La congresista María Aguayo, presidenta de la Comisión de la Mujer y Familia y candidata al Senado por Renovación Popular, defendió una propuesta legislativa que plantea eliminar el término feminicidio y reemplazarlo por una figura general de homicidio o asesinato de la pareja.
Durante una entrevista con Canal N, la parlamentaria explicó que la iniciativa fue elaborada desde su despacho y responde, según indicó, a la necesidad de legislar de manera igualitaria frente a los delitos de violencia extrema. Aunque reconoció que las cifras de violencia contra la mujer en el Perú son elevadas y preocupantes, sostuvo que también existe violencia contra los hombres, la cual —afirmó— no suele ser denunciada ni visibilizada.
“Hay una tasa de violencia contra el hombre que no es hablado. Ellos nunca denuncian, porque si van a denunciar a una comisaría, ¿qué van a hacer los policías? Se van a reír”, señaló la congresista al explicar que, desde su perspectiva, tanto hombres como mujeres pueden ejercer violencia y cometer homicidio.
En ese sentido, consideró que mantener una tipificación diferenciada no garantiza igualdad ante la ley y propuso que los casos en los que una persona mate a su pareja sean considerados homicidios, sin distinción del sexo del agresor o de la víctima.
Ante las consultas de la periodista, Aguayo precisó que, bajo este enfoque, si una mujer mata a su pareja, el delito sería homicidio, y lo mismo ocurriría si el agresor es un hombre y la víctima una mujer. “Es volver a lo anterior”, afirmó, al señalar que el delito de homicidio ya está contemplado en el marco legal vigente.
La parlamentaria sostuvo además que, si bien existen políticas públicas y leyes orientadas a combatir la violencia contra la mujer, las tasas de este tipo de delitos no han disminuido en los últimos años. En ese contexto, afirmó que el enfoque legislativo debería centrarse en analizar las causas sociales que originan la violencia, más allá de la denominación legal del delito.
“Hay mujeres que han pagado a sicarios para que maten a sus esposos”
Durante el diálogo se destacó que, en la mayoría de los casos, las mujeres presentan desventaja física frente a los hombres, lo que incrementa su vulnerabilidad en situaciones de violencia. Esta diferencia constituye una de las razones por las que en Perú se reconoce la categoría de feminicidio para registrar el problema de la violencia contra la mujer.
Aguayo reconoció la vulnerabilidad física de la mujer, aunque sostuvo que no debería considerarse un criterio determinante. Explicó que conoce casos en los que mujeres han participado en crímenes contra sus parejas. “Hemos visto muchas noticias donde hay mujeres que han pagado a sicarios para que maten a sus esposos”, afirmó Aguayo.
La congresista insistió en que la legislación no es objetiva y que no debería guiarse por “emociones”, remarcando que el objetivo de su propuesta es otorgar el mismo trato legal a todas las personas. “El que mata es un asesino, sea hombre o mujer, casado o soltero”, afirmó.
Las declaraciones se dieron en el marco de una entrevista que abordó distintos temas relacionados con violencia, igualdad ante la ley y políticas públicas, y se producen en un contexto de debate nacional sobre la vigencia y alcances de la tipificación del feminicidio en el Perú.
Sobre el feminicidio como delito en Perú
La tipificación del feminicidio como delito en Perú se incorporó en el Código Penal en 2013 y, desde entonces, ha permitido registrar y analizar la evolución de estos crímenes con mayor precisión. Antes de su reconocimiento legal, los asesinatos de mujeres por razones de género se clasificaban como homicidios comunes, lo que dificultaba la identificación y atención específica del problema.
Antes de la tipificación: Entre 2009 y 2011, el número de feminicidios era subregistrado y las sentencias eran escasas. Por ejemplo, de enero de 2009 a octubre de 2015 se registraron 795 feminicidios, pero solo se emitieron 84 sentencias entre 2012 y 2015. En ese periodo, la impunidad predominaba y muchas tentativas de feminicidio no recibían medidas de protección.
Después de la tipificación: A partir de 2011, y especialmente tras la Ley 30068 de 2013, las cifras se volvieron más claras. De 2018 a agosto de 2025 se contabilizaron 1.149 feminicidios y 2.232 tentativas. La tasa nacional de feminicidio pasó de 0,5 por cada 100.000 mujeres en 2015 a 0,9 en 2018, y se ha mantenido en niveles similares en los años siguientes. En 2023 se reportaron 170 casos, en 2024, 162 casos, y entre enero y noviembre del 2025 fueron 128 casos, mostrando que el registro y seguimiento ha mejorado, aunque el problema persiste.