Un adolescente de 17 años murió dentro de la comisaría de Manchay, en Pachacámac, luego de permanecer casi dos días detenido por una denuncia de presunto robo. La muerte del menor ha generado conmoción y una serie de cuestionamientos sobre las condiciones en las que permaneció bajo custodia de la PNP, mientras sus familiares denuncian presuntos maltratos y exigen que se determinen las responsabilidades del caso.
Según la versión de sus padres, el adolescente fue intervenido durante la madrugada del sábado y trasladado a la dependencia policial sin que la familia fuera notificada. Dos días después, al acudir a la comisaría de Manchay tras conocer su paradero por vecinos de la zona, encontraron al menor inconsciente dentro de la carceleta policial. Aunque fue llevado a un establecimiento de salud cercano, los médicos solo pudieron certificar su fallecimiento.
Familia denuncia golpes, omisión de aviso y una intervención llena de irregularidades
De acuerdo con el testimonio del padre, el adolescente había salido a una reunión con una amiga de colegio cuando fue acusado de haber ingresado a una vivienda con la intención de sustraer objetos. Tras la denuncia, personal de Serenazgo lo retuvo y luego fue trasladado a la comisaría de Manchay. Sin embargo, la versión de la familia es que nunca recibieron una llamada, notificación o visita oficial para informarles sobre la intervención.
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Según relataron ante cámaras de Latina Noticias, recién tomaron conocimiento del paradero del menor gracias a vecinos que lo habían visto en un patrullero. A partir de ahí, acudieron a la dependencia policial, donde hallaron un panorama que califican de alarmante: el adolescente tenía visibles golpes en el cuerpo, llevaba la ropa rota y no tenía algunas de sus pertenencias, como zapatillas y medias. También afirmaron que el joven les alcanzó a decir que estaba siendo agredido dentro de la carceleta.
El padre aseguró que, al verlo en esas condiciones, pidió explicaciones a los efectivos, pero no recibió una respuesta clara. Incluso señaló que no logró hablar con el comisario, porque este no se encontraba en el lugar, mientras los agentes presentes se limitaban a decir que el caso sería visto por el personal de turno.
Otro de los puntos que ha despertado dudas es la aparición de una constancia de buen trato entre las pertenencias del adolescente. La familia sostiene que el documento no tenía la firma del joven, sino solo una huella dactilar, por lo que creen que pudo haber sido colocada cuando ya no estaba con vida.
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Fiscalía de Lurín abre investigación y familia espera peritajes que aclaren la muerte
La situación se agravó cuando la familia lo encontró inconsciente dentro de la dependencia policial y exigió que fuera trasladado de inmediato a una posta médica. Según el relato del padre, el traslado no fue inmediato y los agentes alegaron demoras como la falta de llave del patrullero o la ausencia de orden para moverlo. Finalmente, el adolescente fue llevado en la tolva de una camioneta policial a un establecimiento de salud cercano, donde solo se confirmó su fallecimiento.
Los familiares también señalaron que, durante la madrugada, solicitaron que se practique una necropsia, pero les indicaron que debían esperar el traslado a la morgue y la intervención de la Fiscalía. De acuerdo con su testimonio, el Ministerio Público llegó recién varias horas después, cuando el cuerpo del menor ya había permanecido en la posta médica por un largo periodo.
Ante estos hechos, la Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Lurín inició una investigación preliminar contra quienes resulten responsables por el presunto delito de homicidio. Como parte de las diligencias, se dispuso el levantamiento del cadáver, la toma de declaraciones a los familiares y la revisión de las cámaras de seguridad de la zona, con el objetivo de reconstruir la secuencia de lo ocurrido desde la detención hasta el hallazgo del menor.
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La familia insiste en que el adolescente no debió permanecer en las condiciones en las que fue hallado y cuestiona que no se hayan respetado los protocolos básicos de custodia para un menor de edad. También demandan que se revise el papel de los efectivos que estuvieron de turno en la dependencia policial y que se determine quién autorizó o permitió los actos que hoy forman parte de la denuncia.
Entre los testimonios recogidos, los padres describieron al joven como un muchacho estudioso, con talento para la música y con aspiraciones de convertirse en arquitecto. Según contaron, participaba en actividades artísticas y tenía proyectos personales que quedaron truncos tras su muerte.