Caso Cayara en una carrera contra la impunidad: “Basta que no busquen a los prófugos para que queden libres en 2032″

Aunque la justicia ratificó que el juicio continúa, la defensa de las víctimas advierte que el Estado no necesita preescribir los delitos para dejar sin justicia a los familiares

Google icon
Familiares resisten décadas de impunidad esperando una sentencia firme por los crímenes de 1988. Foto: Alessandra Rozas.

La reciente resolución de la Tercera Sala Penal Superior Nacional, que declaró infundada la excepción de prescripción en el caso de la Masacre de Cayara, ha establecido un límite temporal que marca el destino de uno de los procesos más emblemáticos del conflicto armado interno.

Al fijar que el presunto delito de homicidio calificado prescribirá en enero de 2032, el tribunal ha abierto una ventana de seis años que podría convertirse en el último refugio de los procesados, algunos, incluso, que se mantienen en la clandestinidad. Esta decisión judicial, aunque permite la continuidad de la causa, activa una cuenta regresiva que pone a prueba la capacidad operativa del Ejecutivo para hacer rendir cuentas ante la ley.

Para Gloria Cano, abogada de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), el riesgo actual es que la justicia se agote por el simple paso de los años. Según advierte la letrada, el sistema no requiere de maniobras legales para favorecer a los implicados si la búsqueda activa es inexistente. “Basta que el Ejecutivo, a través de sus órganos como la PNP, no busque a los prófugos para que en el 2032 sean libres de responsabilidad”, señala a Infobae Perú. Esto con relación a procesados que eluden a la autoridad como el exgeneral Valdivia Dueñas, quien se mantiene como reo contumaz y prófugo de la justicia.

PUBLICIDAD

A 38 años de la masacre de Cayara, familiares mantienen viva la memoria y exigen justicia. Foto: Alessandra Rozas

La carrera contra el reloj

El fallo del Poder Judicial se ampara en la interpretación del Tribunal Constitucional para establecer que el conteo de la prescripción recién se activó en 2002, tras el archivo en el fuero militar y leyes de amnistía. Esto otorga un plazo extraordinario de 30 años.

Cano apunta que, más allá de la vigencia del proceso, el problema radica en que el Estado mantiene “una protección para que los responsables no respondan por sus crímenes y no tengan la obligación de responder por el paradero de los desaparecidos”.

Esta preocupación es compartida por otros componentes de la defensa legal de las víctimas, quienes señalan que la Sala optó por un “cálculo” de plazos en lugar de abordar el tema de fondo. Desde esta perspectiva, lo ideal hubiera sido que el tribunal señalara que las graves violaciones a los derechos humanos son imprescriptibles, advirtiendo que la sentencia del TC va en contra de lo dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Además, la historia judicial peruana demuestra que casos patrón como Accomarca, Cabitos, Huanta y Cayara son procesos de largo aliento que suelen tomar décadas en resolverse.

PUBLICIDAD

PJ aplica la ley que prescribe delitos de lesa humanidad

La deuda del Estado

Actualmente, y como recuerda la abogada, el caso se divide en dos frentes que enfrentan desafíos temporales distintos. Mientras un expediente con 16 sentenciados espera la resolución de nulidades en la Corte Suprema, un segundo juicio oral avanza contra quienes estuvieron prófugos, incluyendo a un oficial extraditado de Estados Unidos y un soldado de la patrulla de San Pedro de Hualla.

Cabe recordar que la Masacre de Cayara se dio tras una emboscada de Sendero Luminoso en mayo de 1988. Las Fuerzas Armadas ejecutaron el operativo “Persecución”, asesinando a más de treinta comuneros. Testigos como David Ccayo Ipurre han narrado en el juicio oral cómo las patrullas rodearon a los pobladores en plena actividad agrícola, separando a hombres de mujeres para someterlos a torturas con pencas de tuna antes de ejecutarlos.

Madres e hijos, víctimas de familiares, lograron interponer una denuncia fiscal pese a amenazas del cuerpo militar. Según el informe de Minoría citado por la CVR, los efectivos militares recibieron la orden de desenterrar a las víctimas para trasladarlas a las alturas de San Pedro de Hualla, donde incineraron los cuerpos.

A 38 años de la masacre, familiares de Cayara exigen que el Estado identifique los restos de sus seres queridos desaparecidos. Foto: Alessandra Rozas.

Esta acción deliberada ha hecho que, décadas después, la identificación sea casi imposible. De hecho, debido a la degradación de los restos óseos sometidos al fuego, hasta la fecha solo se ha podido identificar por ADN a una sola víctima, Solano Ccayo Noa. El Estado no solo debe una sentencia, sino el paradero de cuerpos y así, no dejar en impunidad uno de los episodios más dolorosos de la historia de Ayacucho.

Más Noticias

BCRP sí ve posible alza en el dólar e inflación, si se ‘sobrevaloró’ la inteligencia artificial

En su último informe, el Banco Central de Reserva sí ve la posibilidad de un escenario con subida del tipo de cambio, a pesar de la expectativa del mercado en un gobierno de Keiko Fujimori

¿A qué hora juegan Países Bajos vs Suecia HOY? Horario en Perú del partido por el Grupo F del Mundial 2026

El cuadro holandés buscará recomponerse del empate de la primera jornada ante un elenco sueco que ya mostró todas sus credenciales ofensivas. Conoce los detalles del encuentro

¿Dónde ver Países Bajos vs Suecia HOY? Canal TV en Perú del partido por la fecha 2 del Grupo F del Mundial 2026

Los conjuntos a cargo de Ronald Koeman y Graham Potter se miden en Houston en un duelo que apunta a ser de los más entretenidos de la jornada

Exvocalista de La Bella Luz anuncia su segundo embarazo y agradece a Oscar Junior Custodio con especial mensaje

A los 22 años, Alejandra Guerrero comunicó a sus seguidores que espera un hijo y valoró el respaldo de Oscar Junior Custodio y la orquesta Los 4 de la cumbia durante esta nueva etapa personal

Hijo de Mario Liberti revela el sacrifició que hicieron el conductor y su esposa cuando migraron a EEUU: “Mi padre era chofer y mi madre limpiaba casas”

Salvatore Liberti compartió cómo sus padres, figuras de la televisión, dejaron el éxito para empezar de cero en Miami. Ahora, el joven promueve la respiración curativa y decidir vivir en Lima.