El consumo de la generación Z plantea un nuevo desafío para las marcas en Perú y la región, con un crecimiento proyectado de US$ 192 mil millones adicionales en América Latina entre 2024 y 2030, según Americas Market Intelligence (AMI).
Este segmento, compuesto por jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, está transformando la dinámica comercial con hábitos de compra cada vez más planificados, digitales y exigentes.
El mercado peruano se adapta al consumidor joven
En Perú, la generación Z se perfila como un grupo que valora la comparación, la información transparente y la planificación.
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Datos de Kantar revelan que el ticket promedio de compra en el país se mantuvo en S/ 23 durante el segundo trimestre de 2025, reflejando hogares que priorizan la optimización del presupuesto y la organización de sus compras.
Willard Manrique, CEO del Grupo Crosland, destaca que “la generación Z está elevando el estándar de experiencia de cliente porque compara en tiempo real, valida opiniones y utiliza herramientas de inteligencia artificial antes de decidir”.
Para las marcas que operan en el mercado peruano, esto implica la necesidad de responder con procesos más ágiles y una propuesta de valor clara.
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La interacción digital es central: el 62 % de los jóvenes de la región utiliza inteligencia artificial para comparar opciones y tomar decisiones de compra más informadas, según AMI.
La presencia en redes sociales como TikTok o Instagram ya no es suficiente; las marcas deben ofrecer información consistente y experiencias integradas tanto en canales digitales como físicos.
América Latina y el poder de gasto de la generación Z
El fenómeno trasciende el ámbito local. A nivel regional, AMI estima que la generación Z moverá US$ 192 mil millones más en consumo hacia 2030, consolidándose como un motor real del mercado latinoamericano.
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Este grupo ya representa el 25 % de la población mundial y su influencia no deja de crecer, de acuerdo con el informe de la agencia especializada.
Otros informes globales, como el de NielsenIQ, indican que la generación Z gasta más per cápita que otras cohortes a la misma edad y que su consumo mundial podría expandirse en US$ 2,7 billones en los próximos años.
Por supuesto, esto termina obligando a las empresas de todo el orbe a ajustar estrategias, monitorear el feedback digital y adaptar sus portafolios de productos a preferencias y hábitos en constante evolución.
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Nuevos retos para las marcas: experiencia y valor tangible
El desafío principal para las empresas consiste en justificar mejor sus productos y servicios ante un público que no solo compara, sino que exige respuestas inmediatas y propuestas de valor reales.
En mercados como el peruano, donde el consumidor mantiene un control estricto sobre el gasto, el feedback digital y la interacción en plataformas sociales ya funcionan como insumos comerciales clave para detectar nuevas necesidades y ajustar mensajes.
Hoy, captar la atención de la generación Z demanda mucho más que lenguaje juvenil: exige comprender sus motivaciones, adaptarse a su proceso de decisión y sostener experiencias de compra ágiles, transparentes y alineadas a sus expectativas.
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