La participación de Yiddá Eslava en el programa ‘Arriba mi gente’ generó debate entre los televidentes, luego de que la actriz abordó una pregunta sobre la identidad Therian y su postura como madre. En la emisión, transmitida en Perú, la exintegrante de realities fue consultada por el conductor Fernando Díaz acerca de cómo reaccionaría si uno de sus hijos se identificara con un animal.
La respuesta de Eslava no tardó en captar la atención. La actriz, conocida por su franqueza en temas familiares, explicó que tiene una posición definida ante la posibilidad de que sus hijos se identifiquen como Therians, término que hace referencia a personas que sienten una identidad similar a la de ciertos animales.
Según relató el programa de Latina, Eslava manifestó: “Si viene mi hijo y me dice: ‘Guau, guau. Me percibo como un perro’, yo le diría: ‘Ah, ¿te percibes como un perro? Dame el celular y la tablet, los perros no usan celulares ni tablets’“.
Durante la conversación, la expareja de Julián Zucchi recalcó que su reacción iría más allá de una simple conversación. “Además, prepararía su comida favorita y a él le daría camote, porque no habría ni para las bolitas (croquetas) esas”, puntualizó la actriz.
La figura de Eslava no es ajena a los debates públicos sobre familia y crianza. Su intervención se dio en un momento donde la identidad de género y las nuevas formas de autopercepción ocupan espacio en la discusión mediática. La actriz dejó claro que, en su caso, optaría por limitar el acceso a dispositivos electrónicos y otros privilegios si alguno de sus hijos afirmara ser Therian.
A pesar del tono humorístico de sus palabras, la intervención de Yiddá Eslava en televisión nacional abrió la puerta a una conversación más amplia sobre los límites entre la libertad individual y las reglas familiares, así como sobre el impacto de las tendencias digitales en la crianza actual.
¿Qué son los therians?
Los therians son personas que aseguran experimentar una conexión profunda y persistente con un animal específico, que influye en su forma de verse a sí mismos y, en algunos casos, en su comportamiento cotidiano. No se trata de una simple afición ni de un disfraz ocasional, sino de una vivencia integral de identidad que, según los propios therians, puede ser espiritual o psicológica.
El término proviene de “therianthropy”, una palabra de origen griego que combina los conceptos de “bestia” y “ser humano”. Aunque la idea de transformarse en animales aparece en relatos mitológicos, la versión moderna del fenómeno surgió en comunidades digitales en los años noventa y se relaciona con la cultura otherkin, donde las personas se identifican internamente con seres no humanos.
La diferencia principal entre therians y los llamados furries está en el nivel de identificación. Mientras los furries forman un fandom que gira en torno a personajes animales con rasgos humanos y suelen expresarse a través del cosplay y actividades recreativas, los therians consideran que su identidad animal es parte central de su ser.
Utilizan máscaras, colas y practican movimientos característicos de su “teriotipo” (el animal con el que se identifican), como correr o saltar de manera similar. Aunque la mayoría de los therians limita estas expresiones a espacios recreativos, suelen ser jóvenes que buscan integrarse en comunidades con intereses comunes.
Especialistas señalan que, aunque el fenómeno no es considerado un trastorno mental, requiere observación y acompañamiento por parte de los padres para evitar riesgos como el aislamiento o la pérdida de contacto con la realidad. La recomendación principal es mantener una comunicación abierta y fijar límites saludables, recurriendo a profesionales si surgen señales de depresión o conductas extremas.