Durante años, el complejo arqueológico de T’aqrachullo permaneció fuera de los grandes circuitos turísticos y académicos del Perú. Las estructuras de piedra dispersas en la provincia cusqueña de Espinar apenas figuraban en estudios especializados, mientras las comunidades cercanas convivían con restos arqueológicos que aún no contaban con una interpretación definitiva sobre su relevancia histórica.
La situación cambió tras las investigaciones impulsadas por el Ministerio de Cultura entre 2019 y 2025. Las excavaciones revelaron una concentración de estructuras ceremoniales, viviendas y objetos metálicos que colocaron al sitio dentro del debate arqueológico nacional. El interés creció después de publicaciones internacionales que expusieron la magnitud del complejo y la posibilidad de que corresponda al antiguo templo de Ancocagua, mencionado en crónicas coloniales.
En medio de esa repercusión, surgieron comparaciones con Machu Picchu que motivaron precisiones de especialistas vinculados a las investigaciones. El arqueólogo Emerson Pereira Pacheco afirmó que la información difundida sobre las dimensiones del complejo generó interpretaciones incorrectas respecto a la ciudadela incaica ubicada en Urubamba.
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Especialistas descartan comparación territorial con Machu Picchu
El arqueólogo Emerson Pereira Pacheco señaló que existió una “tergiversación” sobre el tamaño real de T’aqrachullo frente a Machu Picchu. En declaraciones a RPP, explicó que ambos espacios poseen características y extensiones distintas.
“Mucho se ha tergiversado las cosas en comparación con Machu Picchu. A ver, si hablamos de Machu Picchu, este tiene una extensión que supera las 32 mil hectáreas todo el parque, en el cual alberga muchos sitios arqueológicos. En cambio, T’aqrachullo, que fue declarado en 2010 como Patrimonio Cultural de la Nación, (cuenta) con un área de 17 hectáreas. El área nuclear, el área donde se está emplazado estas estructuras, contempla un espacio de 9 hectáreas”, indicó el especialista.
Pereira Pacheco detalló que el Santuario Histórico de Machu Picchu abarca más de 32 mil hectáreas, mientras que T’aqrachullo ocupa 17 hectáreas en total. Según explicó, el núcleo principal donde se ubican templos y estructuras ceremoniales comprende aproximadamente nueve hectáreas.
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Las precisiones aparecieron después de publicaciones que destacaron el hallazgo arqueológico y difundieron comparaciones sobre la magnitud del complejo cusqueño. El especialista remarcó que el valor de T’aqrachullo no depende de una competencia territorial con otros sitios arqueológicos.
Excavaciones revelan cientos de estructuras y piezas metálicas
La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco informó que entre 2019 y 2025 se ejecutaron trabajos de investigación y restauración con una inversión superior a 11 millones de soles. Las labores permitieron identificar una importante concentración de recintos y objetos ceremoniales.
De acuerdo con la entidad, las excavaciones permitieron recuperar más de 3 000 piezas elaboradas en oro, plata y cobre. Los investigadores también registraron alrededor de 500 estructuras correspondientes a ocupaciones Wari, Cana e Inca.
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Los estudios arqueológicos identificaron viviendas, colcas, espacios funerarios y sectores destinados a ceremonias religiosas. Parte de las construcciones conserva muros levantados con bloques de piedra trabajados manualmente y unidos con mortero de tierra y arcilla.
La revista National Geographic informó que el complejo incluye santuarios, tumbas y depósitos ceremoniales con incrustaciones metálicas. El reporte también señaló que el sitio arqueológico presenta evidencias de distintas etapas históricas de los Andes peruanos.
Un complejo arqueológico con áreas aún pendientes de exploración
Emerson Pereira Pacheco sostuvo que todavía existe un porcentaje del sitio pendiente de exploración arqueológica. Según indicó, entre el 20 % y el 30 % del complejo aún requiere investigaciones más detalladas.
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El especialista afirmó que el hallazgo incrementa el potencial turístico de Espinar debido a la cercanía del complejo con los tres cañones de la provincia cusqueña. Las autoridades culturales también evalúan nuevas etapas de conservación y puesta en valor para ampliar el acceso al sitio.
Durante las excavaciones, los arqueólogos encontraron herramientas líticas utilizadas en la construcción de las estructuras y depósitos asociados con ceremonias religiosas. Los estudios permitieron identificar sectores ocupados por diferentes culturas andinas antes de la expansión incaica.
El arqueólogo Emerson Pereyra, quien participó en las investigaciones, destacó la singularidad de los hallazgos registrados en T’aqrachullo. “Nunca vi nada en Machu Picchu comparable a lo que hemos encontrado en T’aqrachullo”, afirmó.
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