El debate sobre el futuro de las pensiones en el Perú se intensifica ante la incertidumbre sobre si el ahorro acumulado en las AFP garantiza una jubilación digna.
Actualmente, más de 10 millones de peruanos forman parte del Sistema Privado de Pensiones (SPP), que administra fondos superiores a S/ 120.000 millones, según datos públicos del sector.
El foco de la discusión se ha desplazado del tamaño del fondo a su utilidad real y a las opciones disponibles para complementar el ahorro previsional en un contexto de cambios regulatorios y retiros extraordinarios.
Crecen las dudas sobre la suficiencia del ahorro en las AFP: ¿Qué hacer?
El SPP representa el principal esquema de jubilación para los trabajadores formales. No obstante, los retiros extraordinarios aprobados desde 2020, que en conjunto superaron S/ 100.000 millones, redujeron de manera significativa el saldo de las cuentas individuales, afectando la proyección de las pensiones futuras.
El impacto de estas medidas genera inquietud sobre la capacidad del sistema para sostener el nivel de vida de los afiliados al momento de su retiro.
Max Huidobro, gerente general de Goal Capital, explicó que los inversionistas peruanos buscan mayor claridad sobre el destino de sus recursos y los escenarios posibles. “La AFP cumple un rol relevante, pero no siempre se ajusta a la realidad financiera de todos los trabajadores”, afirmó el especialista.
Según Huidobro, uno de los principales desafíos es la desconexión entre el diseño del sistema previsional y la dinámica laboral local. Cerca del 70% de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada labora en condiciones de informalidad o con ingresos variables, lo que dificulta la continuidad de los aportes previsionales.
“El sistema está pensado para aportes constantes y carreras laborales estables, algo que no refleja la realidad de una gran parte de los peruanos”, indicó.
Alternativas privadas ganan espacio frente al ahorro tradicional: ¿Cuáles son?
Ante este panorama, un número creciente de personas explora alternativas de inversión privada. Entre las más populares figuran fondos mutuos, inversiones inmobiliarias, proyectos empresariales y deuda privada.
Actualmente, explica, los fondos mutuos gestionan más de S/ 40.000 millones, mientras que la inversión inmobiliaria se mantiene como una de las formas preferidas de resguardo patrimonial a largo plazo.
Huidobro advirtió que el atractivo de estas alternativas no reside únicamente en la rentabilidad. “Muchos inversionistas valoran la posibilidad de entender mejor el riesgo, definir plazos claros y, en algunos casos, contar con mayor liquidez”, señaló.
Y es que la liquidez ha cobrado especial relevancia en las decisiones de los ahorristas peruanos. Mientras que los fondos previsionales están diseñados para el largo plazo, una parte importante de los afiliados prioriza hoy la opción de acceder a su dinero ante emergencias u oportunidades de inversión.
Así, tras los retiros autorizados de las AFP, la percepción sobre el ahorro previsional cambió: las personas buscan ahorrar, pero también desean mantener cierto nivel de disponibilidad de sus recursos.
Fondos mutuos e inversión inmobiliaria, entre las opciones más elegidas
La inversión privada exige mayor disciplina financiera. A diferencia del ahorro previsional, que se descuenta de manera automática, estas alternativas requieren planificación, seguimiento y una estrategia definida. “Invertir o retirar fondos sin un plan puede comprometer seriamente el futuro financiero”, advirtió Huidobro en la entrevista.
En este contexto, la recomendación no es reemplazar el ahorro previsional, sino complementarlo. Mantener un fondo base de largo plazo dentro del sistema puede servir de respaldo, mientras que las inversiones privadas permiten perseguir objetivos específicos como liquidez, generación de ingresos adicionales o diversificación patrimonial.
“El reto no es elegir entre AFP o inversión privada, sino estructurar una estrategia financiera acorde con la realidad de cada persona”, concluyó el ejecutivo.
Huidobro concluye que el interés por combinar ambos enfoques refleja un cambio en el comportamiento financiero de los peruanos, quienes ahora asumen un rol más activo en la gestión y protección de su patrimonio, apoyándose en mayor información, análisis y planificación.