Apenas dos meses después de que el Ministerio de Salud (Minsa) declarara la alerta epidemiológica debido al riesgo de ingreso de enfermedades respiratorias y virales desde el extranjero el Perú se ha consolidado como el primero en Latinoamérica en recibir las vacunas contra la influenza para la presente temporada.
Esta gestión anticipada responde a un escenario de vigilancia intensificada. Cabe recordar que, el pasado 14 de diciembre, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) encendió las alarmas ante el reporte mundial de brotes de influenza estacional A (H3N2) y gripe aviar de alta patogenicidad. Con el arribo de estas dosis, el Perú toma la delantera en toda la región.
Un escudo contra las nuevas variantes
La llegada de las vacunas, coordinada a través del fondo rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), permite al país contar con 8.2 millones de dosis formuladas específicamente para las cepas que circularán este año en el hemisferio sur. De este cargamento, 6 millones están destinadas a adultos, mientras que 2.2 millones corresponden a fórmulas pediátricas.
El ministro de Salud, Luis Quiroz, destacó que ser el primer país de las Américas en obtener estas vacunas es un “privilegio” para proteger a los más vulnerables. El primer lote de 537.600 dosis arribó este 13 de febrero, con ello se marca el inicio de un cronograma de entregas progresivas que culminará el 23 de marzo.
Así se destribuirán las vacunas
La alerta emitida en diciembre pasado disponía que las Diris, Diresas y Geresas a nivel nacional fortalecieran la vigilancia y optimizaran el diagnóstico. Con las vacunas ya en el país, el Cenares iniciará la distribución inmediata para que los establecimientos de salud pasen de la vigilancia activa a la inmunización directa.
La prioridad del esquema nacional de vacunación se mantiene en los grupos de mayor riesgo identificados en la alerta epidemiológica:
- Niños menores de 5 años: Especialmente aquellos entre 6 meses y 3 años.
- Adultos mayores de 60 años: Quienes presentan mayores tasas de complicaciones.
- Gestantes y personas con comorbilidades: Pacientes con asma, diabetes o hipertensión.
Síntomas de alerta
La influenza es una infección viral que puede complicarse rápidamente si no se detecta a tiempo. La población debe estar atenta a cuadros de fiebre alta y persistente que no cede con analgésicos comunes, así como a una tos intensa que puede venir acompañada de dolor torácico o una sensación de opresión en el pecho. Estos signos son indicadores de que el virus podría estar afectando las vías respiratorias bajas, incrementando el riesgo de neumonía.
La dificultad para respirar o disnea, junto con un decaimiento marcado o signos evidentes de deshidratación, son otros indicadores de alerta graves. El Ministerio de Salud recomienda que, si los síntomas no muestran mejoría tras 48 horas o si se agravan de forma repentina, es imperativo acudir de inmediato al centro de salud más cercano.
Una evaluación médica oportuna es la única vía para evitar cuadros de insuficiencia respiratoria, especialmente en los grupos de mayor vulnerabilidad como niños y adultos mayores.