La astrofotógrafa francesa Angel Fux logró captar una de las imágenes astronómicas más impactantes del año tras ascender hasta una cumbre de más de 4.200 metros de altitud en los Alpes para fotografiar el doble arco de la Vía Láctea, un fenómeno visible solo durante unos pocos días al año en el hemisferio norte.
La imagen fue tomada desde el Dent d’Hérens, montaña ubicada entre Italia y Suiza, en medio de condiciones extremas que incluyeron temperaturas de hasta -28 °C, fuertes ráfagas de viento y cornisas cubiertas de hielo. La fotógrafa realizó la expedición acompañada de guías de montaña y utilizando equipo especializado de astrofotografía preparado para soportar el frío extremo.
Según relató Fux en su blog, el objetivo principal era registrar el llamado “doble arco de la Vía Láctea”, un fenómeno astronómico que ocurre durante algunos días de marzo cuando es posible observar, en una misma noche, tanto el arco invernal como el arco estival de la galaxia debido a la rotación terrestre.
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Arco de la Vía Láctea: visible pocos días
De acuerdo con la explicación de la fotógrafa, el arco invernal aparece durante las primeras horas de la noche como una franja de estrellas menos densa y luminosa. Luego, conforme avanza la madrugada, surge el arco estival acompañado del núcleo galáctico, considerado el sector más brillante y denso de la Vía Láctea.
La captura requería además una serie de condiciones específicas para poder concretarse: ausencia de contaminación lumínica, cielos completamente despejados, una adecuada fase lunar y un horizonte visible de 360 grados. Incluso cumpliendo todos esos factores, el fenómeno puede desaparecer si las condiciones meteorológicas cambian.
Durante la jornada principal, Fux fotografió el arco invernal entre las 8:30 p. m. y las 11:30 p. m. Posteriormente retomó el trabajo alrededor de las 2:30 a. m. para registrar el arco estival. Sin embargo, mientras revisaba las imágenes obtenidas descubrió un elemento inesperado: el fenómeno conocido como “Gegenschein”, un tenue brillo generado por la reflexión de la luz solar sobre polvo interplanetario.
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Un “triple arco” de sorpresa
La aparición del Gegenschein convirtió la fotografía en una composición aún más inusual. “Lo que planteé como un doble arco se convirtió en un arco triple”, explicó la fotógrafa tras identificar el fenómeno en los archivos sin procesar de la cámara.
Para conseguir la imagen, utilizó una cámara adaptada para astrofotografía junto a un rastreador de estrellas y lentes especiales capaces de captar detalles mínimos del cielo nocturno. No obstante, el frío extremo también generó problemas técnicos durante los días previos, incluyendo fallas de almacenamiento en la cámara provocadas por las bajas temperaturas.
La expedición se desarrolló tras varios meses de preparación logística y física. La fotógrafa tuvo que utilizar ropa térmica multicapa, crampones, sistemas de cuerdas y un saco de dormir preparado para temperaturas inferiores a los -30 °C, debido al riesgo permanente de congelación en la montaña.
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¿Dónde ver el arco de la Vía Láctea desde Perú?
El Perú es considerado uno de los mejores lugares de Sudamérica para observar el arco completo de la Vía Láctea gracias a su ubicación cercana a la línea ecuatorial, la gran altitud de sus montañas y la baja contaminación lumínica en varias regiones andinas. Durante la temporada seca, entre mayo y septiembre, el núcleo galáctico puede observarse cruzando el cielo de este a oeste y alcanzando hasta 90 grados de altura, formando un arco luminoso visible a simple vista.
Especialistas en astrofotografía recomiendan viajar a zonas alejadas de las ciudades y ubicadas por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar para apreciar mejor el fenómeno astronómico. Entre los principales destinos destacan:
- Marcahuasi: considerada uno de los lugares favoritos de los astrofotógrafos limeños. Esta meseta volcánica ubicada a unos 4.000 metros de altitud ofrece cielos extremadamente limpios durante la época seca. Sus enormes formaciones rocosas sirven además como escenario natural para fotografiar el arco galáctico.
- Vinicunca y el nevado Ausangate: ubicados a más de 4.200 metros de altura, son considerados algunos de los puntos con mayor oscuridad natural del país. La ausencia casi total de luz artificial permite observar con claridad las nubes de polvo cósmico que atraviesan la Vía Láctea.
- Valle Sagrado de los Incas y la ruta hacia el nevado Salkantay: combinan paisajes arqueológicos y montañosos con cielos ideales para la observación astronómica. En las zonas altas de trekking, la oscuridad permite apreciar el arco galáctico sobre los nevados andinos.
- Lago Titicaca: sus horizontes despejados permiten observar cómo la Vía Láctea parece emerger desde el agua. En islas como Amantaní y Taquile, donde existe poca iluminación eléctrica, el reflejo del cielo sobre el lago genera un efecto visual envolvente.
- Rúpac: conocido como el “Machu Picchu limeño”, destaca por el fenómeno del “colchón de nubes”, que cubre las luces de la costa y deja un cielo completamente oscuro sobre la ciudadela preinca.
- Hatun Machay: ubicado en la Cordillera Negra a casi 4.300 metros de altitud, posee un clima seco que favorece la nitidez del cielo nocturno. Sus gigantescas formaciones rocosas también sirven como refugio natural para fotógrafos y observadores.
Otro punto recomendado es Santiago de Tuna, distrito ubicado a 2.900 metros de altura en la sierra limeña. A este lugar acuden aficionados a la astronomía y astrofotografía debido a la claridad del cielo y la posibilidad de observar constelaciones, nebulosas y cúmulos galácticos lejos de la contaminación lumínica de Lima Metropolitana.
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