La noche del domingo 1 de marzo, el Callao fue escenario de un ataque armado que terminó con la vida de tres personas: un adulto y dos adolescentes, quienes fueron acribillados mientras participaban en los carnavales de la zona de Atahualpa. La agresión, que dejó al menos 22 casquillos de bala en el lugar y fue captada en tiempo real por cámaras de seguridad de la Municipalidad del Callao, se investiga como un posible ajuste de cuentas, según el análisis preliminar de la Policía Nacional del Perú y la información proporcionada por autoridades locales.
Alrededor de las 20:00, la celebración de los carnavales se vio interrumpida cuando un vehículo oscuro se detuvo en el cruce de los jirones García Calderón y Atahualpa. De acuerdo con Exitosa, dos sujetos armados descendieron del automóvil y abrieron fuego contra el grupo, apuntando de manera directa al adulto y los dos menores de edad. Uno de los sicarios utilizó un teléfono celular para registrar el asesinato.
El ataque generó pánico entre las decenas de personas presentes; los disparos, en una zona habitualmente concurrida durante las festividades, reflejaron el nivel de violencia ejercido. Los vecinos, pese al temor, intentaron socorrer a las víctimas y lograron trasladar a los adolescentes al Hospital Daniel Alcides Carrión. Según el personal médico, ambos llegaron sin vida. El adulto, identificado como Luis Arturo Eyzaguirre Chávez, falleció de inmediato y su cuerpo quedó tendido sobre el pavimento.
Cámaras de seguridad registraron violento ataque
Peritos de criminalística hallaron 22 casquillos de bala en la escena, un indicio de la intensidad y la preparación con que actuaron los responsables. Tras consumar el ataque, los agresores abordaron el mismo automóvil en que llegaron y huyeron del lugar con rumbo desconocido.
La identificación de los responsables recae en el material fílmico obtenido por el sistema de vigilancia urbana del Callao. César Castillo, vocero de la Municipalidad del Callao, explicó al medio radial que la red de 740 cámaras y seis centrales de monitoreo se activó minutos antes del ataque.
Castillo mencionó que las cámaras permiten observar “el antes, el durante y el después” del crimen. El material, actualmente en manos de la Policía Nacional del Perú, será central para esclarecer la identidad y el modus operandi de los sicarios. Castillo señaló que una oficina creada por el alcalde Pedro Spadaro y conformada por expolicías está analizando las imágenes para reforzar la investigación policial.
Las cámaras muestran cómo una camioneta oscura se aproxima al cruce y dos hombres bajan rápidamente, ejecutan el ataque y vuelven a abordar el vehículo para escapar de la zona. Esta secuencia forma parte del expediente que se encuentra bajo custodia policial.
Historial delictivo de una víctima refuerza hipótesis de ajuste de cuentas
Las muertes evidencian la gravedad de los enfrentamientos entre bandas en el distrito portuario. Según la información de Exitosa, uno de los adolescentes fallecidos, identificado por las iniciales J. E. A. P., era conocido en el mundo del crimen como ‘Balita’. Pese a no haber alcanzado la mayoría de edad, el menor tenía antecedentes previos, lo que llevó a los investigadores a considerar el ataque como un posible ajuste de cuentas.
La presencia de una persona vinculada a actividades delictivas entre las víctimas refuerza la posibilidad de que grupos armados con rivalidades estén disputando el control delictivo en la zona. Los peritos y agentes de la Policía Nacional del Perú iniciaron las pesquisas en el lugar de los hechos, mientras la municipalidad reiteró su colaboración para que el caso no quede impune.
La difusión del material de seguridad y la publicación de datos sobre las víctimas ponen de manifiesto la compleja red de violencia que atraviesa el distrito del Callao, donde hechos como el ocurrido en Atahualpa incrementan la preocupación vecinal y la exigencia de respuestas efectivas por parte de las autoridades.