Jenny Espinosa recibió un diagnóstico de cáncer de páncreas con un pronóstico que, según recuerda, le daba apenas 30 días de vida. Tenía un hijo de un año y medio y viajó de Maras, Cusco, a Lima. Catorce años después, la paciente continúa con vida y su caso en enmarca en una proeza médica.
La cusqueña contó que, en su ciudad natal, recibió un desahucio médico. “Me dijeron que solo me quedaba esperar mis últimos días, pero decidí luchar por mi vida”, afirmó. En la capital, llegó al Hospital Nacional Guillermo Almenara de EsSalud y conoció al doctor Gustavo Reaño, médico asistente del Servicio de Cirugía de Páncreas, y a un equipo multidisciplinario que asumió su atención en un cuadro descrito como una de las enfermedades más agresivas.
El tratamiento incluyó operaciones de alta complejidad. Primero, los especialistas realizaron una pancreatectomía distal. Más adelante, tras una recurrencia del tumor, el equipo practicó una operación de Whipple. Luego, ejecutó una hepatectomía. Cada procedimiento contó con seguimiento clínico y con un análisis detallado de datos orientado a anticipar complicaciones y sostener las probabilidades de supervivencia, según la información del hospital.
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Espinosa relató un momento crítico durante una intervención. “Sentí que me iba, escuché la voz de mi doctor diciéndome: ‘No me abandones, tenemos que salir de esto’”, sostuvo. El especialista, de acuerdo con el reporte, consideró decisivos los días posteriores en la Unidad de Cuidados Intensivos, etapa que exigió vigilancia constante.
La experiencia clínica alrededor de este caso se conectó con una investigación del HPB Journal desarrollada durante quince años sobre 414 pacientes operados por cáncer de páncreas. Ese trabajo, según Essalud, permitió identificar con precisión complicaciones posteriores a la cirugía y definir mecanismos de vigilancia y respuesta temprana. El hospital señaló que esas medidas redujeron de manera drástica la mortalidad asociada a procedimientos considerados de alta complejidad.
El doctor Reaño explicó el nivel de dificultad del campo quirúrgico en el que se inscribe ese estudio. “La cirugía pancreática es considerada el ‘Monte Everest’ de las cirugías por su enorme dificultad técnica. Si no investigamos, no sabemos si estamos teniendo éxito o fracasando”, declaró. La institución indicó que hoy evalúa sus estándares con indicadores comparables a los principales centros especializados.
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La historia personal de la paciente también muestra el impacto en su vida cotidiana. En la actualidad, Espinosa trabaja como contadora en el Instituto Peruano del Deporte en Cusco y acompaña el crecimiento del hijo que, según su testimonio, influyó en su decisión de no rendirse.
Cáncer de páncreas
De acuerdo con Mayo Clinic, este cáncer se origina cuando un grupo de células del páncreas comienza a multiplicarse de manera anormal. Dicho órgano se ubica detrás de la parte baja del estómago y cumple dos funciones clave: libera enzimas que participan en la digestión y produce hormonas que ayudan a regular la glucosa en la sangre.
Uno de los principales problemas es que la enfermedad casi nunca se identifica en fases iniciales, etapa en la que las posibilidades de curación suelen ser mayores. Esto ocurre porque, por lo general, no presenta señales claras hasta después de su diseminación hacia otros órganos, lo que complica la detección temprana.
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Al momento de definir la estrategia terapéutica, el equipo de atención médica toma en cuenta el grado del cáncer de páncreas. Con esa evaluación, se plantea un plan de tratamiento que puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia o una combinación de estas alternativas, según el caso.
En cuanto a los síntomas, los especialistas advierten que suelen aparecer cuando el cuadro ya se encuentra avanzado. Entre los signos descritos figuran el dolor de estómago que se extiende hacia los costados o la espalda, la pérdida del apetito y la baja de peso. También se menciona la ictericia, que provoca color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos.