La avenida Abancay se convirtió desde el martes 20 de enero en el escenario de una transformación vial en Lima Metropolitana. La marcha blanca de los carriles segregados para buses no se respeta como lo había planteado la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU).
La intervención, respaldada por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), busca mejorar la fluidez del transporte público, reducir las paradas indebidas y optimizar los tiempos de viaje.
Sin embargo, en los primeros días, la medida enfrenta obstáculos: conductores privados y taxistas acceden al carril exclusivo para buses pese a la señalización y al despliegue de personal de la ATU.
La segregación de carriles utiliza bolardos y topellantas para separar la vía de uso exclusivo. Por estos carriles circulan actualmente 23 rutas de transporte público regular y cuatro servicios del Corredor Morado, que ahora cuentan con preferencia de paso.
“El tiempo de viaje se reduce de aproximadamente 20 minutos a solo 6 minutos, y la velocidad comercial sube de 11 km/h a 20 km/h”, explicó Pavel Flores, vocero de la ATU.
Los beneficios inmediatos ya son percibidos por los usuarios del transporte público. “Estamos un poquito más liberados del tráfico”, relató un conductor de bus, quien estimó en quince minutos la reducción en el trayecto habitual.
En contraste, la realidad sobre el asfalto muestra otro escenario. Durante la fase de orientación, que excluye la imposición de sanciones económicas, los agentes de la ATU y la Policía Nacional se dedican a informar y sensibilizar en las intersecciones más conflictivas.
No obstante, 24 Horas, noticiero de Panamericana Televisión, observó vehículos particulares y taxis que invadieron el carril segregado en múltiples puntos, especialmente en el cruce con Nicolás de Piérola y frente al Ministerio Público.
Las infracciones se repiten en los semáforos y en zonas donde los conductores aprovechan para dejar o recoger pasajeros, aun cuando la señalización advierte de multas de 428 soles y la acumulación de 20 puntos en el récord del conductor una vez que termine la marcha blanca.
Resistencia a la medida
El desconocimiento y la resistencia conviven con la implementación de la nueva norma. “La verdad que no estaba enterado, sí”, reconoció un taxista entrevistado por el mencionado medio, quien luego aseguró que, tras recibir el folleto informativo, cumpliría la disposición.
Otros conductores manifestaron su desacuerdo, especialmente ante la exclusión de taxis legales del carril exclusivo para buses.
Mientras tanto, la ATU recordó que se habilitaron nueve paraderos de taxi autorizados en vías aledañas, como el jirón Huallaga, Andahuaylas, Ucayali y Ayacucho, para facilitar la movilidad hacia zonas comerciales como Mesa Redonda y el Mercado Central.
El plan de ordenamiento vial impulsado por la Municipalidad de Lima y la ATU tiene como meta priorizar el desplazamiento de los buses y reducir la congestión vehicular. La Gerencia de Movilidad Urbana continúa los estudios de semaforización para optimizar los cruces y sumar seguridad a la intervención. Las autoridades insisten en que, tras el periodo de orientación, las sanciones se aplicarán de manera estricta.