El Ministerio de Salud (Minsa) instó a la ciudadanía a modificar sus hábitos alimentarios luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyera a las carnes procesadas en el Grupo 1 de agentes carcinógenos.
Esta categoría reúne sustancias para las cuales existe evidencia concluyente de que pueden causar cáncer en humanos, agrupando productos como jamón, salchichas y panceta junto al tabaco y el asbesto, aunque los niveles de riesgo no sean equivalentes. La advertencia busca que la población tome decisiones informadas y reduzca la exposición a estos alimentos en la dieta diaria.
El cirujano oncólogo Carlos Remy Baca Tejeda, del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), explicó que los productos cárnicos tratados con curado, salazón, ahumado o conservantes presentan una mayor concentración de compuestos químicos capaces de generar daño celular acumulativo.
“Las carnes procesadas han sido sometidas a procesos que prolongan su vida útil y potencian su sabor, pero también incrementan el riesgo para la salud cuando su consumo no es moderado”, declaró el especialista.
Según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), las investigaciones epidemiológicas han detectado una incidencia mayor de cáncer colorrectal entre quienes consumen estos productos con frecuencia.
La relación no se atribuye a la carne en sí, sino a los procesos industriales que facilitan la formación de sustancias como las nitrosaminas, generadas por la reacción de nitratos y nitritos con las proteínas cárnicas. Estas moléculas pueden alterar el ADN y, ante una exposición prolongada, favorecer el desarrollo de tumores malignos.
Cómo reducir el riesgo
El Minsa recomendó limitar el consumo de carnes procesadas y otros alimentos industrializados a un máximo de dos veces por semana, con porciones que no superen los 50 gramos.
Además, los especialistas sugieren variar las técnicas de cocción, ya que métodos como asar o freír a altas temperaturas pueden aumentar la presencia de compuestos nocivos, en particular las aminas heterocíclicas.
El doctor Baca Tejeda subrayó la necesidad de optar por preparaciones menos agresivas y, siempre que sea posible, reemplazar estos productos por fuentes de proteína como pescado, legumbres y alimentos de origen vegetal.
El jefe institucional del INEN, Francisco Berrospi Espinoza, alentó a la población a priorizar una alimentación basada en productos naturales y frescos.
“Una dieta equilibrada y saludable es fundamental para reducir el riesgo de cáncer y fortalecer la salud a lo largo de la vida”, expresó el funcionario. La recomendación incluye diversificar los alimentos, incrementar la ingesta de verduras y frutas, y reforzar el consumo de nutrientes con alto valor nutricional, antioxidantes y vitaminas.
La OMS puntualizó que la inclusión de carnes procesadas en el Grupo 1 no significa que el consumo ocasional implique un peligro inmediato, sino que el riesgo aumenta con la cantidad y la frecuencia.
El objetivo es informar a la población para que realice ajustes graduales y sostenibles en su alimentación, priorizando alimentos frescos y técnicas de preparación más saludables.
Las autoridades sanitarias y organismos internacionales insisten en la importancia de la prevención primaria, considerando que la adopción de hábitos alimentarios saludables incide directamente en la disminución de enfermedades crónicas y mejora la calidad de vida a largo plazo.