El aumento sostenido en el precio de la gasolina en Perú responde al contexto internacional del mercado del petróleo y a la alta dependencia del país respecto a las importaciones de combustibles. Este fenómeno se traduce en un encarecimiento generalizado que afecta tanto la movilidad urbana como la logística de distribución de productos esenciales. Las estaciones de servicio reportan incrementos constantes en los precios, mientras el transporte público y de carga traslada este impacto a la economía doméstica.
La situación profundiza la presión sobre los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción significativa de su presupuesto al transporte y la compra de alimentos. Los gremios y organizaciones sociales han intensificado sus demandas al Estado para que adopte políticas de alivio, como la reducción de impuestos o la creación de subsidios focalizados, buscando evitar que la crisis de los combustibles deteriore aún más el acceso a bienes y servicios básicos.
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Tarifas diferenciadas en Lima y regiones
La plataforma Facilito, administrada por OSINERGMIN, se convirtió en una herramienta clave para los conductores tras el alza de precios. Permite comparar valores en tiempo real, una función relevante ante la dispersión tarifaria existente.
En el Cercado de Lima, el gasohol regular oscila entre 17,79 y 22,99 soles por galón, mientras que el gasohol premium se ubica entre 18,59 y 24,99 soles. El diésel, esencial para el transporte y la industria, presenta precios de 21,58 a 26,89 soles en el mismo distrito.
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Otras zonas muestran un comportamiento similar. En Los Olivos, distrito de Lima Norte, el gasohol regular se vende entre 18,28 y 21,99 soles, el premium entre 19,28 y 24,39 soles y el diésel alcanza valores de 21,48 a 25,19 soles.
En Lima Sur, San Juan de Miraflores reporta el gasohol regular más accesible, con precios de 19,19 a 22,99 soles, y el premium entre 20,59 y 24,99 soles. El diésel en esta zona varía de 21,95 a 25,99 soles.
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En San Juan de Lurigancho, distrito de Lima Este, el gasohol regular va de 17,62 a 22,19 soles, el premium de 18,49 a 24,09 soles y el diésel de 20,97 a 25,99 soles.
El diésel más económico se ubica en Lurigancho a 19,90 soles, mientras que el gasohol regular más bajo está a 17,94 soles. En el Callao, los precios mínimos son de 21,40 soles para el diésel y 18,18 soles para el gasohol de 90 octanos.
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La tendencia al alza también se observa en otras regiones. En Cusco, el diésel se negocia entre 24,39 y 25,99 soles por galón, y en Ica, particularmente en el distrito de Santiago, el gasohol regular llega a 18,27 soles. Estas cifras reflejan el peso de los costos logísticos y la distribución hacia zonas alejadas o de difícil acceso.
¿Cómo va el alza de la gasolina en Lima?
La tendencia del precio de la gasolina en Lima durante abril de 2026 genera preocupación entre usuarios y gremios del sector transporte. Según reportes de OSINERGMIN, el gasohol regular varía entre 18 y 23 soles por galón, mientras que la gasolina premium supera los 25 soles en zonas como Los Olivos y Surco. El incremento responde a factores internacionales, como el encarecimiento del petróleo debido a la crisis en Medio Oriente y la volatilidad en los mercados energéticos, lo que ha elevado el precio del barril de crudo por encima de los 100 dólares.
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El impacto de estos aumentos se refleja en la economía cotidiana de la ciudad. El transporte público ha ajustado sus tarifas en al menos 0,50 soles y los taxis colectivos presentan incrementos de hasta 3 soles por viaje. Comerciantes y familias reportan mayores costos en productos básicos, mientras que especialistas advierten que el escenario podría prolongarse si persiste la inestabilidad internacional, obligando a los limeños a modificar sus hábitos de consumo y planificación financiera.
Frente a este panorama, organizaciones sociales y gremios han solicitado al gobierno la adopción de medidas que reduzcan la carga para los sectores más vulnerables, como subsidios y ajustes tributarios. Las autoridades analizan alternativas para mitigar el impacto, aunque las soluciones dependen en gran medida de la evolución del mercado internacional del petróleo y de la capacidad estatal para responder a la escalada de precios en el corto plazo.
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Factores que impulsan el alza del combustible
El alza del petróleo a nivel global responde a múltiples factores que confluyen en los mercados energéticos. Uno de los más relevantes es la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de hidrocarburos. De acuerdo con Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, cualquier restricción o interrupción en esta ruta genera un impacto inmediato sobre la cotización internacional del petróleo. Además, la percepción de riesgo e incertidumbre amplifica la volatilidad y refuerza la tendencia alcista en los precios del crudo.
La tensión geopolítica en Medio Oriente ha intensificado la preocupación de los mercados. Benoit Mougenot, director de las carreras de Economía de la Universidad San Ignacio de Loyola, señala que los mercados financieros consideran la posibilidad de un conflicto prolongado, lo que eleva los precios incluso sin que exista una guerra de gran escala. La expectativa de un cierre parcial del Estrecho de Ormuz o una escalada militar podría agravar la situación, mientras que una mayor producción global o la liberación de reservas estratégicas servirían para mitigar la presión sobre los precios internacionales del petróleo.
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En el caso peruano, la dependencia de la importación de combustibles multiplica el impacto de la coyuntura internacional. Según Felipe Cantuarias, los aumentos en el precio internacional se trasladan rápidamente al mercado interno, encareciendo los combustibles y elevando los costos logísticos. Esto repercute en toda la cadena de distribución y termina afectando el precio de alimentos y otros bienes esenciales, lo que reduce el poder adquisitivo de los hogares y genera preocupación sobre el efecto en la población más vulnerable.
El reto de sostener el pasaje de un sol
El pasaje de un sol, que representó durante años la tarifa mínima en rutas del transporte urbano limeño, está dejando de ser una opción habitual para los usuarios. Empresas como El Rápido, Pegaso Express y los conocidos ‘Chinos’ aplican desde marzo un recargo de 0,50 céntimos en sus recorridos, especialmente en corredores concurridos como el de Acho. Este ajuste afecta a miles de pasajeros que dependen del servicio para movilizarse diariamente por motivos laborales, educativos y personales.
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La situación también se refleja en los taxis colectivos que conectan Acho con distritos periféricos como Puente Piedra y Zapallal. Según testimonios recogidos por medios locales, el pasaje en estas rutas pasó de 7 a 10 soles por viaje. Los conductores argumentan que el aumento responde a la escasez de combustibles y al alza internacional del petróleo, lo que ha encarecido sus operaciones y reducido sus márgenes de ganancia.
En este contexto, las posibilidades de acceder a pasajes de un sol disminuyen de modo notable en Lima. El aumento generalizado de los precios presiona a empresas de transporte y a usuarios, quienes deben ajustar sus presupuestos ante el retiro progresivo de la tarifa mínima tradicional en el sistema de transporte público de la ciudad.
Diferencias: GNV, GLP y Diesel
El Gas Natural Vehicular (GNV) está formado principalmente por metano y se utiliza de manera creciente en taxis y vehículos de uso diario en ciudades. Su principal ventaja es el bajo costo por kilómetro recorrido, lo que lo convierte en una opción atractiva para quienes recorren largas distancias a diario. Además, el GNV produce menos emisiones contaminantes en comparación con otros combustibles fósiles, lo que contribuye a una menor huella ambiental. La principal limitación radica en la infraestructura de recarga, que, aunque en expansión, todavía presenta menos puntos disponibles que otras alternativas.
El Gas Licuado de Petróleo (GLP) es una mezcla de propano y butano almacenada en estado líquido. Destaca por la facilidad de recarga y la autonomía que ofrece, ya que permite recorrer distancias más largas entre abastecimientos respecto al GNV. Los tanques de GLP son livianos y ocupan menos espacio, lo cual resulta conveniente para quienes quieren mantener la capacidad del maletero. Es una alternativa popular entre usuarios que buscan un equilibrio entre autonomía y practicidad, aunque su precio puede variar según la oferta y la demanda.
El diésel, derivado del petróleo, se emplea principalmente en vehículos de carga pesada, maquinaria y transporte interprovincial. Su principal fortaleza es el alto rendimiento y el mayor torque que ofrece a los motores, permitiendo transportar grandes volúmenes o recorrer trayectos extensos con eficiencia. No obstante, el diésel genera mayores emisiones de partículas y contaminantes atmosféricos que el GNV y el GLP, lo que ha motivado restricciones y regulaciones más estrictas en varios países.
sobre la elección entre GNV, GLP y diésel influyen factores como el tipo de vehículo, el uso previsto y la infraestructura disponible para la recarga. Mientras el GNV resulta ideal para quienes buscan economía y menor impacto ambiental en recorridos urbanos, el GLP se adapta a quienes priorizan la autonomía y la practicidad. El diésel, en cambio, sigue siendo indispensable para el transporte de carga y maquinaria, aunque enfrenta mayores desafíos en materia ambiental y regulatoria.