La investigación genética en América Latina enfrenta un rezago estructural dentro del panorama científico global. La escasa inclusión de poblaciones de la región en estudios de gran escala limita la comprensión de su diversidad biológica y reduce la posibilidad de aplicar avances en medicina de precisión. En ese contexto, Perú emerge como un caso relevante debido a su complejidad demográfica y a la persistencia de componentes ancestrales que se remontan a poblaciones indígenas.
Un estudio reciente desarrollado por investigadores de la University of Maryland School of Medicine en colaboración con el Instituto Nacional de Salud ofrece nuevos datos sobre la composición genética de habitantes urbanos peruanos. La investigación, publicada en la revista científica Communication Biology, examina con detalle la estructura genética contemporánea y su relación con procesos históricos como la colonización, la migración interna y la urbanización.
El análisis incluyó muestras de sangre de más de 400 voluntarios provenientes de 13 regiones del país. A partir del estudio de más de dos millones de marcadores genéticos por persona, el equipo logró una caracterización precisa de la diversidad genética en entornos urbanos, con resultados que cuestionan algunas ideas extendidas sobre la homogeneidad en las ciudades.
Persistencia de la ancestría indígena en entornos urbanos
Uno de los hallazgos centrales indica que las poblaciones urbanas conservan una fuerte conexión genética con grupos indígenas locales. Este patrón contradice la noción de que las ciudades constituyen espacios donde las diferencias ancestrales se diluyen por completo.
El investigador principal, Víctor Borda, señaló que este resultado refleja la continuidad de estructuras genéticas previas a la colonización. Según explicó, incluso tras procesos históricos como la llegada de europeos y africanos, la base indígena permanece como componente dominante en gran parte de la población.
El estudio también identifica una diferenciación geográfica clara. Las regiones del sur y centro presentan mayor proporción de ancestría indígena, mientras que el norte muestra combinaciones vinculadas a la costa y la Amazonía. Lima aparece con un perfil mixto, en línea con su rol como principal receptor de migración interna.
Huellas genéticas de procesos históricos
La investigación sitúa los procesos de mezcla genética dentro de una cronología definida. Se identifican al menos dos grandes etapas de admixtura. La más reciente se ubica entre 8 y 12 generaciones atrás, con interacción entre poblaciones indígenas y grupos ya mezclados de origen europeo y africano.
El texto científico detalla la baja representación de América Latina en estudios globales: “Menos del 0,4% de los individuos en estudios de asociación de genoma completo representan poblaciones latinoamericanas”. Esta limitación resulta relevante si se considera la diversidad genética presente en países como Perú.
Los datos también reflejan eventos históricos específicos. La presencia africana se concentra en zonas costeras, en relación con rutas de esclavitud durante el periodo colonial. La contribución asiática, aunque menor, coincide con migraciones posteriores a la abolición de la esclavitud, cuando trabajadores chinos y japoneses llegaron al país.
Diferencias en la transmisión genética según el sexo
El análisis revela patrones diferenciados en la transmisión de la ancestría. Las mujeres aportan en mayor medida componentes indígenas, mientras que los hombres contribuyen con mayor proporción de ascendencia europea. Esta distribución se observa con claridad en el cromosoma X, donde la señal indígena resulta más fuerte.
Este patrón se vincula con dinámicas sociales de la época colonial, marcadas por relaciones desiguales entre hombres europeos y mujeres indígenas. La genética permite rastrear esas interacciones a través de generaciones, con evidencia que permanece en el ADN actual.
Implicancias para la salud y la investigación científica
El estudio subraya la importancia de reconocer la diversidad genética dentro de América Latina. La práctica de agrupar a estas poblaciones en una sola categoría limita el desarrollo de tratamientos médicos adaptados a perfiles específicos.
Comprender la composición genética de los peruanos facilita el avance de la medicina de precisión. Este enfoque busca diseñar terapias según características individuales, lo que requiere datos representativos de distintas poblaciones.
Además, la investigación plantea la necesidad de ampliar la inclusión de muestras latinoamericanas en estudios globales. La diversidad genética observada en Perú evidencia la complejidad de la región y la importancia de generar información más detallada para mejorar la atención en salud.
El propio estudio destaca que Perú constituye un caso de “notable complejidad demográfica y genética”, con una población que mantiene vínculos históricos profundos con sus raíces indígenas, incluso en contextos urbanos marcados por la migración y el cambio social.