Servicios Industriales de la Marina – SIMA Perú confirmó que a mediados de 2026 realizará la botadura de los dos primeros Buques Auxiliares de Apoyo Logístico (Balog) destinados a la Marina de Guerra del Perú, como parte del proceso de modernización de la flota naval impulsado por el Estado peruano. El hito se concretará en el astillero de SIMA Callao, donde actualmente se ejecuta la fase central de construcción de ambas unidades.
Las embarcaciones ya superan el 50 % de avance y están compuestas por 54 bloques estructurales cada una, de acuerdo con información oficial. En ese contexto, los dos buques fueron trasladados recientemente a la Grada de Construcción N.° 2 de SIMA Callao, paso clave que permitirá acelerar el montaje de módulos, así como la instalación de equipos y sistemas necesarios para su posterior entrada al agua.
Avance de los buques Balog y el plan de modernización de la Marina de Guerra
La Armada del Perú contempla la incorporación de cuatro buques tipo Balog, diseñados para cumplir funciones logísticas fundamentales, como el abastecimiento en el mar y el apoyo a operaciones navales prolongadas. En ese marco, SIMA Perú tiene como objetivo entregar las primeras dos unidades incluso tres meses antes del plazo inicialmente establecido, lo que permitiría adelantar su incorporación a la flota activa.
Según el cronograma que maneja el astillero, los dos Balog podrían ser botados en julio de 2026, siempre que se mantenga el ritmo actual de trabajos. Posteriormente, se desarrollarán las pruebas funcionales y pruebas de mar, fases determinantes para verificar el desempeño de los sistemas y la navegabilidad de las embarcaciones. La entrega formal a la Marina de Guerra del Perú está proyectada para finales del presente año, aunque este tipo de programas suele estar sujeto a ajustes en los requerimientos operativos, lo que puede modificar los plazos establecidos.
La construcción de los buques Balog forma parte de un primer lote de cuatro unidades navales que SIMA Callao desarrolla de manera simultánea. Este paquete incluye, además, un Buque de Patrulla Oceánica HDP-2200 y una Fragata Multirol HDF-3600, todas destinadas a fortalecer la presencia marítima del país. Estos proyectos se ejecutan en el marco de un acuerdo de asociación estratégica con el astillero surcoreano Hyundai Heavy Industries (HHI), uno de los referentes mundiales en construcción naval militar.
Paralelamente, SIMA Perú ha suscrito un convenio para la elaboración del expediente técnico del futuro submarino de la Armada del Perú, también con una empresa de Corea del Sur. Este programa contempla la construcción inicial de dos submarinos basados en el diseño HDS-1500, que permitirán reemplazar progresivamente a dos unidades Tipo U209/1100 actualmente en servicio.
En el horizonte de planificación de la Marina de Guerra, se proyecta además la incorporación de seis fragatas HDF-3600 y tres patrulleras oceánicas HDP-2200, con la posibilidad de ampliar estas cifras según las disponibilidades presupuestales, los requerimientos estratégicos futuros y la capacidad operativa de SIMA Perú para atender nuevas demandas de construcción naval.
EEUU invertirá USD 1.500 millones en modernizar la Base Naval del Callao: las claves del acuerdo
Estados Unidos autorizó una inversión de hasta USD 1.500 millones para la modernización y equipamiento de la Base Naval del Callao, principal instalación de la Marina de Guerra del Perú, tras una solicitud formal presentada por el Gobierno peruano. El proyecto fue aprobado por el Departamento de Estado y contempla la adquisición de equipos, servicios técnicos especializados y mejoras de infraestructura, con el objetivo de fortalecer las capacidades de seguridad y defensa marítima del país.
El acuerdo se enmarca en un contexto de alta relevancia geopolítica para la región. La Base Naval del Callao se ubica en una zona clave del litoral central, próxima al principal puerto comercial del país, al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y a menos de 80 kilómetros del megapuerto de Chancay, infraestructura financiada por capitales chinos. Esta localización convierte a la instalación naval en un punto estratégico no solo desde el ámbito militar, sino también en términos logísticos, económicos y de control marítimo.
Según lo informado por autoridades estadounidenses, la operación corresponde a una venta militar extranjera que autoriza, además, el despliegue de hasta 20 funcionarios o contratistas de Estados Unidos en territorio peruano, por un período máximo de 10 años, con funciones de supervisión técnica y acompañamiento en la ejecución de las obras. El monto final del contrato quedará sujeto a la revisión del Congreso estadounidense y a las negociaciones que se desarrollen con los proveedores involucrados, en el marco de los acuerdos de cooperación en seguridad vigentes entre ambos países.