preguntas y desafíos. Plevisani recordó una conversación fundamental tras el sepelio, cuando sus hijos le preguntaron si podría seguir adelante.
“Recuerdo clarito este día —si me pongo a llorar no importa— que me dijeron: ‘Mami, ¿y ahora qué va a pasar contigo?’. Estábamos regresando del cementerio. Y yo les dije: ‘Nada, aquí voy a estar para ustedes’. Y acá estoy. Han pasado 25 años y acá estoy”, relató durante la entrevista.
En medio del dolor, la repostería se transformó en un refugio y una herramienta terapéutica. Sandra Plevisani explicó que este oficio, que ya era una parte fundamental de su vida y su empresa familiar, adquirió un significado distinto. “Siempre me dicen que soy la pata de la carpa. Por eso digo que la repostería me ha salvado a mí porque en el momento que no podía dormir, que estaba muy triste, me iba al supermercado, compraba ingredientes... después terminaba dándole de comer a 30 personas todos los días”, afirmó la chef.
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El relato de Plevisani no solo deja ver la dimensión emocional de la repostería en su vida, sino también cómo la disciplina y la rutina profesional pueden aportar estabilidad en medio de la adversidad. La chef destacó que, aunque el dolor persiste, el compromiso con su familia y su pasión por la repostería le dieron un propósito renovado y una manera de honrar la memoria de su hija.
A lo largo del pódcast, Magaly Medina enfatizó el valor de la resiliencia y la fortaleza personal presentes en la historia de Sandra Plevisani. La pastelera reconoció que, más allá del éxito profesional, la repostería fue el canal que le permitió reconstruirse y cumplir la promesa de seguir adelante por sus hijos.
Hoy, la chef sostiene que la memoria de Camila sigue viva en su trabajo diario y que la repostería continúa siendo su refugio. La historia de Sandra Plevisani ilustra cómo, en medio de la pérdida, la pasión por un oficio puede convertirse en una forma de sanar y acompañar a quienes más lo necesitan.
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