Los accidentes de tránsito siguen cobrando vidas en el Perú a un ritmo alarmante. Según cifras del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef), entre enero y abril de este año ya se han registrado 1.126 fallecidos por siniestros viales en todo el país, una cifra que duplica los casos reportados al inicio de 2025.
Especialistas advierten que cada día ocho personas mueren y otras 150 resultan heridas en las pistas peruanas, principalmente por exceso de velocidad, imprudencia de conductores y falta de respeto a las normas de tránsito.
Jaime Graña, gerente general de la Asociación Automotriz del Perú, subrayó: “Ciento cincuenta personas quedan heridas cada día y ocho personas mueren. Son personas que salen de su casa o de su trabajo sin imaginar que no volverán jamás”.
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Exceso de velocidad, la principal causa
De acuerdo con el representante del gremio automotriz, el 62% de los accidentes de tránsito están relacionados con el exceso de velocidad. Explicó que mientras mayor es la velocidad de impacto, más graves y mortales son las consecuencias.
“Si hay una velocidad permitida de 50 u 80 kilómetros por hora y no se cumple, se elevan exponencialmente las posibilidades de un choque grave o fatal”, sostuvo.
Conductores consultados también coincidieron en que la imprudencia es parte del problema. Algunos señalaron que muchos choferes aceleran incluso cuando el semáforo cambia a luz ámbar, poniendo en riesgo tanto a pasajeros como a peatones.
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Informalidad y falta de fiscalización
Durante un recorrido por distintas vías de la capital, se evidenciaron constantes infracciones al reglamento de tránsito. Vehículos informales circulando con las puertas abiertas, colectivos realizando maniobras peligrosas y unidades estacionadas en zonas prohibidas forman parte del panorama diario.
Incluso, algunos conductores calificaron al chofer peruano como “el peor de Sudamérica” debido al poco respeto por las reglas de tránsito.
El especialista remarcan que es urgente fortalecer la educación vial y reforzar la fiscalización para reducir la creciente cifra de víctimas en las carreteras y calles del país. “La clave está en respetar las normas de tránsito y los límites de velocidad. De eso depende salvar vidas”, concluye Graña.
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