“Te mandan de carnada a la guerra”. Así resume César Carrión, uno de los peruanos atrapados en el conflicto entre Rusia y Ucrania, la experiencia de quienes, tras aceptar una oferta laboral, han terminado en la primera línea del frente de batalla.
Varios testimonios recabados por ATV y Epicentro TV revelan el drama de decenas de compatriotas que, seducidos por contratos engañosos, se encuentran ahora en un escenario de violencia y desprotección, lejos de sus familias y sin garantías de retorno.
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El caso de Erick Sosa Espinoza ilustra el recorrido de quienes aceptaron trabajar en Rusia con la promesa de empleos en seguridad o mantenimiento de instalaciones.
Según relató a ATV, la situación cambió radicalmente tras su llegada: “Nos han pagado menos de un sueldo. Prácticamente, ni la cuarta parte del sueldo nos han pagado en ese mes. Ahora, lo otro es que no nos dan de comer”. El joven, originario de Tarma, describió que el contrato suscrito estaba redactado en ruso y solo después descubrió que lo comprometía a tareas militares en territorios bajo conflicto.
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Familiares de otros peruanos, citados por ATV, aseguraron que hubo presiones para firmar documentos y, en algunos casos, amenazas físicas. “Si no quería firmar, lo golpeaban”, denunció una madre.
Los afectados reportan que el sueldo prometido nunca se cumplió y que, además, debieron aportar dinero para insumos básicos: “A mí me han pedido veintitrés rublos a la fuerza y propiamente amenazantemente. ‘Se va a morir usted de mier**’, nos ha dicho así el traductor, nos ha dicho: ‘Usted se va a morir de sed y de mierda si no dan setenta mil rublos’”, relató Sosa Espinoza. Setenta mil rublos equivalen a casi ochocientos ochenta soles.
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“Contrato con el diablo”
La comunicación entre los peruanos en conflicto y sus familias se mantiene de manera intermitente. En mensajes enviados por César Carrión a su tía, recogidos por Epicentro TV, el joven advierte sobre la verdadera naturaleza de la situación.
“Te ofrecen de todo, pero al final te mandan de carnada a la guerra. Primera línea, porque a los rusos les mandan después que nosotros salimos primero, morimos nosotros y no comemos, nos tratan mal, nos encarcelan”. Carrión añadió: “Es como si firmaras un contrato con el diablo, porque ellos mismos te dicen en ruso: ‘Bienvenido a la muerte’”.
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La tía del joven, Gina Murallari Mozombite, relató a Epicentro TV la desesperación de la familia, que reside en Lima y Tarapoto, ante la falta de respuestas y la presencia de amenazas: “Han empezado en Lima a recibir amenazas ya a la familia, de los padres y los primos que están llegando a la embajada a ver qué se puede hacer”.
Sin apoyo ni garantías de retorno
Se estima que alrededor de seiscientos peruanos han sido captados y enviados a la guerra en Europa Oriental, en su mayoría sin dominio del idioma ruso y sin claridad sobre las condiciones de su contrato. Los documentos firmados, traducidos para el reportaje de ATV, certifican que los reclutados cumplen servicio militar en zonas de conflicto y que la duración de la jornada no tiene límites.
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La situación ha motivado que familiares de los afectados acudan a la Cancillería peruana para exigir apoyo y repatriación. “Yo, como madre, pido a la embajada de Rusia que ponga mano al pecho, que me lo devuelvan, que lo repatríen si está vivo o si está muerto también pido”, expresó una de las madres entrevistadas.
Riesgo de muerte
ATV recogió la opinión de especialistas que advierten sobre la ilegalidad de estos contratos, ya que se trata de acuerdos para trabajar como mercenarios, una figura que está penada en la mayoría de los países, incluyendo Rusia.
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Además, los documentos se redactaron íntegramente en ruso, idioma que los peruanos no comprenden, lo que anula cualquier posibilidad de defensa.
Según los reportes, hasta el momento se ha confirmado la muerte de al menos ocho peruanos en el conflicto, mientras que otras familias continúan en la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Los cuerpos de varios compatriotas aún no han sido recuperados, y la Cancillería ha iniciado gestiones para determinar el número exacto de afectados y la posibilidad de repatriar a quienes lo soliciten.
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El drama de los familiares
La dimensión humana de esta crisis se evidencia en los relatos de quienes esperan noticias de sus familiares atrapados en la guerra. “Quiero ir a la televisión de Tarapoto, que no vengan por nada del mundo”, pidió Carrión en uno de sus mensajes, alertando a otros peruanos sobre los peligros de aceptar ofertas laborales en zonas de conflicto.
Mientras tanto, la Cancillería peruana ha iniciado gestiones para esclarecer cuántos peruanos se encuentran en situación de riesgo y coordinar su posible retorno. Especialistas entrevistados por ATV señalan que este tipo de casos no es nuevo y recuerdan antecedentes similares en otras guerras, aunque subrayan que la desinformación y la falta de garantías agravan la situación actual.
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