El Día de la Pachamanca, que se celebra el primer domingo de febrero, destaca la relevancia de una de las tradiciones más arraigadas del Perú y su papel como motor productivo y cultural. Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), esta festividad reconoce el aporte de más de 1,8 millones de familias que dinamizan la cadena productiva en distintas regiones del país, fortaleciendo la economía rural y la identidad nacional.
Herencia milenaria y biodiversidad
La pachamanca es una técnica ancestral de cocción cuyo origen se sitúa entre 7.000 y 8.000 años antes de Cristo. Conocida también como “olla de tierra”, se basa en el uso de piedras precalentadas enterradas en el suelo, método vigente desde tiempos prehispánicos y transmitido de generación en generación. La preparación involucra una amplia variedad de productos agrícolas y pecuarios: carnes de cordero, cerdo, pollo, cuy y camélidos sudamericanos, marinadas con hierbas nativas como chincho, huacatay y muña; tubérculos andinos —papa, camote, oca—, ajíes, habas, humitas y quesos, según la tradición regional.
Esta diversidad de ingredientes promueve la conservación de cultivos y especies propias de cada ecosistema, consolidando sistemas productivos resilientes y sostenibles que contribuyen al desarrollo rural. El MIDAGRI resalta que la pachamanca constituye un eje articulador entre la biodiversidad y la agricultura familiar.
Nutrición y sostenibilidad
Desde el punto de vista nutricional, la pachamanca es un plato equilibrado que aporta proteínas de calidad, hierro, carbohidratos complejos y micronutrientes esenciales. Su preparación incentiva el consumo de alimentos frescos y locales, provenientes directamente de la agricultura y ganadería familiar. De este modo, contribuye a una alimentación saludable basada en productos de origen natural, alineada con prácticas sostenibles y respetuosas del entorno.
Impacto productivo y social en las regiones
La cadena productiva vinculada a la pachamanca involucra a más de 1,8 millones de familias en todo el país, que participan en la producción agrícola, pecuaria y en la elaboración del plato. Este proceso genera oportunidades económicas y fortalece el desarrollo de las zonas rurales, consolidando la transmisión de conocimientos tradicionales y el arraigo cultural en las comunidades.La pachamanca fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 2003, y desde 2015 cuenta con un día nacional dedicado a su promoción y revaloración. Estas acciones institucionales consolidan su reconocimiento y aseguran la continuidad de la tradición.
Celebración en San Pedro de Cajas y reconocimiento histórico
En el marco de esta festividad, la plaza del distrito de San Pedro de Cajas (provincia de Tarma, Junín) será escenario del Festival de la Pachamanca Telarmachay 2026 el domingo 1 de febrero. El evento incluye una feria gastronómica y artesanal, presentaciones culturales como la danza de la vicuña, y una visita guiada al sitio arqueológico de Telarmachay, ubicado a más de 4.400 metros sobre el nivel del mar.
Telarmachay es reconocida como la cuna histórica del método de cocción de la pachamanca, gracias a investigaciones arqueológicas que evidenciaron fogones de piedras calientes, cámaras de combustión y restos óseos de camélidos, confirmando la antigüedad y continuidad de la tradición.
Identidad, economía y futuro
Según la directora regional de Comercio Exterior y Turismo de Junín, Dania Vila Poma, el festival fortalece la identidad cultural y posiciona a la región como destino de turismo vivencial y arqueológico. El alcalde de San Pedro de Cajas, Luis Vílchez Huaynate, resaltó el impacto económico y la preservación de tradiciones ancestrales, mientras que el presidente de la comunidad campesina, Juan de Dios Oscanoa Silva, subrayó el respeto a la Pachamama como parte esencial de este legado. Gregorio Astete Rojas, presidente de la cooperativa comunal, destacó el rol de los productores locales en la continuidad de la práctica.
De esta manera, el Día de la Pachamanca no solo celebra un plato emblemático, sino que también pone en valor la biodiversidad, la agricultura familiar y la riqueza cultural del Perú, integrando pasado y presente en una sola expresión.