La contienda electoral en Perú entra en una fase decisiva con la realización del debate presidencial de 2026, un evento que concentra la atención pública por su impacto en la definición del voto. En un contexto marcado por la preocupación ciudadana en torno al empleo y la informalidad, los candidatos confrontan propuestas y visiones de país en un escenario de alta exposición mediática.
Durante el bloque dedicado a empleo, desarrollo y emprendimiento, se produce uno de los momentos más intensos de la jornada. La discusión involucra a Keiko Fujimori, Mesías Guevara y Roberto Sánchez, quienes protagonizan un intercambio marcado por cuestionamientos personales y diferencias ideológicas.
Cruce de acusaciones en pleno debate
El segmento se caracteriza por un tono confrontacional que desplaza, por momentos, el foco de las propuestas hacia ataques directos. Fujimori inicia su intervención con críticas hacia Guevara, al señalar: “Este es un espacio para debatir ideas, no sus frustraciones, porque si sigue así, se va a convertir en un troll”. La candidata también dirige advertencias a Sánchez, a quien califica como “un peligro para nuestro país”.
La respuesta de Guevara introduce un giro hacia el terreno personal. En referencia a la líder de Fuerza Popular, afirma: “La señora Keiko también es un nini, porque ni trabaja ni estudia”. Esta afirmación genera reacciones inmediatas y eleva la tensión en el intercambio.
Sánchez, por su parte, responde a las acusaciones señalando que su postura representa una amenaza para la concentración de riqueza. “Claro que soy un peligro para democratizar la riqueza concentrada en pocas manos”, sostiene, en una intervención que pone énfasis en la desigualdad económica.
Propuestas en disputa: modelos económicos enfrentados
Más allá de los ataques, el debate revela diferencias claras en torno al modelo económico. Fujimori defiende la economía social de mercado como eje central de su planteamiento. En ese marco, propone medidas como la simplificación de trámites, el acceso a créditos y una mayor participación del Estado en compras a pequeñas empresas.
“Vamos a crear una oficina de simplificación de trámites que estará adscrita a la presidencia”, afirma, al referirse a su estrategia para fomentar el emprendimiento. También menciona iniciativas como “licencia cero” y el fortalecimiento de programas dirigidos a pequeñas y medianas empresas.
En contraste, Sánchez plantea la necesidad de redistribuir la riqueza y ampliar los beneficios hacia sectores históricamente excluidos. Su discurso se orienta hacia el reconocimiento del pequeño agricultor, pescadores artesanales y trabajadores informales, a quienes considera actores centrales de la economía.
Guevara, en tanto, propone un enfoque centrado en el crecimiento económico y la reducción de prácticas que afectan las finanzas públicas. “Vamos a cerrar un caño abierto, que en estos momentos es el pacto mafioso”, señala, al referirse a la corrupción y la evasión tributaria como obstáculos para el desarrollo.
El eje pendiente
Uno de los temas recurrentes en el bloque es la alta tasa de informalidad laboral, especialmente entre jóvenes. Según se menciona durante el debate, una proporción significativa de este grupo trabaja sin acceso a beneficios sociales.
Guevara plantea iniciativas orientadas a la capacitación y la inclusión financiera. “Vamos a dar capacitación gratuita, acceso a inclusión financiera, temas digitales”, indica, con énfasis en el uso de herramientas tecnológicas como las billeteras digitales.
Fujimori, por su parte, insiste en la necesidad de generar condiciones para el crecimiento económico como vía para reducir la informalidad. Su discurso resalta sectores como la agroexportación, la minería y el turismo como motores de empleo.
Sánchez refuerza la importancia de políticas que integren a los trabajadores informales en el sistema económico, con una visión que prioriza la equidad y la distribución de recursos.
Un cierre marcado por la confrontación
El tramo final del bloque mantiene el tono confrontacional. Fujimori acusa a sus contendores de representar modelos que, según su visión, afectan el desarrollo. “La izquierda es el principal riesgo para el desarrollo en nuestro país”, declara.
Sánchez responde con críticas directas, al afirmar: “La señora Keiko miente, miente, confunde y manipula”. La discusión se intensifica con descalificaciones personales que evidencian la polarización entre los candidatos.
El debate concluye con intervenciones breves que buscan captar el respaldo ciudadano. Fujimori cierra con un mensaje orientado al liderazgo económico: “Yo no vengo a administrar la crisis, vengo a poner al Perú nuevamente en el mapa mundial”.
El intercambio deja en evidencia no solo las propuestas en competencia, sino también el nivel de confrontación que caracteriza la campaña electoral. La jornada expone un escenario político fragmentado, donde las diferencias ideológicas se combinan con estrategias discursivas que apelan tanto a la razón como a la emoción del electorado.