Las cajas municipales de ahorro y crédito (CMAC) han cumplido recientemente cuarenta años en Perú. Según información de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), los activos del sistema superaban los S/45.000 millones a marzo de 2026.
El sector se consolida como referente de las microfinanzas en el país, con un enfoque orientado al apoyo de micro y pequeñas empresas (MYPES), emprendedores y sectores históricamente excluidos del sistema bancario.
Cuarenta años de expansión: ¿en qué segmentos?
La historia de las cajas municipales comenzó en 1982 con la fundación de Caja Piura, la primera entidad de este tipo en el país. En 1986 se creó la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FEPCMAC), que articula y representa a estas instituciones.
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De acuerdo con la SBS, el sistema de cajas ha atravesado un proceso de expansión territorial y financiera que lo posiciona como líder en el sector microfinanciero peruano.
Durante el primer cuatrimestre de 2026, el conteo caja por caja muestra que el sistema consolidó utilidades netas por encima de S/107 millones solo en enero, de acuerdo a cifras de mercado.
El ranking de utilidades lo encabeza Caja Huancayo con S/113,4 millones, seguida por Caja Piura (S/104,7 millones), Caja Arequipa (S/92,7 millones) y Caja Cusco (S/90,5 millones), según el cierre de abril de 2026.
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Estas cifras reflejan la dinámica positiva del sistema, impulsada por estrategias de expansión, absorción de activos y concentración de operaciones en segmentos desatendidos por la banca tradicional.
El perfil de los clientes y la función social
Las cajas municipales han orientado históricamente sus productos y servicios hacia micro y pequeños empresarios, comerciantes independientes, trabajadores informales y artesanos.
Según la FEPCMAC, este segmento constituye el núcleo del negocio y la razón de ser de las cajas, que nacieron para cubrir las necesidades financieras de quienes no acceden a los canales convencionales.
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Los préstamos se concentran en créditos MYPE de corto plazo para capital de trabajo, créditos de consumo, pequeños préstamos prendarios y productos hipotecarios básicos.
La inclusión financiera y el arraigo local son los principales valores diferenciales de las cajas. Parte de sus utilidades se destina a obras sociales en las provincias de origen, fortaleciendo el impacto comunitario y la sostenibilidad regional.
Diferencias frente a la banca tradicional
El sistema de cajas municipales se distingue de los bancos por su propiedad y finalidad social. Son instituciones de los gobiernos provinciales y operan bajo un modelo distinto al de las sociedades anónimas bancarias, cuyo objetivo principal es la rentabilidad para accionistas privados.
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Las cajas aplican evaluaciones crediticias personalizadas, sobre todo en negocios informales sin historial bancario, mientras que los bancos emplean modelos automatizados más restrictivos.
En cuanto a tasas de interés, las cajas suelen ofrecer mayores rendimientos para los ahorristas, pero también aplican tasas más elevadas en los préstamos debido al riesgo asumido por su segmento objetivo.
Ambas figuras participan del Fondo de Seguro de Depósitos (FSD), lo que garantiza protección a los ahorros de los clientes. Plataformas como el Comparador de Productos Financieros SBS o ComparaBien Perú permiten consultar y comparar las condiciones entre distintas entidades.
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Horizonte y desafíos para el sector
La FEPCMAC y sus asociados celebran su aniversario en un momento de expansión y consolidación, pero también de retos. La transformación digital, la ampliación de la cobertura y la adaptación a nuevas regulaciones aparecen como desafíos relevantes.
El sector ha impulsado iniciativas vinculadas a educación financiera, resiliencia climática y acceso a servicios esenciales, en coordinación con organismos nacionales e internacionales.
El peso creciente de las cajas municipales en la economía peruana se refleja tanto en sus cifras como en la diversidad de sus operaciones, que continúan concentrándose en los segmentos menos atendidos por la banca tradicional. Así, el sistema encara su quinto decenio con la mira puesta en la inclusión y la sostenibilidad.
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