Una investigación periodística expuso que el Estado peruano adquirió en los últimos años medicamentos oncológicos con graves problemas de calidad, algunos de los cuales presentaban contaminación bacteriana, partículas extrañas e inconsistencias en la concentración de sus componentes, fallas que obligaron a retirar y destruir los lotes tras su ingreso al país.
De acuerdo con un informe publicado de Salud con lupa y The Bureau of Investigative Journalism, entre 2019 y 2025 el Perú compró al menos 19 lotes defectuosos de medicamentos oncológicos esenciales.
Los productos fueron detectados como defectuosos después de haber ingresado al país y terminaron siendo destruidos por las autoridades sanitarias, lo que provocó retrasos en tratamientos de quimioterapia en hospitales públicos.
La destrucción de los lotes obligó a las autoridades sanitarias y a los hospitales a buscar nuevos proveedores o reemplazos, lo que en algunos casos derivó en demoras en la continuidad de tratamientos de quimioterapia.
El origen del desabastecimiento de medicamentos
En el Perú, la regulación y vigilancia de los medicamentos corresponde a la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), organismo técnico del Ministerio de Salud del Perú (Minsa) encargado de autorizar el registro sanitario y verificar que los productos farmacéuticos cumplan estándares de calidad, seguridad y eficacia.
La normativa exige que los medicamentos importados cuenten con certificación de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), requisito establecido en la Ley N.º 29459, que regula los productos farmacéuticos y dispositivos médicos en el país. No obstante, la directora de Digemid, Lida Hildebrandt, explicó al medio citado que durante años se aplicó un régimen excepcional que permitió el ingreso de medicamentos provenientes de plantas extranjeras aún pendientes de inspección directa por la autoridad peruana, mientras se completaban los procesos de certificación.
Ese esquema —actualizado mediante el Decreto Supremo N.º 012-2023-SA— permitió aceptar certificados de BPM emitidos por autoridades sanitarias de los países de origen mientras Digemid programaba las inspecciones correspondientes.
En los últimos meses, sin embargo, la propia autoridad sanitaria emitió diversas alertas y disposiciones de retiro del mercado tras detectarse fallas de calidad en varios medicamentos. Estas medidas obligaron a retirar lotes completos de la cadena de distribución y contribuyeron a tensiones en el abastecimiento de algunos tratamientos, situación que aún afecta a miles de pacientes que dependen del sistema público de salud.
Frente a ese escenario, Hildebrandt señaló que Digemid busca cerrar la brecha regulatoria acumulada. La funcionaria indicó que en un plazo de seis a ocho meses ningún medicamento podrá ingresar al país si la planta donde se fabrica no cuenta con certificación de Buenas Prácticas de Manufactura otorgada o validada por la autoridad peruana.
Para ello, equipos técnicos realizan inspecciones en plantas farmacéuticas del extranjero, especialmente en India y China, países que concentran una parte importante de la producción de medicamentos genéricos destinados al mercado peruano. El objetivo, según la entidad, es completar la verificación pendiente y asegurar que los productos que ingresen al país cumplan estándares internacionales de calidad antes de su distribución en hospitales y farmacias.