En medio de una coyuntura marcada por la incertidumbre y la presión de diversos sectores políticos, el futuro de José Jerí como jefe de Estado enfrenta interrogantes cruciales. Las recientes iniciativas para reunir firmas y activar un pleno extraordinario en el Congreso con el objetivo de evaluar su permanencia han dinamizado el escenario político peruano y abierto la posibilidad de un relevo a escasos meses del traspaso de mando, previsto para el 28 de julio tras los comicios generales.
En este contexto, los congresistas María del Carmen Alva y José María Balcázar figuran como los principales candidatos para asumir el gobierno de transición hasta la fecha establecida.
La discusión sobre posibles sustitutos ha cobrado intensidad en los pasillos del Parlamento, donde se analizan tanto trayectorias como capacidades de liderazgo para afrontar este periodo excepcional.
En declaraciones recientes a la prensa, el legislador manifestó su disposición a asumir el desafío, enfatizando su independencia política y trayectoria en la administración pública. “Soy un congresista independiente, no milito en ningún partido. Me inclino por el consenso, lo he demostrado en el Congreso al participar en la elección del Tribunal Constitucional y como parte de la Comisión de Educación, donde abordamos la creación de universidades y el diálogo con el sur del país”, afirmó.
Además, subrayó la necesidad de consolidar acuerdos, “Siempre he creído, siguiendo la enseñanza de los antiguos griegos, que para gobernar se requiere estar preparado y saber consensuar con todas las regiones y lenguas”, mencionó.
Consultado sobre la posibilidad de reemplazar a Jerí, Balcázar fue cauto, pero reconoció que su nombre ha sido considerado por diferentes bancadas. “Por ahora, son solo ideas que circulan en el Congreso. Pero sí, estoy preparado. He postulado siempre que el diálogo y la preparación son esenciales para liderar un país tan diverso”, puntualizó. Respecto a la gestión del actual presidente.
“No me consta su falta de preparación, pero resulta evidente que la inexperiencia le ha impedido integrar a las regiones, especialmente al sur, en la administración del país. No se puede gobernar dejando fuera a los quechuas y aimaras de la vida democrática”, precisó.
Balcázar añadió que observa un clima favorable para alcanzar consensos, aunque reiteró que no cuenta con estructura partidaria ni votos asegurados, lo que le obliga a buscar apoyo transversal en todas las bancadas.
Al ser consultado sobre su predisposición para liderar el Ejecutivo, respondió que se encuentra “dispuesto a someter mi candidatura a la decisión mayoritaria del Congreso. No tengo partido ni votos cautivos, pero sí la convicción de construir acuerdos”. Propuso, incluso, que el eventual debate entre aspirantes incluya visitas al sur del país. “Invitaría a mi posible contendiente a recorrer juntos Puno y Cusco. Ahí quiero verlos, ahí estaría yo, porque conozco la realidad de esas regiones”, señaló.
Acerca de su competencia con María del Carmen Alva, Balcázar la definió como una colega con la que mantiene una relación cordial, pero reiteró su intención de priorizar la integración regional: “Sin el sur, no se puede gobernar”, sentenció.
En cuanto a su idoneidad, Balcázar defendió su hoja de vida. “Tengo una gran experiencia pública. Fui juez durante muchos años y nunca fui señalado por corrupción en tres décadas en el Poder Judicial. Estoy acostumbrado a enfrentar críticas e intentos de desacreditarme, pero mi trayectoria es transparente”, señaló. “Durante mi paso por la Corte Suprema, nunca me dejé intimidar, ni siquiera en los casos más complejos y relevantes del país. Mi historia está a la vista”, recalcó.