La depresión no siempre se manifiesta como tristeza profunda o aislamiento. En muchos casos, avanza de forma silenciosa, camuflada en el cansancio permanente, la irritabilidad, la dificultad para concentrarse o una sensación persistente de vacío que convive con la rutina diaria. Especialistas advierten que estas señales suelen minimizarse o atribuirse al estrés, lo que retrasa el diagnóstico y la búsqueda de ayuda.
La alerta no es menor. En el Perú, los casos de depresión se incrementan año a año. Según la Sala Situacional de Problemas de Salud Mental del Ministerio de Salud, en lo que va del 2025 se registraron 12.718 casos de episodio depresivo moderado y grave, un 15 % más que en 2024. Lima concentra la mayor cantidad de casos reportados (4.572), seguida por Cusco (1.107), una distribución que confirma una tendencia sostenida al alza tras la pandemia.
“La depresión no tiene una sola cara. Muchas personas continúan funcionando en lo laboral y social mientras conviven con síntomas persistentes que afectan su bienestar emocional”, explica el neurólogo Juan José Pereyra, médico de enlace científico en Adium Perú. “Al no encajar con el estereotipo clásico, estas manifestaciones suelen pasar inadvertidas tanto por quienes las experimentan como por su entorno”.
Cuando la depresión no se nota, pero avanza
La evidencia científica respalda esta preocupación. Un estudio publicado en 2025 en la revista médica Cureus identificó que cerca del 60 % de los adultos evaluados presentaba un patrón compatible con depresión persistente, pese a mantener su desempeño cotidiano. Fatiga constante, alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse y sensación de vacío emocional fueron algunos de los síntomas más frecuentes entre personas activas laboral y socialmente.
El problema se agrava cuando el malestar se normaliza. La desconexión entre la imagen externa de “funcionar bien” y el estado emocional interno puede postergar la atención médica, aumentando el riesgo de complicaciones. De hecho, en 2025 también se reportaron 4.053 intentos de suicidio, un 26 % más que en 2024, con mayor incidencia en jóvenes de entre 15 y 24 años.
Una tendencia que ya es un problema de salud pública
Las cifras del año anterior ya daban señales claras. Solo en 2024, los servicios del Minsa registraron más de 256.000 atenciones por depresión, con una mayor proporción de mujeres (75 %) frente a varones (24 %). Para los especialistas, estos datos refuerzan la urgencia de reconocer señales tempranas y facilitar el acceso oportuno a apoyo profesional.
“Comprender que la depresión no siempre es evidente permite abrir conversaciones más empáticas y reducir el estigma”, señala Pereyra. “Es una condición tratable, sobre todo cuando se identifica a tiempo y se acompaña con información confiable y orientación adecuada”.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora cada 13 de enero, distintas iniciativas buscan ampliar el acceso a recursos de apoyo. En el país, las personas que identifiquen señales de alerta pueden acudir a cualquiera de los 288 centros de salud mental comunitaria del Minsa o comunicarse a la Línea 113, opción 5. También están disponibles los canales de WhatsApp (952842623) y Telegram (955557000) del sector Salud.
A este esfuerzo se suman iniciativas del sector privado orientadas a la prevención y la educación en salud mental. Adium Perú ha desarrollado una guía gratuita de bienestar emocional que busca ayudar a identificar señales de alerta menos evidentes, promover el autocuidado y orientar sobre cuándo y cómo buscar evaluación médica. El material, disponible en formato digital (CLIC AQUÍ), apunta a cerrar brechas de información y facilitar un acercamiento temprano a la atención profesional.
Comprender que la depresión no siempre se manifiesta de forma visible es un primer paso para enfrentar un problema que sigue creciendo en silencio. Detectarla a tiempo no solo puede aliviar el sufrimiento individual, sino también evitar que miles de personas sigan funcionando “como si nada” mientras su salud mental se deteriora por dentro.