La escena ocurrió en uno de los momentos más concurridos de la Semana Santa en Roma. En la Plaza de San Pedro, miles de fieles se reunieron para participar en la Audiencia General del Miércoles Santo, en una jornada que combinó tradición religiosa con gestos espontáneos. En medio de ese contexto, un joven peruano logró acercarse al Papa León XIV con un obsequio poco habitual, que llamó la atención por su origen y significado cultural.
El hecho se desarrolló tras la catequesis, cuando el pontífice recorrió la plaza en el papamóvil para saludar a los asistentes. Entre los presentes se encontraba Elvis Vílchez, universitario de Piura, quien viajó a Italia para participar en el encuentro internacional UNIV 2026. En sus manos llevaba una bolsa de chifles, un producto tradicional del norte peruano que forma parte de la gastronomía cotidiana de su región.
El gesto, sencillo en apariencia, generó un breve intercambio que quedó marcado por el tono cercano del Papa. Según el propio Elvis, todo sucedió de forma inesperada y superó lo que había imaginado antes de asistir a la audiencia.
Un encuentro marcado por la cercanía
El acercamiento se produjo gracias a la intermediación de un sacerdote. “Un sacerdote amigo nuestro pasó con nuestro grupo y me hizo pasar hasta donde estaba el Santo Padre”, relató Elvis sobre el momento previo al saludo. La situación permitió que el joven se ubicara a corta distancia del pontífice en medio del recorrido.
Cuando el Papa León XIV advirtió el contenido que llevaba el estudiante, reaccionó de inmediato. “Cuando vio los ‘chifles’, se acercó a nosotros, saludó al sacerdote y luego me preguntó directamente: ¿chifles de Piura?”, contó Elvis. La pregunta evidenció un reconocimiento previo del producto y su procedencia.
El joven entregó el snack al Papa, quien respondió con una frase que generó sorpresa entre los presentes: “No, pero eso está bien para ustedes”. Elvis explicó la reacción con humor: “Me dio mucha gracia —explica Elvis—, porque claro, también está pensando constantemente en nosotros”. Finalmente, el pontífice agradeció el gesto y entregó la bolsa a su secretario, el padre Edgar Rimaycuna.
UNIV 2026: jóvenes en torno a la Semana Santa
El encuentro se enmarca en el UNIV 2026, una reunión internacional que convoca a unos 2.500 universitarios en Roma durante Semana Santa. La iniciativa surgió en 1968 bajo la inspiración de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, con el objetivo de ofrecer a estudiantes de distintos países la posibilidad de participar en celebraciones litúrgicas junto al Papa.
Elvis Vílchez forma parte de este grupo de jóvenes que viajan cada año a la capital italiana. Su presencia en la audiencia del 1 de abril respondió a ese programa de actividades, que incluye encuentros formativos y celebraciones religiosas.
La experiencia de los participantes no se limita a los actos oficiales. También incluye momentos espontáneos como el protagonizado por el estudiante peruano, que reflejan la interacción directa entre los fieles y el pontífice.
Un producto con historia y significado
Los chifles, elaborados a base de láminas delgadas de plátano verde fritas, representan uno de los alimentos más característicos de Piura. Su textura crujiente y su sabor salado los convierten en un acompañamiento habitual de platos como el ceviche, además de un snack ampliamente consumido en distintas ocasiones.
El producto no resulta desconocido para el Papa León XIV. Durante la década de 1980, su primer destino como misionero en Perú fue Chulucanas, localidad situada en la región piurana, donde este alimento forma parte de la dieta cotidiana. Ese antecedente permite explicar su reacción inmediata al identificar el contenido del obsequio.
Más allá del episodio puntual, los chifles poseen una trayectoria histórica que se remonta a varios siglos. El periodista e investigador Gerardo Cabrera Campos documentó que la palabra “chifle” aparece por primera vez en 1527, vinculada a un instrumento que producía un sonido agudo. Con el paso del tiempo, el término evolucionó hasta adquirir un significado gastronómico.
En 1903, el etnógrafo alemán Enrique Brüning utilizó la palabra para describir una preparación que incluía carne seca y plátano frito. A partir de ese momento, el uso del término comenzó a consolidarse en el norte peruano y en zonas del sur ecuatoriano. Investigaciones posteriores ampliaron su definición hasta asociarlo directamente con las rodajas de plátano fritas.
El lingüista Carlos Arrizabalaga, de la Universidad de Piura, sostiene que el origen del término se encuentra en el verbo antiguo “chiflar”. Según su explicación, la relación se basa en una metáfora visual: las tiras curvas del plátano frito recuerdan la forma de los antiguos instrumentos que producían silbidos.
El Diccionario Histórico de la Lengua Española respalda esta interpretación al registrar diversos significados del vocablo desde el siglo XVI, muchos de ellos vinculados a sonidos o a objetos curvos. Otras hipótesis plantean un posible origen árabe, aunque ese planteamiento permanece en debate académico.