En el escenario actual, el Ministerio del Ambiente de Perú impulsa una serie de acciones orientadas a la conservación de especies emblemáticas y al fortalecimiento de iniciativas ambientales. Bajo el liderazgo del ministro Miguel Ángel Espichán, la agenda ambiental del país se proyecta hacia 2026, con una combinación de avances confirmados y desafíos urgentes vinculados al cambio climático. Estas acciones integran la expansión de áreas protegidas, la recuperación de especies endémicas y la colaboración entre ciencia, cultura y comunidades, respaldadas por mecanismos de monitoreo tecnológico.
El año 2025 cerró con logros significativos, en parte gracias al Programa Bosques, que conservó 1,8 millones de hectáreas de bosques amazónicos a través de incentivos y planes de negocio orientados a mejorar los ingresos y la calidad de vida de más de 9.600 familias amazónicas y pequeños productores. De acuerdo con Espichán, en 2026 se intensificarán estos esfuerzos mediante el fortalecimiento del monitoreo forestal en gobiernos regionales, utilizando tecnologías como drones y sistemas de posicionamiento global (GPS). La meta contempla la implementación y equipamiento de oficinas regionales de monitoreo en once gobiernos, incluidos Junín, Loreto, Amazonas, Ayacucho, Ucayali y Pasco, para robustecer la vigilancia ambiental.
El ministro también alertó sobre el retroceso de los glaciares tropicales: “Perú tiene el 68% de los glaciares tropicales del mundo, pero también es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Estamos en retroceso de los glaciares, en cerca del 50%.” Precisó que, aunque el aumento de aguas por deshielo presenta desafíos, también abre oportunidades para gestionar el “superávit hídrico”, tema trabajado junto al Instituto Nacional de Investigación de Glaciares y Sistemas de Montaña.
Innovación y monitoreo ambiental
En el ámbito urbano, el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana desarrolla un estudio sobre olas de calor y arborización urbana, con el objetivo de identificar el impacto en la reducción de temperatura y mejora de la calidad del aire. Espichán citó como referencia las experiencias exitosas de Medellín y Barcelona, y enfatizó que la reforestación y la recuperación de ecosistemas es clave, ya que mejora la calidad del aire y baja la temperatura ambiental. Anunció que uno de los proyectos prioritarios para la inversión privada será la reforestación, con especial atención a la arborización de entornos urbanos.
En relación a la biodiversidad, Perú protege el 18% de su territorio mediante 78 áreas naturales protegidas, representando la pluralidad de ecosistemas del país. Espichán subrayó el papel de los 800 guardaparques, quienes actúan como únicos representantes del Estado en zonas remotas. Estos trabajadores cuentan ahora con mejores condiciones laborales, reconociendo su función de guardianes de la naturaleza.
Conservación de especies emblemáticas
Entre los logros concretos de conservación, Espichán detalló el avance en la recuperación del suri en el sur del país, destacando la realización del Tercer Censo Nacional del Suri desde diciembre. Un equipo de 160 brigadistas trabaja en Tacna, Moquegua y Puno, y próximamente se inaugurará el Centro de Conservación del Suri en Tacna, un espacio de 22.000 metros cuadrados dentro del Área de Conservación Regional Vilacota Maure, que servirá como punto estratégico para proteger a la especie. Espichán atribuyó el crecimiento poblacional del suri a la eficacia de las medidas adoptadas: “En el censo del 2020 se identificaron 300 individuos de Suri. Queremos ver con este censo si las medidas de manejo están siendo efectivas y poder identificar el número actual de individuos. Creemos que su número ha mejorado por el trabajo que se ha realizado. Y esto es importante porque nos va a demostrar que las estrategias de conservación dan resultados.”
En cuanto a la pava aliblanca, el ministro resaltó que se trata de una especie que en el pasado se consideró extinta, pero que hoy cuenta con 850 individuos documentados. “Es un ave bastante representativa dentro de la cultura peruana, dentro de nuestra identidad”, sostuvo Espichán. El Ministerio impulsa la iniciativa “Alas que siembran, pava aliblanca” para fomentar su recuperación y el ecoturismo sostenible en el norte del país, integrando ciencia, cultura y naturaleza en Cajamarca, Lambayeque y Piura. La especie habita únicamente el bosque seco, un ecosistema de 186.000 hectáreas en las regiones de Piura, Lambayeque y Cajamarca, entre los 300 y 1.100 metros de altitud.
Espichán enfatizó la responsabilidad colectiva en la protección del entorno natural: “Todo este legado natural nos compromete como país, a dar todos nuestros esfuerzos por su mantenimiento”, afirmó.