Este 2025 ha sido un año bastante activo para la diplomacia peruana con los liderazgos de Javier González-Olaechea, en la gestión de Dina Boluarte, y actualmente Hugo de Zela, con la presidencia de José Jerí.
La exmandataria, gracias a una ley aprobada en el Congreso, ha podido despachar desde el extranjero, ha podido salir del país en varias oportunidades desde que tomó el poder en diciembre del 2022, cuando Pedro Castillo intentó implantar un golpe de Estado.
En el caso de Jerí, solo ha visitado Ecuador, para una reunión bilateral con el presidente de ese país, Daniel Noboa. Su administración solo durará siete meses más, hasta el 28 de julio del 2026.
Dina Boluarte en la ONU
Una de las participaciones más recordadas de Dina Boluarte en el extranjero fue cuando intervino en la apertura de la 80° Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York. En su discurso, la exmandataria optó por centrar la atención en la situación política de su país. Afirmó que su administración representaba “el gobierno más estable en cinco años en los que han sucedido cinco presidentes”.
Durante su intervención, contrastó su gestión con las anteriores, señalando que la respuesta frente a la pandemia de la covid-19 bajo el mandato de Martín Vizcarra fue “pésima”. Destacó que “Perú es un país solvente y estable”, aunque la percepción pública y los índices de desaprobación mostrabana un panorama más negativo.
“En Perú hemos superado una fuerte violencia política que pretendía la vuelta al gobierno del golpista y desde el año 2024 se ha logrado avanzar en el restablecimiento de la confianza”, aseguró. Como se recuerda, más de 40 personas murieron durante protestas en su contra entre finales del 2022 y principios del 2023.
Crisis entre Perú y Colombia
La Isla Santa Rosa se convirtió, a mediados del 2025, en el centro de una disputa diplomática entre Perú y Colombia sobre la soberanía y administración de este territorio ubicado en la Amazonía. Ambas naciones afirmaban la vigencia de los acuerdos internacionales que definen sus fronteras, haciendo énfasis en tratados históricos que reconocen la jurisdicción sobre la isla.
Mientras las autoridades peruanas sostenían que la isla pertenece a Perú, respaldándose en acuerdos suscritos durante el siglo XX, Colombia insistía en el respeto de los tratados bilaterales y aboga por mantener una relación pacífica y cooperativa en la región amazónica.
El Tratado Salomón-Lozano, firmado en 1922 y ratificado en 1930, es el documento principal que fija los límites territoriales entre Perú y Colombia a lo largo del río Putumayo y el Amazonas, incluyendo la Isla Santa Rosa. Ambos países consideran estos acuerdos plenamente vigentes y los citan como referencia para resolver disputas. Aunque han existido diferencias en la interpretación de ciertos puntos, las cancillerías de ambos gobiernos resaltan que no existe ambigüedad legal sobre la soberanía de la isla y que los mecanismos bilaterales permiten abordar cualquier controversia de manera pacífica.
La Isla Santa Rosa posee una ubicación estratégica al encontrarse en la confluencia del río Amazonas, cerca de la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil. Es la única isla habitada bajo soberanía peruana en esa zona y cumple funciones relevantes para el control migratorio, aduanero y de seguridad en una región afectada por actividades ilícitas. Además, su cercanía a Leticia y Tabatinga la convierte en un punto clave para la logística, la conectividad regional y la provisión de servicios gubernamentales.
Los habitantes de la isla dependen de la actividad fluvial y el comercio transfronterizo para su subsistencia. La economía local se basa en la pesca, la agricultura y el transporte, con constante intercambio con ciudades vecinas de Colombia y Brasil. La multiculturalidad marca la vida cotidiana en Santa Rosa, donde coexisten pobladores peruanos, colombianos y brasileños.
El caso Betssy Chávez
A inicios de diciembre, Hugo de Zela se presentó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para proponer precisiones en la aplicación de la Convención de Caracas sobre asilo diplomático. Para esta fecha, la expresidenta del Consejo de Ministros, Betssy Chávez, ya se encontraba asilada en la Embajada de México.
Para que la excongresista viaje al país norteamericano, el gobierno peruano debe darle un salvoconducto, es decir, que pueda salir del país de forma segura. Sin embargo, José Jerí no ha dado indicios de que tomará la decisión pronto.
“Creo que el gobierno de Jerí hace rato debió entregar el salvoconducto a la señora Betssy Chávez para que abandone el Perú, conforme la Convención de Caracas y conforme a la Constitución Política de Perú, artículo 36″, dice a Infobae Perú el exministro de Relaciones Exteriores del Perú, Miguel Rodríguez Mackay.
Para el entrevistado, el presidente estaría cometiendo un “gran error” al no darle el salvoconducto hasta julio del 2026, fecha en que dejará el poder. “Lo que no puede hacer la diplomacia de Jerí es trasladar al futuro gobierno del Perú un problema sin haberlo solucionado. La solución al problema es entregar el salvoconducto, que dice el derecho internacional”, dijo.
Menciona que sería un atropello a los derechos humanos mantener a la expremier en la sede diplomática, a la cual el Perú no puede ingresar a la fuerza debido a que las embajadas son inviolables.
“Lo que importa es lo que ve México, que la ha considerado perseguida política. Entonces tenemos que cumplir con el derecho internacional, nos guste o no nos guste. Tenemos que ser muy claros y muy solventes y muy serios. Y creo que Jerí es un joven presidente que ha llegado al poder por sucesión, establecido en la Constitución Política del Perú, tiene la enorme responsabilidad de dar el ejemplo y llegar en cumplimiento de las normas jurídicas, nacionales e internacionales”, acotó.
“Creo que el gobierno de Jerí ha ido a la OEA con el canciller a decir una posición seguramente de buena fe, pero en saco roto porque el derecho internacional es muy claro y sin ideología tenemos que decirlo”, añadió.
Viaje a Ecuador y Tacna
El primer y único viaje que ha tenido José Jerí ha sido a Ecuador, para una reunión bilateral con su par, Daniel Noboa. En el encuentro, se evaluaron propuestas de cooperación operativa y técnica que permitan blindar la frontera ante delitos como la minería ilegal, el tráfico de drogas y el tráfico de armas.
Para el exministro de Relaciones Exteriores, es “bueno que haya viajado porque el mandatario es el que representa al país y lo personifica. Es el único que representa y personifica al Perú afuera.
En cuanto a la crisis migratoria en la frontera con Chile, Mackay considera que la política exterior peruana debe solventarse de forma “muy directa y franca con la de Chile, porque con el entonces candidato en segunda vuelta Kast, hoy presidente electo, debe haber una relación muy respetuosa, pero directa y franca”.
“Lo que ha pretendido como candidato no se puede materializar como presidente de Chile a partir del 10 de marzo, que asume. Y eso la diplomacia peruana y el presidente Jerí han debido decirlo”. El representante del partido Republicanos había planteado construir un muro en el paso fronterizo para evitar que migrantes ingresen a su país de forma irregular, como ha venido sucediendo en la última parte del año.
Recientemente, se ha confirmado que Kast visitará el Perú el 7 de enero del 2026. “Jerí deberá poner los puntos sobre las ies para que no se sorprenda, y tenemos que tener una política exterior de vanguardia como corresponde”, subraya.
Relación con Estados Unidos
Luego de que Donald Trump considerara al Perú como un aliado no miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el excanciller considera que la gestión de Jerí ha debido de devolver con un gesto “políticamente visible”.
“La política exterior son gestos rápidos y después deberíamos esperar al 2026 para mostrar un gesto de reciprocidad, de aquiescencia, de aceptabilidad, de aceptación”. Mackay propone que, antes que termine el año, la diplomacia peruana gestione una reunión entre Trump y Jerí.
El nombramiento del Perú como aliado principal responde a un proceso diplomático iniciado meses atrás y tuvo como punto clave la última reunión bilateral con el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, en Washington.