El colapso en el acceso a Machu Picchu, volvió a exhibir fallas estructurales en la gestión turística: gremios empresariales, operadores y autoridades del Cusco coinciden en que la ausencia de un sistema virtual integral y la falta de personal ponen en riesgo la temporada alta, que entre junio y septiembre podría dejar sin entradas a miles de visitantes en el principal destino turístico del Perú.
Durante los últimos días, cientos de turistas —tanto peruanos como extranjeros— enfrentaron noches de espera, largas filas e incertidumbre para adquirir uno de los 1.000 boletos presenciales habilitados diariamente. El propio representante de la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo alertó que “estamos entrando en una temporada alta y esto va a ser notorio”, advirtiendo que el flujo de viajeros por las fiestas jubilares incrementará el desorden en los sistemas de venta y acceso.
La Dirección Desconcentrada de Cultura implementó la venta anticipada con 3 días de diferencia para evitar aglomeraciones, pero incluso esta medida no resolvió el problema: las filas persisten, los operadores turísticos reportan cancelaciones y las reservas no garantizan el acceso al santuario.
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Desde la Cámara de Turismo del Cusco se advirtió que la gestión actual está provocando una caída sostenida en la intención de viaje y se reclamó una respuesta urgente pues la crisis operativa tiene un impacto directo en la imagen internacional del país.
“Nuestra propuesta es la venta virtual, ¿no? Que haya más orden, que no se vulneren los derechos del turista, ¿no? Y que se presente al país como lo que es y no todo lo opuesto que se está mostrando”, declaró un representante del gremio turístico a Exitosa.
Sistema virtual agudizó las pérdidas económicas
Para los gremios turísticos, el origen del problema es político: denuncian que la desactivación de la venta completamente virtual, decidida por presión de grupos locales, solo agravó el desorden.
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Carlos González, presidente de la Cámara de Turismo del Cusco, indicó que “basta de medias tintas y ya basta de seguir cediendo a presiones de ciertos grupos minoritarios sociales, los cuales están provocando una disminución constante en la intención de viaje tanto de nacionales como de extranjeros a Machu Picchu. El maltrato no puede seguir”.
González remarcó: “En el mundo moderno contemporáneo, todas las reservas se hacen por teléfono celular, por una tablet, por una laptop. La gente no puede estar con la zozobra constante de saber o no saber si va a poder disfrutar de Machu Picchu”.
Los problemas trascienden la emisión de boletos y afectan la infraestructura. El mal estado de carreteras y vías férreas, la congestión en las rutas de acceso y la limitación de personal en el control de ingreso agravan el caos, especialmente entre junio y septiembre. Un representante del sector lamentó: “Realmente es indignante la imagen que mostramos al turista, además del mal estado de nuestras carreteras y pistas y conexión entre los diferentes atractivos turísticos (...) este tema de las filas es realmente”.
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Los gremios coinciden en que “Machu Picchu debería ser declarado en emergencia desde hace mucho tiempo” por el “crecimiento desordenado y la falta de soluciones sostenibles”. Voceros empresariales señalan que el modelo presencial expone a los turistas a un eventual “secuestro” a través de las filas, situación que desalienta los viajes y agrava la caída en la demanda.
La consecuencia es doble: pérdidas económicas para el sector y deterioro de la reputación global. Otro representante gremial advirtió a Exitosa: “No está bien que se vulnere de esa manera los derechos del visitante, que se demuestre o que se muestre que nuestro país no está capacitado para recibirlo”.
Alternativas en discusión y advertencias por la temporada alta
Desde la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo reconocieron ante Exitosa las debilidades operativas y recordaron que la administración de Machu Picchu depende del Ministerio de Cultura. Frente a la inminencia de la temporada alta, el funcionario recomendó prever con tiempo la compra de boletos y precisó que “hay unos problemas que se han visualizado”, haciendo referencia al “personal limitado en el control de ingreso a la llaqta”.
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Entre las propuestas técnicas figura flexibilizar la venta sucesiva de entradas o habilitar una plataforma digital para asignar los 1.000 boletos presenciales y permitir su retiro en el pueblo de Machu Picchu. Así buscarían asegurar que los turistas permanezcan al menos un día en el lugar, dinamizando la economía local.
El representante de la gerencia precisó: “De tal forma que garantizaríamos de todas maneras que nuestros turistas estén un día, permanezcan y generen economía, ¿no? Está en análisis esta propuesta técnica”.