En la región amazónica entre Perú y Brasil, específicamente en el área del río Yavarí, autoridades de ambos países realizaron la “Operación Espejo Mayo 2026”. El despliegue, coordinado por organismos de seguridad de ambas naciones, permitió la incautación de cerca de nueve toneladas de sustancias ilegales y la captura de armamento vinculado al tráfico de drogas.
Durante dos jornadas, el operativo abarcó puntos estratégicos de Mariscal Ramón Castilla, en Loreto, zona fronteriza con Brasil y Colombia. El Comando Operacional de la Amazonía, junto con el Comando Unificado PUMA y la Policía Nacional, dirigieron las acciones principales. Participaron, además, la Fuerza de Tarea Unificada “Mariscal Ramón Castilla”, la Dirección Antidrogas, la Fuerza Aérea y la Marina de Guerra del Perú, así como el Ejército brasileño.
El 5 de mayo, la intervención permitió decomisar 985 kilogramos de estupefacientes, destruir un laboratorio precario y retirar químicos, armas y materiales empleados por organizaciones ilegales.
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El 6 de mayo, la operación avanzó hacia la incautación de aproximadamente ocho toneladas de marihuana, armas de uso militar, municiones, equipos tácticos y la destrucción de un laboratorio de gran capacidad y campamentos clandestinos. Estos resultados impactaron directamente en la logística y las operaciones de las redes delictivas en la zona.
El General de Ejército César Briceño Valdivia, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, evaluó el operativo como un paso relevante en la política de respuesta coordinada frente al crimen transnacional. Briceño Valdivia resaltó que el país mantiene una estrategia de articulación de recursos terrestres, fluviales y aéreos para enfrentar desafíos que afectan la seguridad de la región y el desarrollo de los Estados involucrados.
En la segunda jornada se logró desarticular infraestructura destinada a la producción y almacenamiento de drogas. El desmantelamiento de laboratorios y campamentos ilegales, así como la incautación de equipos tácticos y armas de guerra, representa un golpe para la operatividad de las redes ilegales que operan en la triple frontera.
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Según lineamientos del Ministerio de Defensa, la operación se diseñó para ejercer control estatal en territorios de difícil acceso y neutralizar economías ilícitas a través de inteligencia, movilidad y cooperación internacional. Esta intervención se suma a otros esfuerzos orientados a consolidar la presencia de las fuerzas del orden y limitar los espacios de acción de grupos vinculados al tráfico de estupefacientes.
Las autoridades confirmaron que las acciones de interdicción y control en la Amazonía continuarán, con prioridad en los puntos más vulnerables de la frontera compartida entre Perú, Brasil y Colombia. El Comando Unificado PUMA y la Fuerza de Tarea Unificada “Mariscal Ramón Castilla” mantienen el despliegue de recursos para vigilancia y respuesta rápida ante nuevas amenazas en la zona.
La coordinación binacional demostró la capacidad de respuesta y la integración de información de inteligencia para acceder a áreas dominadas por redes delictivas. Las fuerzas participantes, tanto peruanas como brasileñas, aseguraron que mantendrán la cooperación para enfrentar nuevas modalidades delictivas en la región.
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