Más de una decena de regiones del país entrarán en alerta naranja desde mañana, jueves 15 de enero, ante una nueva advertencia del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), que emitió mediante su aviso meteorológico N.° 012.
Desde la medianoche de este jueves 15 y hasta el final del viernes 16, se mantendrá vigente este fenómeno, que se trata de la posible ocurrencia de lluvias de moderada a fuerte intensidad, según lo señalado por la institución.
Este evento meteorológico, que podría extenderse durante 47 horas, incluye precipitaciones acompañadas de descargas eléctricas y ráfagas de viento próximas a los 45 km/h, lo que incrementa el riesgo de emergencias en diversas localidades.
Regiones bajo vigilancia
El Senamhi delineó un mapa de posibles afectaciones que abarca Amazonas, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Pasco, Puno, San Martín y Ucayali.
El pronóstico detalla que el jueves 15 se esperan acumulados de lluvia de hasta 50 mm/día en la selva norte, con cifras similares para el centro y valores que rondan los 80 mm/día en la selva sur.
Para el viernes 16, el organismo anticipa que los volúmenes en el norte y centro se aproximarán a 55 mm/día, mientras que el sur mantendría valores en torno a los 80 mm/día. Estas condiciones pueden originar crecidas de ríos, deslizamientos y la interrupción de servicios básicos, de acuerdo con los especialistas.
Medidas de preparación
En respuesta al aviso, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) instó a la población y a las autoridades locales y regionales a tomar acciones inmediatas.
El comunicado oficial resalta la importancia de revisar las rutas de evacuación, asegurar que se encuentren despejadas y señalizadas, y verificar la disponibilidad operativa de centros de salud, compañías de bomberos y comisarías. El Indeci enfatizó que “mantengas al corriente del desarrollo de la situación y cumplas los consejos e instrucciones dados por las autoridades”.
El organismo recomienda a la ciudadanía reforzar los techos de las viviendas, resguardar objetos de valor y estructurar sistemas de alerta temprana, utilizando silbatos, campanas, alarmas, sirenas o altoparlantes, siempre en coordinación con líderes locales. También sugiere activar y aplicar el Plan Familiar de Emergencias, estrategia que permite establecer acciones de protección y respuesta ante posibles situaciones de riesgo.
Vigilia y coordinación
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), dependiente del Indeci, realiza un monitoreo constante sobre las regiones señaladas en el aviso naranja.
La coordinación entre este centro y los gobiernos regionales y locales se mantiene activa para responder ante cualquier contingencia que pudiera surgir debido a las precipitaciones previstas. La articulación entre los distintos niveles de gobierno busca minimizar el impacto en la población y garantizar una reacción oportuna frente a incidentes.
La recomendación principal se orienta a que la ciudadanía permanezca informada mediante los canales oficiales y esté atenta a cualquier instrucción proveniente de las autoridades. El nivel naranja implica la predicción de fenómenos meteorológicos peligrosos, por lo que se solicita acatar todas las indicaciones para resguardar la seguridad personal y colectiva.
Zonas geográficas
El fenómeno pronosticado abarca una extensión significativa de la selva peruana, desde el norte hasta el sur, afectando tanto zonas rurales como urbanas.
Las áreas de mayor exposición corresponden a sectores donde los niveles de acumulación de agua superan los promedios habituales, lo que incrementa la probabilidad de inundaciones repentinas y alteraciones en la infraestructura vial.
La información oficial sugiere que los departamentos de Amazonas, Loreto, San Martín y Ucayali figuran entre los más susceptibles, debido a la magnitud esperada de las precipitaciones y la configuración geográfica de la región.
El Indeci ha dispuesto equipos de monitoreo para acompañar el desarrollo del evento meteorológico y canalizar reportes de emergencias que puedan surgir. La coordinación con las autoridades regionales y locales es constante, con el objetivo de movilizar recursos y asistencia en caso de incidentes derivados de la lluvia o de las condiciones asociadas, como descargas eléctricas y ráfagas de viento.