Un niño de ocho años resultó gravemente afectado tras sufrir un accidente en el colegio Reina Padre Pajuela Alegre de Cercado de Lima. El menor, identificado como Adriano, se fracturó el brazo durante una clase de Educación Física y posteriormente fue sometido a un coma inducido, según relató su padre en declaraciones recogidas por Panamericana Televisión. El caso expone una posible omisión de supervisión por parte de los docentes y ha generado interrogantes sobre la atención médica y la responsabilidad institucional.
De acuerdo con el testimonio del padre de Adriano, el accidente ocurrió el lunes 20 de abril, cuando el niño jugaba fútbol durante la clase de Educación Física. En ese momento, los profesores no se encontraban presentes en el área, situación que quedó evidenciada cuando, tras la caída, solo sus compañeros acudieron en ayuda. “Mi hijo se cayó, pero fue en la clase de Educación Física, no tuvo supervisión de los docentes”, afirmó el padre.
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El menor permaneció sin atención adulta entre cinco y diez minutos, según el progenitor. Los profesores, al llegar, preguntaron qué había sucedido y observaron que el niño intentaba lavarse solo. “En ese lapso mi hijo se agravó la situación”, explicó el padre, quien cuestionó la ausencia y la falta de auxilio inmediato por parte del personal docente.
Traslado y demoras en la atención médica
Según el testimonio de la familia, después del accidente el niño fue llevado inicialmente a una posta médica cercana, a pesar de que contaba con seguro de salud. Durante ese tiempo, pasó cerca de una hora antes de que los padres fueran informados sobre lo sucedido. El padre recordó que, al llegar, encontró a su hijo sentado, con el brazo extendido y quejándose de dolor.
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“Cuando llego, veo a mi hijo con el brazo tendido, sentado y diciendo: ‘Papá, mi huesito’. Me contó que se cayó y que nadie lo atendió”, señaló.
Al llegar al centro de salud Castilla, se encontraron con que no había médicos disponibles, ya que el personal estaba en su horario de descanso. Ante la falta de atención, el padre decidió trasladar a su hijo al hospital Almenara. Allí, la familia también manifestó su inconformidad por la demora y el trato recibido, ya que les indicaron que el niño no debía ser atendido en ese lugar y que tendrían que esperar en el otro centro asistencial.
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Complicaciones en su salud
Aunque Adriano permanecía consciente y expresaba dolor, la cirugía para reparar la fractura de su brazo fue pospuesta por varios días. El 24 de abril, día en que finalmente iba a ser operado, los médicos comunicaron a la familia que el niño había sido sometido a un “coma inducido”, argumentando que había sufrido un “broncoespasmo”.
El padre expresó su desconcierto, señalando que un broncoespasmo suele tratarse con oxígeno y no requiere inducir un coma. La familia también denunció que no recibieron información precisa ni reportes médicos oportunos, además de manifestar que el trato en el hospital fue inadecuado.
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Hasta el momento, los médicos no han salido a aclarar cuál es la situación del menor de edad.