La reciente publicación de más de tres millones de páginas de documentos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos dio un nuevo giro al escándalo de Jeffrey Epstein, fallecido en 2019 mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual de menores. El material, divulgado bajo la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, expone nuevas comunicaciones, vínculos y detalles sobre la red que tejió el financiero, involucrando a políticos, empresarios, celebridades y figuras de la realeza internacional.
La magnitud de los archivos volvió a colocar en el centro del debate la amplitud de las relaciones de Epstein con personajes influyentes. Entre los nombres que reaparecen destacan Donald Trump, Andrew Mountbatten-Windsor (antes conocido como príncipe Andrés), Elon Musk, Casey Wasserman, Howard Lutnick, Steve Tisch, Bill Gates y numerosos ejecutivos del mundo deportivo y filantrópico. La publicación, que incluye 180.000 imágenes y 2.000 videos, generó polémica por el nivel de detalle y la exposición de información sensible.
El caso Ganoza Temple y la visita del príncipe Andrés a Perú
Uno de los episodios más notorios de los nuevos archivos involucra al peruano Juan Esteban Ganoza Temple. En correos electrónicos de 2002, Ghislaine Maxwell coordina con Ganoza Temple la agenda del entonces príncipe Andrés, hijo de la Reina Isabel II, durante su visita oficial a Perú. Los mensajes, reenviados al propio Andrés Mountbatten-Windsor, muestran la participación activa de Ganoza Temple en la organización de actividades para el miembro de la realeza británica, incluyendo la visita a las líneas de Nazca y la selección de compañías para los encuentros sociales.
En uno de los mensajes, fechado el 28 de febrero de 2002 y reenviado por Maxwell al príncipe, se lee: “En cuanto a las chicas, ¡eso te lo dejo totalmente a ti y a Juan Estobán (sic)!”. En otro, Maxwell escribe: “Le acabo de dar a Andrew tu número de teléfono. Está interesado en ver las Líneas de Nazca. Puede montar, pero no es su deporte favorito, es decir, puedes dejar de lado los caballos. Un poco de turismo (léase personas inteligentes, atractivas, divertidas y de buenas familias) y él estará muy feliz. Sé que puedo confiar en ti para que le muestres un momento maravilloso y que solo le presentarás amigos en quienes puedes confiar y que sean amables, discretos y divertidos. No quiere leer sobre ningún viaje en los periódicos ni sobre quién o qué vio”.
Llámame si tienes alguna pregunta; de lo contrario, puedes esperar que te llame para saludarte. Le dije que sería mejor si hace sus planes directamente contigo. Lo único que me da envidia es que podrá verte y te tendrá como su guía turístico por un día". El tono de las comunicaciones y la insistencia en la confidencialidad refuerzan las sospechas sobre el tipo de eventos y el círculo que rodeaba las actividades de Epstein y Maxwell.
Juan Esteban Ganoza Temple es hijo de Guillermo Ganoza Vargas, histórico empresario del norte peruano, y de Marcela Temple, reconocida filántropa que, tras un divorcio, se convirtió en esposa de Javier Pérez de Cuéllar, quien fuera secretario general de la ONU. El propio Ganoza Temple residió en Lima por décadas, junto a su esposa y su hija.
En 2020, cuando su nombre se filtró en listas de “amigos” de la red de Epstein, negó cualquier vínculo con actividades ilícitas: “Sé que he estado [incluido en la lista] como amigo de ella […] Yo jamás he asistido a ninguno de estos eventos que son abominables para mí, deplorables completamente, y jamás he conocido la isla ni ninguna de sus reuniones”. Sin embargo, la reciente publicación de los correos lo ubica en un rol activo como facilitador logístico y social durante la visita del príncipe Andrés al Perú, en coordinación con Maxwell.
Donald Trump, Elon Musk y otras figuras de alto perfil
Entre los mensajes más llamativos, sobresalen los intercambios entre Casey Wasserman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y Maxwell. En estos correos, ambos mantienen una conversación de tono personal en la que Wasserman expresa su deseo de verla con un “traje de cuero ajustado”, mientras Maxwell le ofrece masajes y menciona la posibilidad de viajar juntos a Malibú.
La relación entre Wasserman y el círculo de Epstein quedó reflejada además en registros de vuelos, donde se documenta que él y su entonces esposa viajaron en el jet privado de Epstein hacia África en compañía de la pareja y figuras como el expresidente Bill Clinton y el actor Kevin Spacey. Wasserman no ha emitido comentarios públicos tras la divulgación de estos correos.
El caso de Elon Musk también emergió con fuerza. Los nuevos archivos incluyen correos de 2012 y 2013 en los que Musk pregunta a Epstein sobre “la fiesta más salvaje en tu isla”, y discute la posibilidad de viajar junto a su entonces esposa, Talulah Riley. Musk ha sostenido públicamente que nunca llegó a visitar la isla y que rechazó varias invitaciones del financiero. No existen pruebas documentadas de su participación en delitos, aunque las comunicaciones alimentan la controversia sobre el alcance de su vínculo con Epstein.
El nombre de Donald Trump aparece miles de veces en los documentos, tanto en correos de Epstein como en informes del FBI. Entre las nuevas revelaciones figura una lista de denuncias de presunto abuso sexual contra menores, recopilada por la agencia federal, que involucra tanto a Trump como a Maxwell y al propio Epstein. Las autoridades estadounidenses aclararon que muchas de estas acusaciones no han sido corroboradas y que incluyen información de segunda mano o anónima.
En el caso de Bill Gates, los archivos incluyen correos escritos supuestamente por Epstein en los que se alude a enfermedades de transmisión sexual y a intentos de difamación contra el fundador de Microsoft. Los portavoces de Gates calificaron estas insinuaciones como “absolutamente absurdas y completamente falsas”, y atribuyeron las comunicaciones al resentimiento de Epstein por la ruptura de su relación con el empresario.
Los documentos incluyen un diagrama del círculo cercano de Epstein, destacando a personas como Ghislaine Maxwell y Jean-Luc Brunel, pero ocultan a otros presuntos cómplices cuya identidad permanece protegida por la ley. El listado de asistentes, empleados y facilitadores alimenta las sospechas sobre la existencia de una red mucho más amplia de colaboradores, cuya posible responsabilidad penal está aún en investigación.