¿Te ha sorprendido a fin de mes que el costo de tu recibo de luz resulta más alto de lo esperado, sin saber que son tus propios hábitos los responsables? Se trata de pequeños errores cometidos diariamente que pueden golpear la economía del hogar.
En el marco del Día de la Tierra (22 de abril), por ello, conviene preguntarse: ¿cuánta energía desperdiciamos sin saberlo? Sobre todo si esa energía impacta en nuestra economía familiar.
Para aclarar esta duda, Eduardo Triana, gerente de producto para la región andina de Electrolux, comparte la manera correcta de usar refrigeradoras, lavadoras y lavavajillas si se busca ahorrar y contribuir con el cuidado del planeta. “Reducir el impacto ambiental no solo tiene que ver con elegir tecnología de alta eficiencia, sino con entender cómo utilizarla. El desconocimiento es uno de los principales factores del consumo innecesario de energía en casa. Pequeños cambios pueden generar grandes ahorros e incluso inmediatos”, señala Triana.
Refrigeradora representa el 30% del consumo
La refrigeradora trabaja 24 horas al día, los 7 días de la semana. Siempre está conectada. Así, de acuerdo con la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, representa hasta el 30% del consumo eléctrico anual de un hogar debido a su funcionamiento ininterrumpido.
Por eso ubicarla cerca de fuentes de calor, como el horno, el microondas, bajo la luz directa del sol o en un espacio con poca circulación de aire, puede elevar la necesidad de energía hasta un 15%, ya que el motor debe compensar el calor externo de manera constante.
También abrir la puerta repetidamente o dejarla abierta mientras se decide qué tomar eleva la temperatura interna y activa ciclos de enfriamiento adicionales. Esto consume más electricidad.
Aunque los modelos modernos cuentan con tecnología autosense e inverter para regular automáticamente la temperatura y ajustar la potencia del compresor para mantener el menor consumo posible, ninguna tecnología puede anular una mala costumbre repetida a diario.
¿Y la lavadora?
El 90% de la energía que consume una lavadora se destina a calentar el agua. Optar por lavar con agua fría puede generar un ahorro energético de entre el 55% y el 62%. Lavar a más de 40°C triplica el consumo respecto a un ciclo en frío.
Por ello, para la ropa de uso diario sin manchas complejas, el agua fría es suficiente para tener buenos resultados. También se recomienda evitar usar el ciclo corto, puesto que obliga al electrodoméstico a utilizar una mayor potencia para completar el mismo trabajo en menos tiempo.
En caso tengas lavavajilla
¿Sabías que todavía es fuerte la creencia de que lavar a mano ahorra más energía y agua? No es así. Un lavavajillas moderno utiliza por cada ciclo de lavado menos de 10 litros de agua, mientras que lavar la misma cantidad de platos a mano puede requerir hasta 90 litros de agua.
Entre los errores más frecuentes al utilizar este electrodoméstico está enjuagar los platos antes de introducirlos, ya que los lavavajillas modernos cuentan con función de prelavado para eliminar el exceso de suciedad. También usar el aparato solo con carga parcial significa más ciclos a lo largo de la semana, multiplicando el gasto.
Finalmente, Triana recomienda no perder de vista el “consumo fantasma” de otros electrodomésticos de la casa como microondas, televisores o cafeteras, los cuales en el modo de ‘stand by’ pueden alcanzar entre el 5% y el 10% del gasto eléctrico mensual. Desenchufarlos si no se utilizan puede hacer una gran diferencia.